El parque natural de Oyambre ‘victima’ de la incompetencia de la administración

En efecto, desde hace más de cuatro meses se encuentra en marcha el bautizado Proyecto ARCOS, financiado por el programa comunitario Life +.

El representante de los grupos ecologistas y conservacionistas de Cantabria en el Patronato del Parque Natural de Oyambre, Emilio Carrera, y Ecologistas en Acción de Cantabria, se han sumado a la denuncia realizada por el reconocido especialista en temas ambientales y de gestión sostenible de los recursos marinos, escritor y dibujante, Fernando Arbex, que, bajo el título «Oyambre pierde el tren. Las paradojas del medio ambiente europeo», ha puesto en evidencia las negligencias e inhibiciones del Gobierno de Cantabria en la gestión del sistema dunar y los arenales de Oyambre.

En efecto, desde hace más de cuatro meses se encuentra en marcha el bautizado Proyecto ARCOS, financiado por el programa comunitario Life +. El proyecto, liderado por la Universidad de Oviedo (Principado de Asturias – Reino de España) y gestionado desde el Jardín Botánico de Gijón, pretende restaurar, repoblar y regenerar diez sistemas dunares españoles repartidos a lo largo de las costas del Mar Cantábrico. Los diez sistemas son LICs (Lugar de Interés Comunitario) y forman parte de la Red Natura 2000. El objetivo es recuperar y asegurar la biodiversidad vegetal en estas dunas atlánticas mediante la inyección de más de 1,3 millones de euros, de los que 945.428,- son aportados por la Unión Europea. El País Vasco, Cantabria y Asturias se reparten esta bonita tarta, correspondiendo a Cantabria la regeneración de tres LIC dunares: Berria (ES1300007), Liencres (ES1300004) y Somo (ES 1300005).

Los tres sistemas beneficiados no están escandalosamente deteriorados, a no ser por el deambular de los ciudadanos en verano, la ocasional invasión de los arenales por algunos coches o por la brutal erosión que está afectando a toda la costa atlántica europea. En los tres casos cántabros se trata de dunas que solamente requieren más protección contra aparcamientos salvajes, probar métodos innovadores de captación de arena, extirpar vegetales inapropiados (pinos), la reintroducción de plantas “dunares” autóctonas, para conservar un hábitat prioritario, y el cercado perimetral del área tratada, para evitar el pisoteo.

Sin embargo, en la lista beneficiada por el Life+ ARCOS nos falta un LIC de Cantabria, un sistema dunar atlántico asociado a dos humedales y que es núcleo de todo un Parque Regional. En efecto, se trata del LIC Rías Occidentales y Dunas de Oyambre (ES1300003). ¿Qué clase de maldición ha dado la espalda a uno de los sistemas dunares atlánticos europeos más contaminados, erosionados, desfigurados y agredidos de la Unión Europea?

La respuesta es fácil. Demasiado destrozado, demasiado desfigurado por intereses privados, demasiados políticos inútiles rondando, demasiadas complicaciones. Oyambre se ha convertido en la imagen más clara de la desidia ambiental española y comunitaria. Si verdaderamente Europa y el Reino de España desearan proteger sus dunas atlánticas, Oyambre sería el gran protagonista del proyecto ARCOS de Life +. Pero el reto es excesivamente grande.

El LIC Rías Occidentales y Dunas de Oyambre es un forúnculo supurante e infecto en plena Red Natura 2000. En su seno se mantienen diques que sedimentan humedades (Dique de SNIACE), se consienten chiringuitos y campings contaminantes, se mantiene activo un campo de golf encima de la duna, plagado de plantas ajenas al hábitat, se remueven las arenas de la duna con palas excavadoras para mantener un aparcamiento, se rellenan humedales con piedras para montar encima carreteras, se desvían a sus arenas los purines de varias vaquerías carentes de balsas de retención y se toleran escolleras privadas, a pesar de sentencias judiciales que nadie obedece.

El Parque Regional que alberga este LIC tardó seis en ver aprobado su Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) y tiene aún pendiente de aprobar su Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), en ausencia del cual se cometen toda suerte de tropelías. El acoso no ha terminado y Oyambre está abandonado a su mala estrella. El objetivo final de los políticos locales y regionales parece ser el permitir y estimular su completa degradación, hasta que se decida retirar la actual protección europea.

Emilio Carrera. Por Ecologistas en Acción y representante de los grupos ecologistas y conservacionistas de Cantabria en el Patronato del Parque Natural de Oyambre.

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