Brasil lucha contra la tala indiscriminada identificando los árboles con microchips

Gracias a un dispositivo móvil y a los microchips fijados en los árboles, el ingeniero forestal Paulo Borges estudia y controla los datos vitales del árbol de la viruta en el estado de Mato Grosso, en el extremo sur del Amazonas. En esta zona gran parte del bosque ha sido talado para crear tierras de cultivo y con esta medida se pretende controlar esta práctica.

   Es sólo un pequeño proyecto piloto, pero sus encargados dicen que el sistema de microchips tiene el potencial para ser un gran paso adelante en la batalla para proteger la Amazonas. Los chips permiten a los propietarios de las tierra utilizar prácticas de silvicultura sostenible para distinguir la madera que se ha adquirido a través de la tala ilegal que cada año destruye grandes extensiones de la selva.

   Cada microchip cuenta la historia de un árbol desde que ha sido  derribado hasta los aserraderos que procesan y venden su madera. La información clave para los compradores es saber de dónde ha venido la madera, para así luchar contra los productos ilegales.

   «La gente habla mucho estos días sobre la madera proveniente de prácticas forestales sostenibles. Éste es un sistema que pueda demostrarlo», ha explicado Borges, miembro de la organización Acao Verde encargada de la gestión del proyecto.

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   Acao Verde ha explicado que el uso generalizado de chips en los árboles puede ayudar a eliminar la corrupción que permite la tala ilegal de madera. Proyectos similares se han realizado en Bolivia y Nigeria. Lectores de códigos de barras o de seguimiento por satélite para ayudar a tomar medidas enérgicas contra la tala ilegal y preservar los ecosistemas delicados son algunas de las iniciativas realizadas.

   Brasil se encuentra bajo presión internacional para reducir la deforestación que destruye miles de kilómetros cuadrados de la selva del Amazonas cada año y hacer del país uno de las mayores fuentes mundiales de gases de efecto invernadero.

AISLAR EL FRAUDE

   Esta tecnología puede ayudar a aislar el fraude del origen de los árboles, ha dicho el director de la ciencia de la organización Forest Stewardship Council,  Gary Dodge. Esta organización ha realizado un gran  impulso mundial para la certificación del origen de la madera.

   Los elevados costos son una desventaja para los sistemas de rastreo de alta tecnología. Aunque es cierto que través de un sistema de certificación más fuerte se puede ayudar a aumentar el precio de venta de la madera en algunos mercados.

   Los propietarios de tierras que adopten el sistema podrían reducir el papeleo y la necesidad de inspecciones por parte de las autoridades de medio ambiente, que durante años han tenido relaciones tensas con la agroindustria en la región.

   «La gente por ahí todavía piensan que nosotros, los agricultores, estamos destruyendo el medio ambiente. No es cierto y queremos demostrar que no es verdad,» ha explicado Patrik Lunardi, de 26 años, cuya familia permitió que el proyecto se llevará a cabo en su granja.

   El proyecto de microchips también ha ganado la aprobación de los  madereros, que se esperaba fueran contrarias a esta iniciativa. «Creo que es una gran idea», dicho el empresario del sector Arístides Ferrari. «No queremos reducir todos los bosques, por el contrario, queremos que los bosques se mantengan en pie para que podamos seguir trabajando», añadió.

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