Los ecosistemas de las islas centran este año el Día Internacional de la Diversidad Biológica, que se celebra el próximo jueves. Se trata de territorios muy valiosos y frágiles para la naturaleza que requieren especial protección, como es también el caso de los archipiélagos de Canarias y Baleares. Los planes de prospecciones petrolíferas, la nueva ley de costas o y el nuevo decreto de especies invasoras se han convertido en amenazas para esas islas, que necesitan otro modelo de gestión integral ambiental, como subraya Ecologistas en Acción.
El Día Internacional de la Diversidad Biológica tratará la importancia de los ecosistemas animales y vegetales endémicos de las islas del planeta, coincidiendo con la conmemoración del 2014 como año internacional de los pequeños Estados Insulares en Desarrollo.
Los ecosistemas isleños, tanto los terrestres como los marinos, albergan la mayor parte de las especies endémicas en territorios de escasa extensión y muy frágiles. Han sufrido graves alteraciones por parte del ser humano y, son muy vulnerables.
A pesar de ello, las islas de Canarias y Baleares se ven amenazadas por proyectos de extracción de hidrocarburos que afectarían a sus ecosistemas y paisajes marinos y litorales, como se ha comprobado en los estudios científicos. Las prospecciones sísmicas, tendrían impacto en la vida de cetáceos y otras muchas especies, afectarían rutas de migración. La toxicidad de mezclas químicas utilizadas en esos proyectos de extracción y el riesgo claro de vertidos de petróleo se convertirían en un peligro grave y constante para la naturaleza de las islas. Debería escucharse la oposición de la gran mayoría de la población de ambos archipiélago y su apoyo a las energías renovables, con mucho menos impacto directo en los ecosistemas autóctonos.
Las islas del Atlántico y el Mediterráneo se ven además afectadas por la nueva ley de costas, que desprotege aun más el litoral reduciendo el dominio público marítimo terrestre y abriendo la puerta a excepciones y privatizaciones. Son una fuente de fragmentación permanente de los territorios insulares desde hace mucho tiempo sin que se le haya puesto freno a los macroproyectos que a día de hoy siguen amenazando los restos de ecosistemas naturales. Un caso paradigmático es el del Puerto de Granadilla en Tenerife, que supondría la destrucción completa de uno de los ecosistemas costeros mejor conservados con especies como la la gran planta marina Posidonia oceánica, también gravemente amenazada en Baleares, entre otras razones por el fondeo de los barcos.
Ecologistas en Acción denuncia otras políticas institucionales en perjuicio de la biodiversidad insular. En canarias se ha aprobado un catálogo de especies amenazadas que despoja deliberadamente a muchas especies de su estatus de protección, ya que suponían un freno a proyectos desarrollistas. El real decreto de especies invasoras tampoco favorece a las islas, que son más vulnerables que el continente a las invasiones biológicas y sobre todo a sus efectos.
La organización pide por tanto otro modelo de gestión integral ambiental de las islas que no las considere un instrumento comercial a toda costa sino que las valore en la medida que se merecen como ecosistemas únicos y frágiles.
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