Oceana y el colegio oficial de biólogos de Euskadi afirman que el puerto exterior de pasaia es ilegal

La legislación europea, a través de la Directiva Hábitat, obliga a todos los Estados Miembros a crear una red de áreas protegidas marinas y terrestres, conocida como Natura 2000, para asegurar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales, así como de la fauna y de la flora.  Los acantilados de Jaizkibel acogen 12 hábitas  y una decena de vertebrados, invertebrados y plantas incluidos en los anexos de la mencionada Directiva y 37 especies incluidas en la Directiva Aves.

Otros compromisos internacionales también exigen a todos los gobiernos signatarios, entre ellos el Estado español, que incrementen la conservación marina. Menos del 1% de la superficie del mar Cantábrico está protegida, cifra muy por debajo del 10% que establece el Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas o del 20%-30% que pide la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). La Convención OSPAR también exige la creación de una red de espacios marinos protegidos a lo largo de su aplicación, que incluye las aguas cantábricas. La construcción del puerto exterior no sólo no ayuda a la consecución de los objetivos marcados por la legislación internacional, sino que afectaría de forma “severa” a espacios ya protegidos, como es el caso del monte Jaizkibel.

Según Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana Europa “La deficiente calidad del ISA, que incluso asume iguales los fondos marinos de Jaizkibel y Ulía sin datos científicos contrastados, sumada al altísimo valor ecológico del LIC del monte Jaizkibel y su medio marino adyacente, debería impedir que prosperara este proyecto”.

De hecho, el informe ISA no ha tenido en cuenta la presencia en la zona de mamíferos marinos protegidos y prioritarios para la Red Natura 2000. Frente a los acantilados se ha identificado un área de máxima importancia para el delfín mular (Tursiops truncatus), especie para la que el estado español tiene la obligación de crear áreas marinas protegidas. Igualmente se han localizado otras seis especies de cetáceos como el delfín común (Delphinus delphis), el rorcual aliblanco (Balaenopetar acutorostrata), o el cachalote (Physeter macrocephalus) y la yubarta (Megaptera novaeangliae), contenidas en el Anexo IV de la Directiva Hábitat, que prohíbe el deterioro de sus áreas de reproducción o descanso. Este hecho, junto con la gran riqueza de los fondos de Jaizkibel, ha motivado que Oceana y el COBE hayan propuesto la creación de un corredor ecológico marino en la zona.

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Oceana y COBE señalan que el informe presentado por la Autoridad Portuaria revela ausencia de información científica e inexactitud de las conclusiones, lo que impide realizar una adecuada evaluación ambiental y predecir sus impactos reales en el entorno. Igualmente, el ISA obvia la evaluación de los impactos que el Plan Director de Infraestructuras del Puerto de Pasaia podría tener sobre sectores económicos clave como el turismo, o las actividades pesqueras,  ligados estrechamente a la biodiversidad marina y de especial relevancia en muchos de los 12 municipios costeros existentes entre Donostia y Baiona. Por ejemplo, la dársena exterior constituiría un cambio en la dinámica del litoral y una barrera al transporte de sedimentos, lo que podría afectar a las playas de Gipuzkoa y Lapurdi.

En este sentido, las dos organizaciones subrayan el carácter internacional del impacto que generaría el tráfico marítimo del nuevo puerto, que afectaría a las siete áreas marinas ya declaradas en el litoral de Lapurdi, pertenecientes a la Red Natura 2000 francesa, como la bahía de Txingudi (LIC baie de Chingoudy) o el estuario del río Bidasoa y bahía de Hondarribia (ZPS Estuaire de la Bidassoa et baie de Fontarabie), entre otras.

“La situación actual de la bahía de Pasaia proviene de la falta de una adecuada gestión ambiental en el puerto, la escasa modernización de las instalaciones y la ausencia de prácticas de medidas preventivas y correctoras en las actividades portuarias”, indica Jon Ander Etxebarria, Decano del COBE. “El problema actual de contaminación se solucionaría en gran dedida mediante el confinamiento de las descargas de chatarra y graneles, la inversión en el aumento, la instalación o la mejora del servicio de limpieza, el alcantarillado o los medidores medioambientales.”, concluye. Esta alternativa sería más respetuosa con el patrimonio natural y cultural. Las buenas condiciones paisajísticas, el número de yacimientos prehistóricos de la falda norte y el elevado número de rutas y senderos hacen de Jaizkibel un lugar con un gran atractivo turístico y enorme potencial económico.

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