España y Portugal sitúan a la regeneración del arbolado, el relevo generacional y la rentabilidad de las explotaciones en el centro del futuro de la dehesa, que, en nuestro país, ocupa unas 1,4 millones de hectáreas en Extremadura.
Renovar los árboles y garantizar que haya una nueva generación dispuesta a gestionar los territorios son dos desafíos que marcarán el futuro de la dehesa, según los especialistas reunidos en el Congreso Ibérico de la Dehesa y el Montado de Badajoz. La conservación de este paisaje exige combinar la regeneración del arbolado, la rentabilidad y el relevo generacional.
El encuentro ha destacado la necesidad de acercar la formación y el asesoramiento a los productores, dar más valor a sus productos e identificar árboles y arbustos mejor adaptados al cambio climático. En Extremadura, donde este ecosistema ocupa unas 1,4 millones de hectáreas, su continuidad tiene implicaciones ambientales y económicas para amplias zonas rurales.
La cooperación entre España y Portugal busca dar respuestas a problemas compartidos: falta de regeneración, degradación del suelo y pérdida de biodiversidad. Los participantes defienden una gestión adaptativa que mantenga viva la actividad productiva, que permita conservar el paisaje y asegurar el futuro de la dehesa. La alianza ibérica impulsada en Évora en 2024 sirve de marco para avanzar en esas prioridades.
El futuro de la dehesa pasa por regenerar el arbolado
El Congreso Ibérico de la Dehesa y el Montado de Badajoz ha puesto sobre la mesa la importancia del futuro de la dehesa, al incidir en la regeneración del arbolado, así como en el relevo generacional en el sector productivo, como dos de los retos más importantes de la dehesa, un ecosistema “clave” para la sostenibilidad medioambiental y económica ibérica.
En una ponencia, la vicepresidenta de la Agencia para la Investigaçao e Inovaçao, Teresa Pinto Correia, ha dicho que España y Portugal han coincidido en la necesidad de incentivar servicios de formación y acompañamiento más próximos al productor y nuevos mecanismos para valorizar los productos de la dehesa, o identificar las variedades de árboles y arbustos que mejor se adaptan al cambio climático, como algunas de las medidas más importantes a efectuar en estas zonas.
Estas y otras iniciativas con miras al futuro de la dehesa, identificadas dentro de la alianza ibérica sellada durante este mismo congreso en Évora (Portugal), en 2024, son “fundamentales” para conseguir la máxima eficiencia en las políticas de beneficio de la dehesa, ha explicado. La experta ha alertado en este sentido del progresivo retroceso de este hábitat, por ejemplo, en Portugal, de ahí la relevancia de llevar a cabo estas iniciativas.
Durante el acto inaugural, el director del Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (Cicytex), Eduardo Corchero, ha dicho por su parte que incidir en la rentabilidad y sostenibilidad ambiental y económica de la dehesa o la regeneración del arbolado son algunos de los retos en este marco.
Relevo generacional
El director general de Gestión Sostenible y Política Forestal de la Junta de Extremadura, Juan Eloy Rodríguez, ha citado también la necesidad de un mayor relevo generacional dentro de este hábitat, que supone unos 1,4 millones de hectáreas en la comunidad autónoma.
La edil pacense Elena Salgado ha afirmado por su parte que el futuro de la dehesa es muy importante para el extenso término municipal de Badajoz, por lo que tiene también un gran peso en la actividad económica de una ciudad marcada por el comercio o los servicios sanitarios.
Una de las mesas redondas ha estado dedicada a la colaboración internacional en este ámbito, en la que Isabel Brito (de UEvora MED) ha ensalzado la relevancia de la cooperación transnacional para “la conservación de este ecosistema”.
La técnico de Innogestiona Marta Fernández ha abordado por su parte los denominados Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (Sipam), una “gran estrategia en el objetivo de la resiliencia y sostenibilidad de la dehesa”, al impulsar la conservación dinámica y gestión adaptativa del sistema agrario “tradicional y vivo”.
Rosa Blanco (Andanatura) ha abordado a su vez la colaboración transfronteriza como una oportunidad para la dehesa, para expresar en este marco que a uno y otro lado de la frontera “hay un territorio compartido con desafíos comunes”, como el cambio climático, la falta de regeneración del arbolado, la degradación de suelos o la pérdida de la biodiversidad como retos principales a resolver.
Nuno Guiomar (Universidad de Evora) ha incidido por su parte en la importancia de estas jornadas para abordar todos estos retos y asegurar el futuro de la dehesa.
Esta información forma parte de la serie Noticias Ibéricas, cofinanciada por la Unión Europea a través del programa Interreg España-Portugal (POCTEP) 2021-2027.
Hay que asegurar el futuro de la dehesa
La relación entre los árboles y la economía rural tiene un ejemplo concreto en el corcho. Según datos difundidos por Cicytex en marzo de 2026, Extremadura produce unas 22.000 toneladas anuales, en tanto que el sector corchero español genera alrededor de 9.000 empleos directos y más de 21.000 indirectos.
Aunque estas cifras abarcan también a los alcornocales que están fuera de las dehesas, muestran lo que está en juego al conservar y regenerar el arbolado: sostener una materia prima renovable, conocimientos profesionales y cadenas de actividad que dependen de la continuidad del paisaje.












