El ruido de un barco no siempre se oye desde la costa, pero bajo el agua puede cambiar mucho las cosas. La propia Organización Marítima Internacional reconoce que una parte importante del ruido submarino generado por la actividad humana está relacionada con el transporte marítimo y que sus efectos pueden ser negativos para mamíferos marinos, peces e invertebrados. En ese contexto, la HAW Kiel ha puesto en marcha MinKav, un proyecto con el que quiere diseñar hélices más silenciosas sin castigar la eficiencia del buque.
El problema está en la cavitación
Buena parte del problema está en la cavitación, un fenómeno físico tan técnico como decisivo para la ingeniería naval. Cuando la presión cae de golpe en la cara de succión de la pala, el agua se evapora y aparecen burbujas de vapor. Después, al subir otra vez la presión, esas burbujas colapsan y generan impulsos acústicos intensos. En el túnel de cavitación del laboratorio naval de HAW Kiel, la doctoranda Leonie Föhring observó con micrófonos submarinos y cámaras de alta velocidad que el momento más ruidoso llega justo al final de ese colapso.
Y ahí está la clave. Föhring explica que «el impulso fuerte se produce al final de la desintegración de la burbuja» y que ahora el equipo quiere averiguar si es posible ralentizar ese proceso para reducir el sonido. Junto al profesor Jörn Kröger, la investigadora prepara nuevos ensayos a escala y simulaciones de flujo con distintas formas de pala. La idea no es frenar los barcos y ya está. Para algunos buques eso podría reducir el ruido, sí, pero también alargaría los viajes y penalizaría la eficiencia.
En la práctica, eso significa rediseñar una pieza que hasta ahora suele pensarse sobre todo en términos de rendimiento, velocidad y durabilidad. El propio equipo admite que el sonido radiado bajo el agua sigue ocupando un papel secundario en muchos diseños. MinKav quiere cambiar eso con métodos que sirvan de verdad para la industria y que también puedan aplicarse a barcos ya en servicio. No es poca cosa.
Menos ruido sin perder eficiencia
La presión regulatoria, además, va en aumento. La OMI mantiene directrices revisadas para reducir el ruido radiado submarino y recuerda que este problema puede afectar funciones básicas de la fauna marina como la comunicación, la alimentación, la reproducción o la orientación. En enero de 2026, su subcomité SDC 12 acordó pedir al MEPC 84 una ampliación de dos años de la fase de experiencia, hasta 2028, y también avanzó una guía técnica para compatibilizar eficiencia energética y menos ruido. En el fondo, el mensaje es bastante claro. Un barco más silencioso también tiene que seguir siendo un barco eficiente.
El proyecto arrancó el 1 de enero de 2026 y estará en marcha hasta el 31 de diciembre de 2028. Según HAW Kiel, cuenta con cerca de 390.000 euros de financiación pública y trabaja con la empresa JASCO-ShipConsult para llevar ese conocimiento acústico al diseño real de hélices. ¿Qué puede salir de aquí? Si funciona, una herramienta útil para reducir uno de esos impactos invisibles del tráfico marítimo que no se ven desde el puerto, pero están ahí.
El comunicado oficial de HAW Kiel sobre MinKav ha sido publicado en la web de la universidad.


















