Polémica por el inicio de las obras para instalar en el faro de Santa Clara una escultura

Salimos contentos de la reunión pues verbalmente se nos presentó un escenario aceptable, pero, desgraciadamente, nos tememos que solo fueron promesas para tranquilizarnos.

El Ayuntamiento de Donostia se dispone a dar inicio a las obras para instalar en el faro de Santa Clara una escultura de Cristina Iglesias.

Esta intervención, en un entorno tan pequeño y frágil y a la vez rico como es la isla, ha encendido la preocupación en diferentes colectivos sociales sobre las posibles repercusiones.

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Desde Eguzki, mediante el presente escrito, queremos trasladar a la ciudadanía nuestro punto de vista al respecto:

A mediados de marzo, miembros de Eguzki, mantuvimos una reunión en el Ayuntamiento con Txuri Aranburu –la técnica nombrada por Alcaldía para esta actuación– y Lourdes Fernández –representante de la escultora–.

En dicha reunión expresamos nuestra preocupación por la intervención en la isla desde dos puntos de vista: uno, durante las obras de instalación y, dos, el posterior uso que se va a dar a la escultura.

En cuanto a las obras, señalamos que nos preocupa que se puedan realizar talas para “dejar a la vista” la casa del faro. Por ambas partes (Ayuntamiento/escultora), se nos comunicó que se evitarían las talas.

Señalamos también nuestra preocupación por el deterioro que sufrirá el actual camino por el paso continuo de maquinaria pesada y materiales y que, a la postre, conllevará la construcción de uno nuevo, perdiendo su encanto, que lo tiene.

Se nos contestó que Iglesias consideraba que ese camino es un valor más para la escultura y que se respetaría.

Con respecto al desescombro, serán bastantes las toneladas que haya que bajar, la respuesta no fue muy concreta pero se nos indicó que se haría mediante tubos.

Este aspecto no quedó claro y a día de hoy –públicamente por lo menos– tampoco se sabe exactamente cuál va a ser la metodología para bajarlos y sacarlos.

Pero lo que más nos preocupa es el posterior uso que se le va a dar a la escultura; hablando claro, el régimen de visitas.

Desde Eguzki señalamos en la reunión que en la actualidad las visitas a la isla se limitan a cuatro meses (junio-setiembre) y que el resto del año la isla “descansa”, lo que le permite recuperarse de la afluencia masiva del verano y, a la vez, que las aves tengan refugio y zona de reproducción.

Tememos que, con la instalación de la escultura, el régimen de visitas se desestacionalice y, en lugar de cuatro meses, sean bastantes más y que la frecuencia de las motoras –actualmente, como máximo cada media hora– aumente. Con lo que eso puede conllevar de masificación y de no dejar tiempo a la isla para que se recupere.

Desde la representación de Alcaldía se nos contestó que, fuera de temporada, solo habría visitas guiadas. A la pregunta de cuántas podían ser más o menos, no se nos contestó con claridad, pero que serían unas pocas.

Preguntado el alcalde Goia por los medios de comunicación al respecto, tampoco ha sido claro, pero ha dejado caer que posiblemente las visitas “guiadas” sean más que unas pocas.

Este aspecto nos parece determinante. Si se mantiene la actual estacionalización y frecuencia de las motoras, está claro que el número de visitantes crecerá, pero con el límite temporal y de capacidad de las actuales motoras. 

De lo contario, la escultura del faro puede convertirse en un reclamo turístico y perjudicar el frágil equilibrio ambiental de la isla.

Fruto de ese aumento de visitantes que, en cualquier caso, se va a dar en la isla, en la reunión también señalamos a la técnica de Alcaldía, que nos preocupaba el aumento de la actual superficie hostelera, a lo que nos respondió que eso no se dará.

Junto con el aumento de visitantes, señalamos el peligro de colapso de los urinarios y su repercusión, en caso de avería, en la calidad de las aguas de baño en Ondarrtea y la Concha. Se nos prometió que se reforzará y mejorará el actual servicio.

En la reunión, dejamos claro que, como Eguzki, no entrábamos en el aspecto ornitológico, pues ya hay otros colectivos que conocen mejor el tema.

Dos meses después de la reunión, hemos sabido que una posible puesta de gavión –hubiera sido la primera en Gipuzkoa– se ha perdido por unas visitas fuera de temporada. El Ayuntamiento se ha comprometido a realizar las cortas fuera de temporada de cría de las aves, algo que celebramos.

Desde Eguzki consideramos que si NO se producen talas, si NO se desvirtúan los actuales caminos, si se desescombra con mimo y respeto para la isla y el medio marino, si NO se aumenta la oferta hostelera, si se asegura la correcta gestión de los residuos fecales y, sobre todo, no se produce una desestacionalización y un incremento de la frecuencia de las visitas, la instalación de la escultura en el faro no producirá un aumento significativo en la presión que ya sufre la isla.

De lo contrario, esto es, si no se respeta la palabra dada sobre este proyecto, nos podemos encontrar ante otro gancho turístico más, en una Donostia que lleva camino de caer en el monocultivo hostelero/hotelero para guiris.

Fuente: Eguzki

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