Cuánto ahorro con una moto eléctrica

Las motos eléctricas son una alternativa cada vez más valoradas para el uso diario. El ahorro y el compromiso medioambiental se convierten en argumentos de peso en la decisión de compra.

Las motos eléctricas se están imponiendo como una de las opciones favoritas en los planes de movilidad de las ciudades españolas. Aunque el uso privado de estos modelos todavía no es mayoritario, cada vez más consumidores barajan esta opción. El ahorro en combustible, en mantenimiento y el compromiso ambiental hacen de la moto eléctrica una opción más que interesante para el desplazamiento urbano.

¿Vale la pena comprar una moto eléctrica? ¿Se nota la diferencia de gasto frente a un modelo de combustión tradicional? Contestamos a estas preguntas y desgranamos el ahorro real que supone adquirir una moto cero emisiones. 

Antes de calcular el ahorro

Una moto eléctrica tiene múltiples ventajas, pero también hay que contar con un mayor gasto en la compra inicial. Y es que son, de momento, más caras que las tradicionales. Por otro lado, asegurar una moto eléctrica sigue siendo indispensable para poder circular. Las compañías de seguros ofrecen coberturas específicas, como pueden ser la recarga rápida de batería o el remolque hasta el punto de carga más cercano.

Los precios de las primas no varían significativamente en función del tipo de propulsión. La autonomía de la batería, otra de las preocupaciones de los compradores, ha experimentado importantes avances. Aunque sigue siendo inferior al de una moto de gasolina, esta diferencia se ha acortado notablemente.

Ahorro de combustible

El gasto en combustible es uno de los principales aspectos a tener en cuenta a la hora de hablar de ahorro. Si comparamos el precio en un recorrido de 100 kilómetros, la estimación del desembolso sería la siguiente:

  • Electricidad: entre 0,4 € y 0,6 €.
  • Gasolina: entre 5 € y 9 € euros, dependiendo del precio del combustible y del modelo. 

El consumo de electricidad, haciendo uso de las horas valle para recargar el vehículo, puede resultar incluso más barato. Además está la opción de adquirirla a través de energías renovables.

Ayudas fiscales

Los planes de sostenibilidad a nivel estatal y autonómico incluyen ayudas para la compra y desgravaciones fiscales. De este modo, en muchas Comunidades Autónomas, los impuestos relacionados con la matriculación y circulación de vehículos eléctricos están exentos.

A esto se suma el plan Moves, una ayuda económica de ámbito estatal para impulsar la compra de vehículos con etiqueta cero emisiones y, de esta manera, romper una de las principales barreras a la hora de decantarse por este tipo de vehículos.

Ahorro de mantenimiento

Las motos eléctricas necesitan mucho menos mantenimiento y reparaciones. Su mecanismo interno es más sencillo y dado que no hay que cambiar los filtros ni el aceite, las revisiones son casi inexistentes. 

Esto supone un ahorro extra frente a las motos de combustión convencionales.

Eso sí, cambiar la batería es costoso, por lo que se recomiendan algunas prácticas para prolongar su vida útil. Algunas de estas son:

  • Cargar lo antes posible la batería una vez que esta se haya descargado.
  • No dejarla conectada mucho tiempo tras completar la carga.
  • Hacer cargas completas.

En resumen, una moto eléctrica requiere un mayor desembolso en un primer momento. Pero el ahorro que supone el combustible, los impuestos y el mantenimiento amortizan rápidamente el importe inicial. Según el uso que se le vaya a dar, habrá que hacer cálculos para conocer más en detalle la diferencia de gasto entre una y otra opción.

Una cosa queda clara, a la larga, la moto eléctrica sale rentable y además, se contribuye a la disminución de la contaminación acústica y del aire.

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