El Parque Nacional del Teide ha entrado en una batalla legal. Una veintena de organizaciones ecologistas han recurrido el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión al considerar que degrada la protección ambiental y abre la puerta a convertir el principal símbolo natural de Tenerife en un parque temático saturado de visitantes, coches y actividades incompatibles con su conservación.
Según estos colectivos, en los últimos años se han impulsado medidas administrativas y cambios normativos que favorecen la masificación turística y la explotación del entorno, en detrimento de la preservación del parque.
Señalan que la ampliación de infraestructuras, el aumento del tráfico rodado y la flexibilización de determinadas actividades están provocando un impacto creciente sobre la flora y la fauna, especialmente en zonas sensibles donde habitan especies protegidas.
El Parque Nacional del Teide en el punto de mira
El nuevo plan de gestión del Parque Nacional del Teide es recurrido por ecologistas por rebajar su protección y fomentar usos masivos.
Una veintena de organizaciones ecologistas encabezadas por la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) han presentado un recurso contencioso administrativo contra el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional del Teide (PRUG), aprobado en diciembre pasado, porque transforma este espacio protegido en «un parque temático y de atracciones».
El recurso se produce después de que la Comunidad Autónoma haya traspasado toda la gestión del parque nacional al Cabildo de Tenerife, corporación que ha mantenido el PRUG bajo «secuestro» durante más de un año para rebajar la protección de este espacio natural protegido, según denuncian los ecologistas en un comunicado.
Ecologistas denuncian el colapso del Teide
Para los ecologistas, el PRUG plantea medidas de gravísimo impacto ambiental para un entorno que ya en zonas como la Herradura está «degradado y saturado de coches, guaguas y visitantes».
ATAN argumenta que el PRUG permite o aumenta usos y actividades «que nada tienen que ver con la conservación del parque nacional, contribuyendo al aumento del colapso que sufre este espacio cada vez menos protegido».
El PRUG supone «un grave retroceso en la conservación del Teide» y consolida los planes del Cabildo, «con la complicidad del Gobierno de Canarias», de convertir el Parque Nacional «en un parque temático y de atracciones, en contra de la ley y del respeto que se le debe al símbolo natural de Tenerife».
Las organizaciones ecologistas, que se comprometen a no dar «ni un paso atrás» en la protección del parque nacional, denuncian además la campaña de «lavado de imagen» en medios y redes sociales para justificar «la regresión» en la conservación del parque que desarrolla la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, a la que califican de «influencer» y «personaje populachera».
El Teide como parque temático, no como espacio protegido
Para los ecologistas, el PRUG plantea medidas de gravísimo impacto ambiental para un entorno que ya en zonas como la Herradura está «degradado y saturado de coches, guaguas y visitantes».
«El movimiento ecologista organizado no va a permitir que el cachanchanismo político que gobierna la isla se salga con la suya» y además de acudir a los tribunales no descarta «otras muchas acciones en defensa de la legalidad y de la protección del Parque Nacional del Teide«.
Para los conservacionistas, la defensa del Parque Nacional del Teide es esencial no solo para Canarias, sino para el conjunto del patrimonio natural español. Mantener su protección significa garantizar la supervivencia de un entorno único y frágil que forma parte de la identidad ambiental y cultural del país. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE





















