123 metros de eslora y 8.489 GT y valorado en 500 millones: vuelve a España el yate del emir de Catar equipado con 18 suites, piscina y helipuerto

Publicado el 12 de septiembre de 2026 a las 09:03
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Megayate de 123 metros amarrado en un puerto del Mediterráneo al atardecer

Tras haber estado más de siete meses de obras, el megayate Al Lusail volvió a amarrar en Port Tarraco el 29 de junio de 2026. La embarcación, de 123 metros de eslora y vinculada al emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, entró en el puerto catalán procedente de Gibraltar tras haber pasado todo este tiempo en los astilleros alemanes de Lürssen

Los trabajos para que vuelve a estar navegando habrían costado alrededor de 35 millones de dólares. Son informaciones no oficiales que no han sido desmentidas, pero el desglose oficial sigue sin publicarse.

Siete meses de reforma

Lo que sí es oficial es cuánto ha durado el encargo, lo ha confirmado Lürssen. El Al Lusail ha estado siete meses en sus instalaciones antes de volver al mar para la campaña de verano de 2026, justo cuando la nave rozaba su décimo año de vida, que se inició tras su botadura en el año 2017.

Algunas fuentes especializadas apuntan a que ha habido revisiones en el casco, en las hélices, en el timón, en los generadores, en la climatización, en la automatización, en la cubierta de teca y con la pintura. Pero tampoco se ha producido una confirmación oficial individualmente por la compañía encargada.

Más de lo mismo con los  35 millones que se le atribuyen a la remodelación o los cerca de 500 millones que han informado algunos medios. Ambas cifras son simples estimaciones, no datos oficiales.

Un gigante de 123 metros

La hoja técnica de Lürssen ratifica sus 123 metros de eslora. El trazado exterior del buque ha corrido a cargo de la firma del estudio H2 Yacht Design, mientras que March & White Design. Se ha ocupado de las estancias interiores.

El barco está compuesto de un casco de acero combinado con una superestructura de aluminio. Sus dos motores diésel MTU le permiten alcanzar velocidades de unos 19 nudos, unos 35 kilómetros por hora, y alcanza una autonomía de navegación de alrededor de 4.500 millas náuticas, algo más de 8.000 kilómetros.

La cifra se sitúa en torno a las 8.500 unidades en cuanto al arqueo bruto, pero no es una medida de peso, es el cálculo del volumen útil en sus espacios cerrados.

Una residencia flotante

Según las guías del sector, tiene capacidad para alojar a 36 invitados en 18 suites, y la tripulación está compuesta por 56 personas.

Cuenta con piscina, helipuerto en la zona de proa, cine, gimnasio, salón de belleza, ascensor, club de playa y garaje para barcos auxiliares. Como suele ocurrir en este tipo de barcos, la mayoría de los espacios del barco son accesibles para los pasajeros, es solo para la tripulación.

Tarragona, preparada para estos gigantes

La infraestructura de Port Tarraco tiene amarraderos que han sido diseñador expresamente  para barcos de entre 45 y 160 metros, lo que le permite poder actuar sin contratiempos a naves de gran tonelaje.

En este caso, el Al Lusail lo comporte con otros yates de tamaño similar como el Katara, el Um Alhoul o el Seven Seas, asociado al cineasta Steven Spielberg.

Ambas naves coincidieron en el puerto, el mejor escaparate para la náutica privada de gran formato, confirmando la logística de Tarragona a la hora de dar servicio a barcos que superan holgadamente los cien metros.

La información oficial del Al Lusail se ha publicado en Lürssen.

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