Adoptando animales ‘maduritos’

Steve Greig es una de esas extraordinarias personas que no sólo adoptan mascotas, sino que adopta aquellas que nadie quiere. Actualmente, en su casa de Denver, Colorado, cuenta con 10 perros -ancianos en su mayoría-, un cerdo que se cree perro, dos patos, dos gallinas, dos palomas, dos gatos, un conejo y un estanque de peces Koi.

Miles de animales son abandonados cada año en las calles de muchas ciudades y pueblos del mundo a su suerte; suponiendo suerte terminar en una perrera, cuyo destino no es precisamente idílico, o en el mejor de los casos, en un refugio para animales, donde muchos (sobretodo los más ancianos) terminan por convertirse en seres invisibles a los que nadie quiere tener.

Gracias a la labor de refugios y santuarios para animales, perros, gatos, caballos, burros, patos, ovejas y demás animales domésticos y de granjas que han sufrido abandono o malos tratos pueden tener una segunda oportunidad en la vida y con suerte encontrar una familia. Labor en la que vuelcan todas sus fuerzas y energía la mayoría de estos centros, acudiendo a las redes sociales como escaparate para fomentar la adopción de estos animales. Aunque no siempre funciona.

Steve Greig es una de esas extraordinarias personas que no sólo adoptan mascotas, sino que adopta aquellas que nadie quiere. Actualmente, en su casa de Denver, Colorado, cuenta con 10 perros -ancianos en su mayoría-, un cerdo que se cree perro, dos patos, dos gallinas, dos palomas, dos gatos, un conejo y un estanque de peces Koi.

Greig siempre creció con la educación y el respeto hacia los animales inculcados por ambos progenitores y siempre tuvo la mascota que quiso (siempre y cuando pudiese mantenerla). Ya de adulto, 3 o 4 perros se convirtieron en compañeros de vida inseparables hasta que uno falleció.

Su muerte produjo una profundo tristeza en Greig que, a pesar de todo, supo convertir el dolor de su pérdida en una llamada a la acción para dar una segunda oportunidad a otro perro.

«Adopté a un pequeño de 12 años de edad, un Chihuahua llamado Igor que tenía un soplo en el corazón y sus 4 rodillas enfermas. Lo traje a casa y así fue como comenzó todo», dijo Greig a The Dodo.

Su día a día comienza preparando 10 desayunos (cada uno con su dieta específica), dando las medicinas pertinentes, acudiendo al trabajo y volviendo a la hora de la comida para pasar un rato con ellos. Los fines de semana los aprovecha para el aseo, los paseos y las visitas al veterinario.

«Hacen que mis días valgan la pena», sentenció.

ep

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