Retos de la movilidad eléctrica en Europa

Mayor cantidad de información a disposición de los conductores, más autonomía, costes de adquisición más accesibles, son algunos de los principales retos que la movilidad eléctrica deberá superar, si pretende ser realmente aceptada en Europa.

Desconocimiento y desinformación

La mayoría de los conductores de Europa y hablamos de nada menos que de casi el 70%, desconoce que los costes de mantenimiento de los coches eléctricos e híbridos son mucho menores que los de los vehículos convencionales o que cada vez existen más puntos de recarga o que los coches pueden enchufarse en casa.

La desinformación, el desconocimiento y los conceptos erróneos que los conductores europeos tienen acerca de los vehículos eléctricos e híbridos, siguen siendo motivo de disuasión para muchas personas, que no se plantean un cambio real hacia la movilidad eléctrica, aun cuando reconocen que es una necesidad.

Se calcula que, en Europa la gente conduce una media de 34 kilómetros al día y casi el 80% de los conductores no circula ni siquiera 50 km diarios. Por tanto, ya que la mayoría de los europeos recorre cada día distancias relativamente cortas y lo hace a nivel urbano, esto los convertiría en los usuarios ideales de las ofertas que brinda la movilidad eléctrica.

La alternativa ideal

Los coches eléctricos de media tienen una autonomía que varía entre los 190 y los 395 kilómetros con carga completa de sus baterías y estas cifras demuestran que los coches eléctricos pueden colmar sobradamente las expectativas de movilidad diarias de los conductores europeos, requiriendo en promedio solo una carga por semana.

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Sin embargo, los automovilistas europeos siguen insistiendo en que es necesaria una mejora significativa de la duración de la batería y que hacen falta otras innovaciones, como la reducción del tiempo de recarga o la viabilidad del reciclaje de sus componentes (especialmente los de las baterías).

Coches eléctricos más baratos

La cuestión del presupuesto parece ser el mayor obstáculo para los europeos que quieren comprar un coche más respetuoso con el medio ambiente, puesto que más de la mitad opina que la prioridad absoluta para los fabricantes debería ser abaratar los precios de los vehículos eléctricos e híbridos.

Solo el 40% ve una ventaja real en el consumo de combustible y en el ahorro en el mantenimiento, que le pague la pena el cambio por un vehículo eléctrico o híbrido, por lo que muchos europeos confían en que, las autoridades públicas promuevan de forma masiva la compra de vehículos eléctricos o híbridos a través de exenciones fiscales, ayudas y subvenciones.

Preocupados por el cambio climático

A pesar del contexto socioeconómico incierto que implica la pandemia por COVID 19 y que muchos europeos siguen temiendo al contagio, el cambio climático ocupa un lugar preponderante entre las preocupaciones de los ciudadanos, junto con la viabilidad del sistema de salud, la estabilidad del empleo, la pobreza y la desigualdad.

Los ciudadanos europeos están motivados a cambiarse a la movilidad eléctrica por la certeza de que es posible mejorar el entorno, dado que durante el primer confinamiento por la pandemia el medio ambiente experimentó una mejora significativa y sustancial, debido a la falta de vehículos circulando y a la merma en las actividades industriales más contaminantes.

Este ‘soplo de aire fresco’ ha sido de gran ayuda, para fortalecer la conciencia ambiental personal y colectiva de los europeos. Ojalá este cambio perdure y la movilidad eléctrica acabe por imponerse, porque mientras los problemas relacionados con la quema de combustibles fósiles aumentan, las reservas de petróleo, gas y carbón disminuyen a ojos vista y en poco más de medio siglo, puede que algunos de estos elementos ya no estén disponibles.

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