Estudian el comportamiento de las serpientes por radiotelemetría

Un grupo de investigadores del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Salamanca formado por Marcial Lorenzo, Fernando Martínez, Pablo García y Miguel Lizana ha realizado un seguimiento de la culebra de escalera (Rhinechis scalaris) a través de radiotelemetría. Esta novedosa investigación ha aportado numerosos datos sobre la ecología espacial de esta especie, es decir, acerca de sus hábitats y desplazamientos. Asimismo, ha permitido comprobar la efectividad de algunas medidas tomadas por Iberdrola para evitar que los ofidios mueran electrocutados en las torres de transporte de energía eléctrica, lo que causa averías y cortes de luz, razón por la que se inició este estudio.

 

En una primera fase, los científicos estudiaron en condiciones de laboratorio las causas de que las serpientes se vean atraídas hacia los cables o las casetas de los transformadores. “Es una de las especies más arborícolas, es decir, que trepa a los árboles para capturar aves y huevos”, señala el investigador principal del estudio, Miguel Lizana, en declaraciones a DiCYT, así que una de las hipótesis era que en las torres buscan presas por analogía con los árboles.

 

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En un mapa nacional de incidencias de la compañía eléctrica, la mayor parte de los casos se producían en el Levante español, donde la culebra de escalera es más abundante por condiciones climáticas y de hábitat, así que la primera conclusión lógica fue que se producen más electrocuciones donde hay más ejemplares.

 

En unas instalaciones de Iberdrola en Salamanca se realizó un experimento práctico, replicando en parte dos torres de media tensión, una experimental y otra de control. Para ello, se capturaron ejemplares de serpientes de escalera y de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) con el objetivo de enfrentarlas a distintos estímulos, como calor, olor o presencia visual de animales, y ver qué elegían. Aunque los resultados estadísticos no fueron significativos para todos los estímulos, los investigadores anotaron cierta tendencia a subir a la torre de la que procedía olor característico de presas y todo ello quedó registrado y analizado en vídeo.

 

“Observamos que tienen una gran capacidad de trepar, estas serpientes pueden medir un metro y 20 centímetros o poco más, pero son capaces de erguirse y subir sin apoyo al primer travesaño de la torre, situado a 80 o 90 centímetros del suelo”, indica Lizana. En cualquier caso, lo importante era solucionar el problema e Iberdrola optó por colocar una plancha de chapa alrededor del primer tramo de torre para impedir el acceso desde el suelo. La efectividad de esta fórmula había sido testada en laboratorio con serpientes en cautividad.

 

Seguimiento

 

Tras esta experiencia, la segunda fase del estudio se desarrolló a lo largo de 2013 en Castellón, lugar en el que se habían registrado más incidencias: un seguimiento de las serpientes por medio de transmisores cuya señal es captada por una pequeña antena. Para ello, se capturaron culebras de escalera y un equipo veterinario de la Generalitat Valenciana les colocó un pequeño transmisor interno en una sencilla operación que requirió anestesiar a los animales.

 

El experimento “ha funcionado bien”, afirma Lizana, ya que ha permitido realizar un seguimiento continuo de cuatro ejemplares durante un año. Aunque el número de ofidios capturados y seguidos por este sistema fue mayor, la pérdida de algunos de ellos por atropellos o muerte natural impidió completar su análisis. Por otra parte, también existieron otras dificultades, puesto que estas culebras se ocultan con frecuencia en agujeros bajo tierra y se pierde la señal. Los científicos han comprobado que para obtener datos estadísticos concluyentes con este sistema el número de ejemplares participantes en el estudio debe ser muy elevado, pero en líneas generales los resultados han sido muy útiles.

 

Información «única»

 

La investigación ha proporcionado” una información única en Europa”, donde no se había realizado un estudio similar en relación con tendidos eléctricos, aunque sí se habían seguido serpientes con este sistema. En primer lugar, se ha comprobado que las estructuras incorporadas a las torres para evitar que las serpientes trepen son efectivas. En este sentido, la presencia abundante de micromamíferos como la rata negra (Rattus rattus) también puede hacer que las culebras tengan una menor necesidad de buscar comida en los nidos elevados.

 

Además, abundan los datos curiosos y desconocidos hasta ahora. “Hemos calculado la superficie en la que se suele mover, unas dos hectáreas y media, que cuando comen tienen periodos de inactividad bastante largos o las diferencias entre machos y hembras en cuanto a territorialidad”, indica el investigador. Además, los científicos ya saben que se desplazan más en primavera, posiblemente por necesidades de alimentación y apareamiento, y que se acercan más a las torres eléctricas en otoño, aunque el motivo es desconocido.

 

Otra conclusión general de la investigación, tras analizar la información recopilada por Iberdrola, es que otras especies como la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) también protagonizaban las electrocuciones y que, por lo tanto, probablemente se había sobreestimado la importancia de la culebra de escalera en este problema.

DiCYT

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