Una nueva batería de estado sólido presentada en el CES de Las Vegas quiere dar un salto en la movilidad eléctrica. ProLogium Technology y el grupo alemán FEV han mostrado un módulo para vehículos eléctricos que apunta a autonomías de hasta unos 1.000 kilómetros, recargas de pocos minutos y coches más ligeros, con un nivel de seguridad que, según ambas compañías, supera al de las baterías de litio convencionales.
El corazón del sistema es la batería de cerámica de litio de estado sólido superfluidizada y totalmente inorgánica desarrollada por ProLogium. Esta arquitectura combina alta densidad energética, seguridad muy elevada, capacidad de carga rápida y buen rendimiento a bajas temperaturas, y el programa ya ha avanzado hasta la fase de vehículo de pruebas. FEV suma su experiencia en diseño de sistemas de batería, gestión térmica y software de control para empaquetar más energía en el mismo espacio y mantener la temperatura bajo control, algo clave cuando la batería trabaja a mucha potencia.
Según las evaluaciones conjuntas de ambas empresas, esta tecnología permite dos configuraciones pensadas para los fabricantes. En la opción centrada en la máxima autonomía, los módulos de alta densidad energética permitirían a plataformas de marcas premium acercarse a recorridos de en torno a 1.000 kilómetros sin ampliar el espacio del paquete de baterías. En la variante más ligera se mantiene una autonomía equivalente con una batería de menor capacidad y se reduce el peso total del vehículo hasta unos 300 kilogramos, lo que mejora la eficiencia y el comportamiento del coche y reduce materiales por unidad fabricada.
Otro punto clave está en la recarga. Con un diseño de sistema adecuado y estrategias de carga específicas, el módulo de estado sólido desarrollado por ProLogium y FEV tiene el potencial de alcanzar entre un 60 y un 80 por ciento de carga en un intervalo aproximado de entre 4 y 6 minutos sin renunciar a la seguridad. Para quien depende de la infraestructura pública y no puede dejar el coche enchufado toda la noche, pasar de una parada larga a una pausa breve en ruta supone un cambio importante en la experiencia de uso del vehículo eléctrico.
Las compañías subrayan que estas prestaciones se apoyan en la seguridad intrínseca del electrolito sólido totalmente inorgánico y en una gestión térmica avanzada. Además, anuncian que las primeras series de prototipos se grabarán en vídeo acelerado, mostrando de forma continua el proceso de fabricación y los resultados. La idea es trasladar que estas baterías dejan de ser un experimento de laboratorio y se presentan como una tecnología preparada para producirse en masa y llegar al mercado.
Más autonomía, menos peso y recargas rápidas pueden facilitar que más conductores y más flotas profesionales den el salto al vehículo eléctrico. Desde repartos urbanos hasta servicios de taxi, disponer de más kilómetros disponibles y menos tiempo de espera ayuda a planificar mejor rutas y turnos y, en gran medida, a recortar emisiones de CO₂ del transporte en los próximos años, siempre que la electricidad proceda cada vez más de fuentes renovables.
ProLogium recuerda que ya ha enviado más de 600.000 celdas desde su primera gigafábrica de Taiwán y que puede mostrar en público una línea de producción en masa de baterías de estado sólido, algo que la empresa presenta como una ventaja frente a otros desarrollos aún más tempranos. La futura gigafábrica de ProLogium en Dunkerque, en el norte de Francia, utilizará energía local de bajas emisiones y la logística del puerto para suministrar baterías a fabricantes europeos mediante una cadena de suministro más corta. Según el plan actual, la planta espera iniciar la construcción en 2026 y arrancar la producción en 2028, lo que encaja con los calendarios de electrificación que manejan muchas marcas del continente.
A pesar de las cifras anunciadas, el módulo sigue en fase de validación y pruebas en programas de vehículos. Los próximos pasos consisten en comprobar que la autonomía, el peso y la seguridad se mantienen cuando las baterías se integran en coches reales y cuando se someten a miles de ciclos de carga rápida. Vincent Yang, fundador y director ejecutivo de ProLogium, insiste en que el objetivo es “que una autonomía cercana a los 1.000 kilómetros pase de simple concepto a opción práctica en el mercado”. El responsable de FEV, el doctor Patrick Hupperich, recalca que colaboraciones como esta son “clave para que la innovación sea escalable, segura y pensada para una movilidad más limpia”.
Si todo avanza según lo previsto, estas baterías podrían convertirse en una pieza importante para que la movilidad eléctrica resulte más atractiva tanto para quien se compra un utilitario como para quien gestiona una gran flota. Falta camino por recorrer, pero la hoja de ruta tecnológica y industrial ya está trazada.
El comunicado oficial ha sido publicado en “ProLogium Technology”.




















