Energía

Un exfrancotirador francés aplica su experiencia en supervivencia para resolver uno de los grandes retos de la energía eólica: diseña una turbina de tubos de aluminio que se monta sin obra y puede llevar energía a zonas remotas

Un exfrancotirador francés crea una turbina eólica modular que promete llevar electricidad a lugares sin red.

Un exfrancotirador francés aplica su experiencia en supervivencia para resolver uno de los grandes retos de la energía eólica: diseña una turbina de tubos de aluminio que se monta sin obra y puede llevar energía a zonas remotas

Fabien Brun pasó años aprendiendo a interpretar el viento como tirador de élite del Ejército francés. Ahora utiliza parte de aquella experiencia para desarrollar Wind To Watt, una turbina eólica modular que puede montarse en menos de tres horas, sin grúas, grandes cimentaciones ni obras complejas.

La propuesta busca acercar la energía eólica a viviendas, explotaciones agrícolas y lugares aislados donde instalar un aerogenerador convencional resulta demasiado caro o difícil. Sin embargo, el proyecto todavía se encuentra en fase de industrialización y deberá demostrar su producción real fuera de las simulaciones y los primeros prototipos. Ahí está la clave.

Una turbina como un juego de construcción

A primera vista, Wind To Watt tiene poco que ver con los enormes aerogeneradores que vemos desde la carretera. Su estructura utiliza tubos de aluminio y lonas o superficies plásticas tensadas que pueden transportarse por piezas y ensamblarse en el lugar de instalación.

En la práctica, funciona como una construcción modular. Los diferentes componentes se unen sin necesidad de levantar una gran torre, utilizar una grúa o verter una base permanente de hormigón. Según sus responsables, el montaje puede completarse en menos de tres horas y no exige conocimientos técnicos especializados.

Esto podría resultar útil en una finca, una obra temporal o una zona alejada de la red eléctrica. También permitiría desmontar el equipo y trasladarlo cuando cambien las necesidades, algo prácticamente imposible con una instalación eólica tradicional.

Del Ejército a las energías renovables

Detrás del proyecto está Fabien Brun, fundador y director ejecutivo de Wind To Watt. Brun fue tirador de élite del Ejército francés y recibió una condecoración por una misión en Afganistán, según la información publicada sobre su trayectoria.

Su antiguo trabajo le obligaba a estudiar la dirección, la velocidad y el comportamiento del viento. Años después, ese conocimiento terminó influyendo en una idea muy distinta: construir un sistema sencillo capaz de transformar una corriente de aire en electricidad.

“Quería una solución que no requiriera obras. Sobre todo, era necesario poder fabricarla a gran escala para acelerar la transición”, explicó Brun. El inventor asegura que decidió actuar después de cansarse de escuchar los mismos problemas relacionados con la contaminación y la energía sin encontrar una alternativa suficientemente accesible.

Potencias para distintos usos

La turbina puede configurarse con diferentes tamaños. La web oficial ofrece actualmente un modelo de 300 W, otro de 1 kW y una futura versión de 10 kW, aunque también muestra cálculos teóricos para estructuras de mayor superficie.

Conviene aclarar una diferencia importante. Los vatios y los kilovatios indican la potencia máxima del equipo, mientras que los kilovatios hora miden la energía producida durante un periodo determinado. No son lo mismo.

Por tanto, una turbina de 1 kW no genera automáticamente 1.000 kWh. Su producción anual dependerá de cuántas horas sople el viento, de su velocidad, de las turbulencias y de la ubicación. ¿Qué significa esto para una familia? Que antes de instalarla habría que estudiar bien el terreno, igual que ocurre con los paneles solares y las horas de sol.

Energía cuando no hay sol

Uno de los argumentos de Wind To Watt es que la energía eólica puede complementar a la fotovoltaica. Los paneles dejan de producir durante la noche y reducen su rendimiento cuando hay poca radiación, mientras que una turbina puede seguir generando electricidad si el viento continúa soplando.

Esa combinación podría ser especialmente interesante en instalaciones sin conexión a la red. Una explotación agrícola, por ejemplo, podría utilizar electricidad para iluminación, bombeo de agua, sistemas de riego o pequeños equipos, siempre que las condiciones de viento sean adecuadas.

