Andalucía acoge a más de 100 parejas nidificantes de águila imperial

Se trata de un proyecto desarrollado durante los años 2014 y 2015 en este espacio natural por los investigadores de la Estación Biológica de Doñana, dependiente del CSIC, con la colaboración de la Fundación Migres y la Fundación Banco Santander, ha informado la Junta en una nota.

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía ha invertido siete millones de euros en la recuperación del águila imperial ibérica en la última década, según el balance que el consejero del ramo, José Fiscal, ha realizado este miércoles de los últimos resultados del seguimiento de las poblaciones del Plan de Recuperación de la especie impulsado por la Junta de Andalucía, en el marco de la presentación del proyecto ‘Seguimiento Científico del Águila Imperial Ibérica en Doñana’.

Se trata de un proyecto desarrollado durante los años 2014 y 2015 en este espacio natural por los investigadores de la Estación Biológica de Doñana, dependiente del CSIC, con la colaboración de la Fundación Migres y la Fundación Banco Santander, ha informado la Junta en una nota.

En esta línea, el consejero ha recalcado que el Gobierno andaluz, como administración responsable de la gestión y la conservación de la especie en la Comunidad autónoma, trabaja desde hace décadas en la recuperación y la preservación de esta especie, en el marco del Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica. A través de él, se han realizado acciones dirigidas a su preservación como la reducción de la mortalidad no natural, el incremento del tamaño de la población,la mejora de hábitats o el impulso de la investigación, entre otras cuestiones.

Fiscal ha subrayado que, una vez detectadas las amenazas principales de esta ave –causas antrópicas, las electrocuciones por contacto con postes eléctricos o tendidos y el veneno fundamentalmente–, se han llevado a cabo actuaciones muy concretas para mejorar su situación hasta llegar a los resultados positivos del último balance. Entre ellas, ha citado las medidas para minimizar el impacto de la mano del hombre, la vigilancia de los territorios de nidificación, la alimentación sumplementaria de los pollos o el rescate de los mismos por caída del nido o por estar en peligro.

102 PAREJAS NIDIFICANTES

Todo ello, según el consejero de Medio Ambiente, ha permitido alcanzar el hito de las 102 parejas nidificantes en 2015, de las que 88 se asientan en la población de Sierra Morena –Jaén, Córdoba y Sevilla–, nueve en Doñana, cuatro en Cádiz y una, por primera vez, en la campiña jiennense.

«Cifras muy significativas y esperanzadoras para el futuro del águila imperial ibérica, puesto que si sus poblaciones se mantienen durante seis años consecutivos, permitiría que la especie dejara de estar en peligro de extinción, tal y como marca la Directiva de Aves», ha remarcado José Fiscal.

En su intervención, el consejero ha valorado la labor de los investigadores y de estudios, como el que se ha presentado este miércoles en el Centro El Acebuche, ya que son «esenciales» para lograr recuperar este rapaz. Según ha precisado el titular de Medio Ambiente, «por este motivo, la Junta siempre ha contado con ellos y les ha tendido la mano para aunar esfuerzos y trabajar juntos».

Por último, el consejero ha subrayado la importancia de la responsabilidad social corporativa de las empresas privadas que voluntariamente colaboran en la conservación del medio ambiente. En este sentido, Fiscal ha recordado que recientemente la Consejería ha suscrito un convenio de colaboración con Red Eléctrica para el seguimiento y la gestión de la especie también en Doñana.

«Agradezco la implicación y la colaboración de estas empresas y entidades, en este caso a la Fundación Banco Santander, por involucrarse también en esta tarea y aprovecho, desde aquí, para animar a otras a que emprendan acciones como ésta», ha concluido el consejero de Medio Ambiente.

En el acto también han estado presentes el director de Fundación Banco Santander, Borja Baselga; la directora de la Fundación Migres, Eva Casado, y el coordinador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Andalucía, Miguel Ferrer, además del director del Espacio Natural de Doñana, Juan Pedro Castellano.

ESPECIE «MUY VULNERABLE»

Por su parte, el CSIC ha indicado en un comunicado que la población del águila imperial en Doñana, «además de reducida, es muy vulnerable y ha estado aislada de otras subpoblaciones de la especie». A partir de 1990 sufrió «un dramático descenso que la llevó desde las 15 parejas nidificantes habituales hasta tan sólo siete».

A partir de 2004 se inició un plan de rescate que en estos últimos años ha requerido de un mayor esfuerzo de seguimiento para conocer cómo está evolucionando la población y seguir investigando sobre su mortalidad y las causas, y de esta necesidad surgió el proyecto ‘Seguimiento científico del Águila Imperial en elEspacio Natural de Doñana’.

Al respecto, Borja Baselga, de la Fundación Banco Santander, ha precisado que para la entidad, que «lleva doce años recuperando espacios naturales degradados y ayudando a la conservación de especies amenazadas de extinción, esta iniciativa tiene un enorme valor ya que permite contribuir a la recuperación de una de las cinco especies más amenazadas del mundo y que es endémica en la Península Ibérica».

Del mismo modo, Eva Casado ha señalado que, en estos dos años de seguimiento los resultados obtenidos han sido «en su mayoría positivos e indican que la población del águila imperial se mantiene estable o en ligero crecimiento».

Además, el uso de emisores de radio (VHF) y emisores satelitales (GPS/GSM) para el seguimiento de la población ha permitido detectar dos hechos importantes. Por un lado, Miguel Ferrer, investigador principal del águila imperial en la EBD/CSIC, ha explicado cómo el seguimiento cercano de los jóvenes indica que «los pollos de Doñana contactan con la subpoblación gaditana y a través de ésta con la de Sierra Morena, rompiendo por fin su aislamiento e incrementando por tanto exponencialmente sus probabilidades de supervivencia».

Otra conclusión más amenazante, continúa Ferrer «es la mortalidad de ejemplares en su travesía a Marruecos, ocasionada por la electrocución en tendidos eléctricos que acentúa el problema de su conservación». De este modo, a su juicio, Marruecos podría estar actuando como «un sumidero y España como fuente en el sistema dual fuente-sumidero».

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