Este «ladrillo dulce» levantará los edificios del futuro: ventilación gratis y energía desde las paredes

Mariana A.
Publicado el 23 de julio de 2024 a las 15:00
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ladrillo

Los increíbles avances tecnológicos que se están desarrollando para sustituir al hormigón están dando unos resultados sorprendentes, como es el caso de este ladrillo sostenible. Sin embargo, ahora ha aparecido un nuevo ladrillo dulce que promete amplias garantías de seguridad para grandes edificios ubicados en zonas sísmicas y reduce la utilización del acero en la construcción.

Un ladrillo dulce apto para las construcciones sísmicas

Con el fin de disminuir la cantidad de emisiones de carbono en la construcción mundial, las tecnologías a base de materiales residuales orgánicas vienen ganando un espacio vital. Es así como ha surgido este novedoso ladrillo con características muy resistentes y estables.

Un equipo compuesto por arquitectos de la Universidad del Este de Londres (UEL) interesados en crear un dispositivo que sustituyera al hormigón a partir de desechos orgánicos, descubrieron las potencialidades del material vegetal de la caña de azúcar para desarrollar un nuevo ladrillo.

Debido al rápido crecimiento y renovación de la planta, el alto volumen de residuos generado en la industria azucarera y su comprobada calidad de eficiencia, se obtuvo un resultado más dulce de lo esperado luego de tres años de desarrollo.

El resultado obtenido confirmó que el ladrillo vegetal y dulce de consistencia ligera y asequible tenía virtudes mecánicas resistente a los terremotos con cero emisiones de carbono. Sugarcrete, así como se denomina, es una mezcla patentada ganadora de premios como el prestigioso Climate Positive de Green Cross UK.

Sugarcrete, el ladrillo ecológico más resistente

La fórmula compuesta por el bagazo de la caña de azúcar y aglutinantes minerales que se comprimió hasta obtener la forma deseada estuvo lista luego de tan solo una semana de curación, cuando el hormigón necesita casi un mes de reposo.

El experimento contó con el apoyo de la azucarera Tate & Lyle Sugars de quien obtuvieron suficiente bagazo para desarrollar la fórmula y el estudio de arquitectura Grimshaw, quien ya venía trabajando con distintos dispositivos ecológicos para sustituir al hormigón

El ladrillo pasó por diversas instancias evaluativas para comprobar su resistencia al fuego y a la compresión, así como su conductividad térmica y durabilidad en las instalaciones del Instituto de Investigación sobre Sostenibilidad (SRI).

Los resultados obtenidos aseguran unas emisiones de carbono veinte veces menores a las del proceso de fabricación de hormigón, una ligereza cinco veces mayor y un coste más barato. Una vez comprobadas todas estas características, los arquitectos fueron hacia un desafío mayor.

El Sugarcrete Lab modular se arma y desarma como un piso de legos

La potencialidad de los ladrillos de caña de azúcar no solo es transferible para la construcción de muros y paredes. Los arquitectos fabricaron bloques modulares de piezas desmontables para generar lozas más resistentes, adaptables y reciclables con capacidades mecánicas únicas.

El Sugarcrete Lab, además de ser resistentes al fuego es una losa compuesta por módulos con método de sujeción mediante tirantes postensados que ofrece mayor resistencia de carga y puede sustituir al acero en un 90% de la construcción.

Según advierte Elena Shilova, una de las arquitectas integrantes del estudio, la reducción de acero combinado con las fibras de caña de azúcar reduce la aparición de grietas propias en las estructuras de hormigón. La fórmula innovadora del ladrillo dulce absorbe eficientemente los efectos del choque sísmico.

El resultante tiene suficiente potencial para ser utilizado para paneles aislantes, bloques ligeros, bloques de carga y losas estructurales para suelos y tejados, y puede ser ampliamente utilizado en las regiones con una economía basada en la producción de caña de azúcar y propensas a los terremotos.

La iniciativa inglesa que reduce las emisiones y los costes considerablemente con este ladrillo orgánico quiere llegar a los países que importan altas proporciones de hormigón y que cuentan con plantaciones de caña de azúcar para fomentar la elaboración propia de una solución sostenible. Es una muy buena alternativa, así como lo es este ladrillo fabricado a partir del reciclaje de desechos

 

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