La pesca fluvial sin muerte y sostenible apenas tiene apoyo oficial en Galicia

Publicado el: 2 de septiembre de 2011 a las 13:51
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La pesca fluvial sin muerte y sostenible apenas tiene apoyo oficial en Galicia

Hace ya muchos años que la pesca fluvial ha dejado de considerarse una actividad extractiva de recursos naturales con destino a la alimentación. En la actualidad, la pesca es una mera actividad de ocio y representa un gran incentivo para la mejora de la economía rural.

Dado el declive de la calidad ambiental de los ríos, las poblaciones ícticas han sufrido una gran merma en sus poblaciones. Con el fin de compatibilizar la práctica de la pesca fluvial con el respeto a los ecosistemas fluviales, la pesca sin muerte, que conlleva la devolución con vida de los ejemplares al agua, se ha probado con estudios científicos que es la mejor técnica en este sentido, especialmente si se practica con a mosca con anzuelos desprovistos de rebaba o arponcillo, con una mortalidad cercana al 1 por ciento, frente a unas tasas de mortalidad muy superiores si se sueltan peces pescados con cebo natural (hasta el 80% de mortalidad) o del 24% si se pescan con cucharilla.



Estos datos aportados en el informe ponen de manifiesto que “la caña sí hace daño” y que está en manos de los pescadores y de la Xunta impulsar el llamado “captura y suelta” de las especies ícticas autóctonas, tal y como se ha hecho en otras Comunidades Autónomas como Andalucía, Castilla y León, Extremadura y Castilla y León. Frente a actuaciones positivas como los tramos “sin muerte” de la Reserva de la Biosfera del Alto Miño declarados ante peticiones de RÍOS CON VIDA, destaca la inactividad oficial en Pontevedra y La Coruña.

La pesca sin muerte ha de implantarse especialmente respecto del salmón atlántico y del reo, especies que sufren una gran merma en sus poblaciones, y cuya pesca tiene lugar precisamente cuando regresan del mar para desovar en los ríos.



Junto a la implantación progresiva de la pesca sin muerte, RÍOS CON VIDA insta a la Xunta, a los pescadores y a la sociedad en general a que se limite la pesca con cebo natural, se reduzcan los elevados cupos actuales como las diez truchas por pescador y día, se eleven las tallas mínimas, y a que se actúe con firmeza frente a la lacra del furtivismo, muy organizado en algunas localidades.

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