Las Tablas de Daimiel vuelven a enseñar una imagen que muchos daban casi por perdida. Agua en las pasarelas, aves ocupando el humedal y la presa de Puente Navarro aliviando caudal. El Parque Nacional ha alcanzado su máxima inundación efectiva, con unas 1.500 hectáreas encharcadas tras las lluvias y los aportes del río Cigüela. No ocurría con esta fuerza desde hace casi una década.
Pero hay una parte de la historia que no se ve desde los miradores. El humedal está lleno por arriba, sí, pero no está curado por abajo. El acuífero del Alto Guadiana, el gran depósito subterráneo que debería alimentar Las Tablas incluso en los periodos secos, sigue sin recuperarse de forma real. Y ahí está el problema de fondo.
Una imagen histórica
El agua ha vuelto a rebosar por la presa de Puente Navarro, construida con finalidad ambiental y con una capacidad de 4,16 hectómetros cúbicos. Esa señal confirma que el parque ha llegado a su máximo actual de inundación, aunque conviene matizar el dato.
Tradicionalmente se habla de 1.750 hectáreas inundables, pero la colmatación de vegetación durante los años secos ha reducido la superficie que hoy puede encharcarse de forma efectiva a unas 1.500 hectáreas. Es mucha agua. Y se nota nada más mirar el paisaje.
El Parque Nacional, declarado en 1973, es uno de los grandes símbolos de los humedales interiores de España. También forma parte de la Reserva de la Biosfera desde 1981, está reconocido por el Convenio Ramsar desde 1982 y es ZEPA desde 1988. No es un charco cualquiera.
El agua que falta
La buena noticia es evidente para cualquier visitante. Hay agua, hay vida y hay más posibilidades de que las aves encuentren refugio para alimentarse y criar. Pero la mala noticia es igual de importante, aunque esté bajo tierra.
Miguel Mejías, jefe de Área de Hidrogeología Aplicada del IGME-CSIC, lo resumió con una frase incómoda. «El acuífero no se ha llenado nada». Según sus datos, mantiene un déficit de 2.150 hectómetros cúbicos, una cifra que explica por qué el parque sigue dependiendo demasiado de episodios lluviosos puntuales.
En condiciones naturales, Las Tablas se llenarían por el desbordamiento del Guadiana y el Cigüela, pero también por el agua que brota desde el subsuelo en la zona de los Ojos del Guadiana. Eso ya no ocurre con normalidad. Samuel Moraleda, presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, también lo dejó claro. «No hay conexión río-acuífero».
El acuífero sigue lejos
El último análisis técnico apunta en la misma dirección. El parque ha vuelto a llenarse por aportes superficiales, pero el acuífero del Alto Guadiana apenas ha reaccionado, sobre todo en las masas de agua centrales. Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, el piezómetro de referencia de los Ojos del Guadiana solo recuperó un metro.
La comparación con el episodio húmedo de 2010 ayuda a entender la diferencia. Entonces, el acuífero llegó a subir hasta dos metros al mes en los primeros meses húmedos y alcanzó después la cota de 611 metros sobre el nivel del mar, una referencia histórica para que vuelvan las descargas subterráneas hacia el parque.
Ahora la respuesta es mucho más lenta. Los técnicos señalan que desde el último periodo de llenado el piezómetro de los Ojos del Guadiana ha perdido aproximadamente dos metros al año. Dicho de otra forma, la lluvia ayuda, pero no compensa décadas de extracciones intensivas.
Las aves responden rápido
Aun así, el humedal demuestra una capacidad de recuperación enorme cuando recibe agua. Las aves acuáticas son las primeras en mostrarlo. En años con buena inundación, especies como el pato colorado, el porrón europeo, el fumarel cariblanco, el porrón pardo o la cerceta pardilla encuentran mejores condiciones para reproducirse.
El propio Ministerio para la Transición Ecológica recuerda que Las Tablas representan ecosistemas ligados a zonas húmedas continentales y acogen una gran variedad de aves acuáticas, desde anátidas hasta garzas y zampullines. También destaca el papel del pato colorado, símbolo del parque, y la importancia de las praderas de carófitos en los fondos inundados.
Para quien visite el parque, esto significa más movimiento, más observación de aves y una experiencia mucho más viva que en los años de sequía extrema. Pero también hay que leer la escena con cuidado. Mucha agua en primavera no garantiza un humedal sano en verano.
Qué debe cambiar
La clave está en el uso del agua subterránea. Los especialistas de la Confederación Hidrográfica del Guadiana consideran que la futura planificación hidrológica debe fijar qué volumen máximo de extracción es compatible con recuperar la relación natural entre río y acuífero. Sin esa conexión, el sistema seguirá funcionando a trompicones.
En la práctica, esto significa que no basta con celebrar las lluvias. Hace falta que el acuífero se recargue y que el agua subterránea vuelva a sostener las lagunas durante los meses secos. Si no, cada verano volverá la misma pregunta. ¿Cuánto tardará en desaparecer el agua?
Muchas lagunas del entorno han quedado desconectadas del acuífero y presentan alteraciones hidrológicas graves. Algunas sobreviven solo con aportes de estaciones depuradoras, según los datos expuestos en la jornada técnica sobre el cuarto ciclo de planificación hidrológica. Es una solución de emergencia, no una recuperación natural.
Un alivio, no una curación
Las Tablas de Daimiel están viviendo una primavera excepcional. Eso es una gran noticia para el parque, para las aves y para quienes llevan años viendo cómo este humedal se apagaba poco a poco. La imagen actual invita al optimismo, pero no debería llevar a la relajación.
El problema es que el reloj del agua subterránea va mucho más lento que el de las lluvias. Unas semanas húmedas pueden llenar los cauces, pero no reconstruyen por sí solas un acuífero castigado durante décadas. Y esa diferencia es la que conviene tener presente.
El buen estado superficial demuestra que el humedal aún responde cuando se le da una oportunidad. Pero la verdadera recuperación llegará cuando el agua vuelva a circular como antes, desde los ríos y desde el subsuelo. Hasta entonces, Las Tablas de Daimiel estarán llenas de agua, sí, pero seguirán esperando su curación.
El comunicado oficial sobre la máxima superficie de inundación del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel ha sido publicado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana.













