Rapaces y hombres

Una investigación del CISA/INIA (Centro de Investigación en Sanidad Animal) de la Comunidad de Madrid con el apoyo financiero de la Fundación Mapfre destaca el decisivo papel de los centros de recuperación en aras de la conservación de la biodiversidad. En este estudio se analizan, desde el 2009 al 2013, las causas de ingresos del hospital de AMUS, en todas la problemática dominante es la acción directa o indirecta del hombre.

No muy  lejos quedaron los años 50 y 60 en los que se pagaba por Águila, Búho, lagarto o cualquier otro animal predador muerto que fuera presentado al dueño de la finca o incluso a las propias Administraciones. Todo este énfasis, puesto en hacer desaparecer cualquier competidor de la caza, estaba bajo el paraguas de lo que se hizo en llamar “juntas de extinción de animales dañinos”. En todo este despropósito hacia la vida salvaje, basado en una profunda ignorancia, los mayores objetos de persecución eran el lobo, el zorro y oso.

Atrás ha quedado esta época lóbrega de nuestra historia, pero aunque la situación haya cambiado (surge a finales de los 60  toda una normativa y una base legislativa que convirtió a todas estas especies demonizadas en protegidas)  aún continua nuestra especie como la más seria amenaza en la conservación de la fauna salvaje.

Este esclarecedor estudio abordado por este centro público dependiente del ministerio de economía y competitividad  basado en los datos de ingresos del hospital de AMUS en un periodo de cinco años evidencia la fatal incidencia de la sociedad contemporánea en un grupo zoológico muy denostado por las distintas sociedades: las rapaces. Se han cogido de muestra tres especies de común admisión en AMUS como son el Búho  real, Mochuelo europeo y lechuza común. Las conclusiones son bastante esclarecedoras, siendo determinante el efecto de la expansión de la sociedad traducida en: red viaria, parcelaciones y líneas eléctricas; señas de identidad por otro lado indisociables a la presencia de los humanos.

El 67% de los ingresos de Búhos reales se debieron a electrocuciones y enganches en alambradas, el 51% de las admisiones de mochuelos fueron provocadas por colisiones y atropellos por vehículos y en la lechuza común los datos son análogos a los del Mochuelo.

Aunque en este trabajo se hace un barrido por todos los grupos zoológicos, es por su mayor entrada en el hospital el grupo de las aves las más muestreadas. En estos momentos se hayan georeferenciadas en toda la provincia de Badajoz las localizaciones de estos hallazgos, temporalizados en cinco años, determinando una serie de puntos o zonas negras en los que la siniestralidad es mayor. Estas áreas coinciden en muchas ocasiones con núcleos rurales y sobre ellas el objetivo es actuar con una serie de medidas correctoras.

Este proyecto aporta una experiencia pionera, pluridimensiona las competencias de los centros de recuperación, pone en valor a los centros objetos de tantos recortes presupuestarios… y es muy  innovador ya que abre vías sobre el porqué de las admisiones de animales salvajes en los centros de recuperación y lo que es más importante plantea soluciones a problemáticas concretas. No debemos olvidar que la causa de rarefacción del total de las especies en peligro están originadas por la acción del hombre.

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