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miércoles, febrero 8, 2023

Atribuyen al pez arquero una cualidad exclusiva de los humanos como el lanzamiento preciso a objetivos distantes

Un artículo publicado en Current Biology concluye que estos peces son realmente unos tiradores de gran precisión y eficiencia. Realmente no utilizan el agua simplemente como herramienta de caza, dicen los investigadores, sino que saben adaptar las propiedades hidrodinámicas de un chorro de agua a su propósito.

El pez arquero caza disparando chorros de agua a presión sobre incautos insectos, arañas, e incluso pequeñas lagartijas sobre hojas o ramitas. Tras recibir el impacto las engulle.

Un artículo publicado en concluye que estos peces son realmente unos tiradores de gran precisión y eficiencia. Realmente no utilizan el agua simplemente como herramienta de caza, dicen los investigadores, sino que saben adaptar las propiedades hidrodinámicas de un chorro de agua a su propósito.

«La impresión predominante de nuestro trabajo de campo en Tailandia durante varios años es que hay pocas presas a las que disparar en realidad, por lo que es importante que el pez sea eficiente» dice Stefan Schuster de la en Alemania. «Vale la pena ser capaz de golpear poderosamente a la presa sobre un amplio rango de distancias.»

Schuster y Peggy Gerullis hicieron el descubrimiento adiestrando un pez para alcanzar objetivos que van en altura de 20 a 60 centímetros desde una ubicación precisa. Después observaron los diversos aspectos de la producción y propagación del chorro aplicados por el pez.

AJUSTE DE DISPARO

Esos estudios demostraron que el tiempo necesario antes de armar un disparo no es fijo. Más bien, el pez arquero hace ajustes para asegurar que una buena flecha de agua se forme justo antes del impacto.

Sorprendentemente, los investigadores informan de que los peces lolograron mediante la modulación de la dinámica de los cambios en la sección transversal de la abertura de la boca. Los ajustes de temporización que el pez arquero debe hacer para golpear con fuerza sus objetivos en un rango extendido son sorprendentemente comparables a la capacidad «exclusivamente humana» de un lanzamiento de gran alcance, escriben los investigadores.

«Uno de los últimos reductos de la singularidad humana es nuestra capacidad de lanzar poderosamente piedras o lanzas a objetivos distantes», dice Schuster. «Esto es realmente una impresionante capacidad y requiere – entre muchos aspectos fascinantes – un control preciso del tiempo y el movimiento Se cree que esta capacidad ha obligado a nuestro cerebro a ser más grande, y que alberga muchas más neuronas para permitir la precisión. Es notable que la misma línea de razonamiento también se podría aplicar a este pez«.

ep

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