El proyecto no pretende sustituir por sí solo a todas las fuentes existentes. En el fondo, busca formar parte de sistemas híbridos junto con paneles solares, baterías u otras tecnologías. Una fuente cubre parcialmente las carencias de la otra. Y eso se nota cuando la electricidad debe estar disponible durante todo el día.

Una alternativa al generador diésel

Los responsables de la iniciativa señalan como posible mercado los lugares que todavía dependen de generadores de combustible. Estos equipos pueden suministrar electricidad con rapidez, pero producen ruido, emiten gases contaminantes y necesitan recibir diésel de forma periódica.

Una turbina desmontable podría reducir parte de ese consumo en obras aisladas, explotaciones agrícolas, operaciones humanitarias o pequeñas comunidades sin una red estable. También evitaría transportar tanto combustible por carreteras complicadas o hasta lugares remotos.

Pero el viento no siempre sopla cuando se necesita. Por eso, una instalación de este tipo probablemente tendría que acompañarse de baterías o de otra fuente de respaldo. La autonomía energética rara vez depende de una única máquina.

Materiales reciclables y poco impacto

Wind To Watt afirma que su sistema emplea aluminio y plásticos reciclables. La empresa también asegura que la instalación no modifica de forma permanente el terreno y que sus componentes pueden repararse o reemplazarse con relativa facilidad.

La ausencia de grandes cimentaciones podría disminuir el uso de hormigón y facilitar la recuperación del espacio cuando se retire el equipo. Además, el reducido tamaño de los primeros modelos limitaría su impacto visual frente a un aerogenerador convencional.

Aun así, afirmaciones como “cero impacto” deben entenderse con cautela. Fabricar aluminio, plásticos, generadores y componentes eléctricos consume materias primas y energía. El verdadero balance ambiental tendrá que calcularse durante todo el ciclo de vida del producto, desde su fabricación hasta su reciclaje.

Cuánto podría costar

La página oficial abre la posibilidad de reservar un modelo de 300 W por un precio indicativo de 990 euros sin IVA. La versión de 1 kW aparece por 4.900 euros, mientras que el futuro modelo de 10 kW se anuncia por 9.990 euros.

Son cifras orientativas y pueden cambiar en función del transporte, las opciones elegidas y el volumen de producción. Tampoco incluyen necesariamente baterías, inversores, instalación eléctrica u otros equipos necesarios para aprovechar la electricidad en una vivienda o negocio.

La empresa calcula para su modelo de referencia un mantenimiento de unos 50 euros anuales y un plazo de amortización de cinco años. Sin embargo, son estimaciones comerciales del propio fabricante. La factura final y el ahorro dependerán, una vez más, de la producción obtenida en cada emplazamiento.

El rendimiento todavía debe demostrarse

La empresa afirma haber validado el diseño mediante simulaciones de dinámica de fluidos realizadas con OpenFOAM y señala un coeficiente de potencia de 0,32. Estas pruebas informáticas son útiles para optimizar la aerodinámica, pero no sustituyen a varios años de mediciones independientes sobre el terreno.

Además, una turbina instalada cerca del suelo suele recibir un viento más irregular y turbulento que un aerogenerador colocado sobre una torre elevada. Edificios, árboles y relieves pueden reducir considerablemente su rendimiento.

La hoja de ruta de Wind To Watt contempla desplegar instalaciones piloto durante 2026 y avanzar posteriormente hacia los primeros contratos y la producción a mayor escala. Hasta que se publiquen curvas de potencia verificadas, datos anuales y ensayos independientes, conviene considerar las cifras de generación como previsiones, no como resultados garantizados.

La propuesta tiene elementos interesantes: es modular, transportable y pretende llevar energía renovable a lugares donde las obras tradicionales no resultan prácticas. Ahora le toca superar la prueba más difícil, demostrar que funciona de forma estable, segura y rentable cuando el viento real sustituye al ordenador.

La información técnica y la hoja de ruta del proyecto han sido publicadas en la página oficial de Wind To Watt.

Relacionados