El Servicio Meteorológico de Cataluña presenta, con motivo del Día Meteorológico Mundial, la serie climática de Barcelona (1780-2011)

La recuperación de las observaciones meteorológicas de Barcelona del período 1780-2011 ha permitido establecer una serie climática completa de datos diarios de más de 230 años, situándose Barcelona entre las 10 ciudades europeas con una serie más larga de datos.
 
El análisis de la temperatura de la serie de Barcelona constata un incremento de la temperatura media anual de 1, 6 ° C en todo el periodo (desde 1780 hasta 2011), siendo bastante más importante en los últimos 40 años que en el resto.
 
El Servicio Meteorológico de Cataluña (SMC), adscrito al Departamento de Territorio y Sostenibilidad, ha trabajado durante los últimos años en la recuperación de observaciones meteorológicas del pasado (básicamente, de los siglos XIX y XX) de diferentes puntos de Cataluña. En especial, se han recuperado las observaciones de la ciudad de Barcelona desde 1780 hasta la actualidad, consiguiendo una serie completa de datos meteorológicos diarios de 232 años, lo que coloca esta serie de Barcelona entre las 10 series climáticas más largas y continuas de Europa.
 
El inicio de las observaciones meteorológicas instrumentales en Barcelona de manera sistemática fecha de enero de 1780, y fue el Dr.. Francesc Salvà el primero que las realizó. Fue fundamental el papel de los médicos catalanes a finales del siglo XVIII y prácticamente todo el siglo XIX, con un gran interés por conocer el estado de la atmósfera y su relación con la salud de las personas ante los problemas provocados por el crecimiento de las ciudades y la incipiente industrialización. A partir de mediados del siglo XIX, diferentes entidades públicas y privadas continuaron fomentando la observación meteorológica en Cataluña hasta la fecha de hoy.
 
La recuperación de todos estos datos es una tarea pesada ya menudo poco valorada, pero que el SMC ha impulsado desde su creación en el año 2001. Concretamente de la ciudad de Barcelona, ​​y después de la localización y consulta de las fuentes documentales originales, muy dispersas en diferentes archivos y bibliotecas de todo, se han digitalizado más de 1 .350.000 datos correspondientes a temperatura del aire, precipitación, presión atmosférica, estado del cielo y meteoros. A este volumen de información, hay que añadir la gran variedad de formatos, de unidades de medida o de técnicas de observación, lo que ha dificultado la tarea. A la vez, siempre que ha sido posible se han recuperado los metadatos (nombre del observador, lugar de observación, instrumentos de medida, etc.), Las cuales son básicas para el análisis posterior de los datos.
 
El tratamiento de toda la información recuperada se ha comenzado con la variable temperatura. En primer lugar se ha efectuado un control de calidad de todos los datos para detectar valores erróneos o dudosos en los datos digitalizados, que pueden ser causados ​​por errores o en el momento en que se hizo la observación, o al hacer la anotación, o quizá en su manipulación posterior. A continuación, se ha reconstruido una única serie continua y completa de la temperatura de Barcelona para el periodo 1780 a 2.011. Dado que esta serie está formada por observaciones en diferentes lugares de la ciudad, hay un último paso muy importante: el análisis de homogeneidad. Con este análisis, se detectan los llamados puntos de ruptura de la serie, y se corrigen por comparación con otras series de apoyo cercanas y coetáneas. Así, se asegura que el resultado final es una serie homogénea, de modo que cualquier variación o tendencia que se detecta es fruto únicamente de factores climáticos y no de la incidencia de elementos externos como pueden ser los cambios del lugar de observación, de instrumentación, de observador, de unidades de medida, etc …
 
Cabe mencionar que, en este trabajo de homogeneización, toda la serie de temperatura media anual se ha referido a los datos del Observatorio Fabra (en la montaña del Tibidabo, a 420 m de altitud), del que se dispone de la serie más larga en la ciudad (desde 1913) y desde donde actualmente todavía se siguen haciendo varias observaciones meteorológicas diarias.

Evolución de la temperatura media anual en Barcelona (1780-2011), expresada como anomalía o diferencia respecto de la media del periodo de referencia 1961-1990 (14,8 º C). La curva negra corresponde a una media móvil de 11 años de periodo
A partir de la serie homogénea de temperatura de Barcelona desde el año 1780 hasta la actualidad, se puede concluir que la temperatura media anual (TMA) para todo el periodo es de 14,5 ° C, con una tendencia positiva de +0,07 ° C / década (es decir, la TMA ha aumentado 1,6 ° C durante el período 1780 a 2011). Esta tendencia no se ha comportado de la misma manera durante todo el período, observando una ligera disminución de la TMA a principios de la serie, un ligero aumento en la zona central de la serie, y un aumento importante de la TMA en los últimos 50 años. Los años más cálidos se concentran en los últimos veinte y cinco años (2006 y 2003 son los más cálidos de toda la serie), mientras que los años más fríos aparecen básicamente a lo largo del siglo XIX (1816, 1814 y 1887 son los más fríos de la serie).
 
A nivel estacional, la tendencia más alta se obtiene en verano (+0,09 ° C / década), mientras que la tendencia más modesta obtiene en invierno (+0,05 ° C / década). Como en el caso de la temperatura media anual, la tendencia de la temperatura estacional también tiene un comportamiento diferente a lo largo del período 1780-2011, obteniendo un aumento muy importante (especialmente en verano y en primavera) durante las últimas décadas del período . Como curiosidad, el verano más cálido de la serie es el del 2003 y el más frío es el de 1816 (conocido en todo como el año «sin verano»), mientras que el invierno más frío es el del 1829/1830 y el más suave es el de 1989/1990.
 
Este análisis realizada con la temperatura a escala mensual se llevará a cabo próximamente también con la serie de valores de temperatura máxima y mínima diaria, consiguiendo así mucha más información de gran valía para el estudio climático de los valores extremos (frecuencia de olas de calor o de frío, días de helada, etc.). También en el futuro habrá que efectuar el análisis de la serie mensual y diaria de todas las otras variables que se han recuperado, especialmente de la precipitación y la presión atmosférica, trabajo de gran importancia porque permitirá, por ejemplo, la mejora en la reconstrucción de episodios meteorológicos extremos ocurridos en Europa.

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