ONG exigen a la UE incluir el cuero en la ley contra la deforestación para cerrar lagunas legales y reforzar la lucha contra la destrucción de ecosistemas.
La actual regulación europea busca impedir la importación de productos asociados a la destrucción de bosques, como la soja, el aceite de palma o la carne de vacuno.
Sin embargo, el cuero, pese a proceder del mismo origen, no está incluido de forma explícita, lo que, según los colectivos ambientales, permite que continúe entrando en el mercado europeo sin controles estrictos sobre su trazabilidad.
ONG exigen a la UE incluir el cuero en la ley contra la deforestación
La actual regulación europea busca impedir la importación de productos asociados a la destrucción de bosques, como la soja, el aceite de palma o la carne de vacuno.
Más de una veintena de organizaciones internacionales han lanzado una advertencia clara a Bruselas: excluir el cuero bovino del reglamento europeo contra la deforestación supondría debilitar una de las herramientas clave de la UE frente a la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.
El reglamento europeo ya obliga a garantizar que productos como la carne o la soja no procedan de zonas deforestadas.
Sin embargo, las ONG alertan de una contradicción evidente: si el cuero queda fuera, un mismo animal podría estar parcialmente regulado (su carne) mientras otro de sus principales derivados circularía libremente en el mercado europeo.
Deforestación global: la ganadería en el centro del problema
La expansión ganadera es uno de los motores más potentes de la deforestación mundial, especialmente en regiones críticas como la Amazonía.
No se trata solo de carne: la industria del cuero forma parte de ese mismo sistema productivo que transforma bosques en pastos y genera impactos ambientales y sociales de gran escala.
El mercado europeo tiene una enorme capacidad de influencia. Países exportadores como Brasil destinan una parte significativa de sus pieles al mercado internacional, y la demanda europea puede actuar como palanca para exigir mayor trazabilidad, transparencia y sostenibilidad en toda la cadena.
La trazabilidad del cuero sí es posible
No se trata solo de carne: la industria del cuero forma parte de ese mismo sistema productivo que transforma bosques en pastos y genera impactos ambientales y sociales de gran escala.
Frente al discurso de la industria, que argumenta dificultades técnicas, las organizaciones sostienen que el seguimiento del origen del cuero ya es viable.
De hecho, existen sistemas que permiten rastrear el ganado y sus derivados, lo que desmonta la idea de que incluir este material en la normativa sea inviable.
El sector del curtido y del calzado ha pedido eliminar el cuero del reglamento alegando costes y falta de evidencia. Pero para las ONG, esta presión responde a intereses económicos que podrían debilitar una ley diseñada precisamente para garantizar coherencia ambiental en el comercio europeo.
Un precedente peligroso para la política ambiental
Excluir el cuero no sería un caso aislado. Podría abrir la puerta a nuevas excepciones en otros sectores, erosionando el alcance del reglamento y reduciendo su eficacia en la lucha contra la deforestación global.
La inclusión o exclusión del cuero será una prueba clave para la credibilidad de la política ambiental europea.
Para las organizaciones firmantes, solo una regulación completa —sin excepciones relevantes— permitirá a la UE cumplir su compromiso de reducir su huella en la destrucción de bosques y ecosistemas en todo el mundo.
Por su parte, representantes del sector industrial sostienen que el cuero es un subproducto de la industria cárnica y que su inclusión podría generar cargas regulatorias adicionales sin abordar la raíz del problema. El debate sigue abierto, mientras la UE se enfrenta al reto de equilibrar sostenibilidad, comercio y competitividad en su política ambiental.

















