Naturaleza

Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental: hay más mosquitos Culex en España este verano

Las lluvias abundantes, el calor y las noches cada vez más cálidas han creado condiciones especialmente favorables para los mosquitos Culex en 2026. España ya registra infecciones y la primera muerte del año en Sevilla, mientras la vigilancia sanitaria se intensifica ante el periodo de mayor incidencia.

Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental: hay más mosquitos Culex en España este verano

Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental. ¿Sabías que un simple mosquito podría cambiar tus planes este verano? El calor que estamos experimentando, sumado a la humedad residual de las lluvias del invierno, ha creado el ambiente ideal para que proliferen los insectos que transmiten el virus del Nilo.

Las cifras ya no admiten dudas: el año pasado se registraron decenas de contagios que presentaban diferentes niveles de gravedad. Pero en esta ocasión, ha fallecido en Sevilla un hombre a causa de la fiebre, lo que ha encendido todas las alarmas sanitarias, especialmente en el sur del país.

Las autoridades médicas insisten en que no hay motivo para el pánico, pero la falta de tratamientos específicos exige máxima cautela. Especialmente en una época en la que miles de personas se trasladan por todo el país y pueden estar llevando consigo este virus sin ser conscientes de ello.

El cambio climático está ayudando a que los mosquitos conquisten territorios que antes les estaban vedados. La pasividad ya no es una opción cuando el peligro es real y podría estar acechándonos en cualquier punto del país.

Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental: la cantidad de mosquitos es inusual este verano

Con el calor del verano y la humedad acumulada durante un invierno muy lluvioso, las condiciones para la proliferación de mosquitos este año son particularmente favorables, lo que ha elevado la vigilancia sobre el virus del Nilo Occidental. El pasado 2025 dejó 45 casos humanos autóctonos en España, aproximadamente la mitad con enfermedad neuroinvasiva, y una letalidad del 13% entre los pacientes sintomáticos. En 2026 ya se han confirmado infecciones en varias provincias y se ha registrado la primera muerte del año en Sevilla.

La situación no responde a la aparición de un virus nuevo, sino a un cambio en las condiciones ambientales que favorecen su transmisión. «Estamos observando un incremento en los últimos años debido a las temperaturas, que han favorecido una transmisión más prolongada», comenta a RTVE Noticias María del Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y microbióloga del Hospital de La Coruña. Según describe, el incremento de la temperatura, los inviernos más suaves y determinados patrones de lluvia han favorecido la actividad de los mosquitos y están contribuyendo a la expansión geográfica y temporal de un problema que antes estaba más localizado.

Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental. El arranque de 2026 estuvo marcado por una sucesión de borrascas que dejó abundantes precipitaciones, especialmente en el sur peninsular. Esa agua acumulada, en combinación con unas temperaturas más suaves durante todo el año que se han disparado en verano, ha propiciado la aparición de nuevos criaderos de mosquitos.

El principal vector del virus del Nilo Occidental en España es el género Culex, especialmente Culex pipiens, el mosquito común; aunque también, en algunas zonas del sur peninsular, el Culex perexiguus. A diferencia del mosquito tigre, que ha concentrado buena parte de la atención pública por tratarse de una especie invasora, los Culex llevan décadas presentes en España y Europa. Son principalmente nocturnos y suelen criar en pequeñas acumulaciones de agua próximas a las viviendas.

Las aves son el reservorio del virus y los mosquitos su vector

El ciclo de transmisión tiene como protagonistas también a las aves, que actúan como reservorio del virus. Los mosquitos se infectan al picarlas y posteriormente pueden transmitirlo a otros animales o a personas. Los humedales, marjales, deltas y embalses se convierten en el entorno idóneo para este ciclo, ya que en muchos de ellos coinciden los ingredientes necesarios: agua, temperaturas altas y abundancia de insectos, aves, animales y seres humanos.

En esta ecuación, el clima desempeña un papel cada vez más decisivo. Las noches cálidas prolongan la supervivencia y actividad de los mosquitos, mientras que las temperaturas elevadas aceleran la replicación del virus en el interior del insecto. «El virus está circulando en aves y estamos observando un incremento en los últimos años debido a las temperaturas, que han favorecido una transmisión más prolongada», apunta Tomás. En este sentido, la experta subraya que el patrón climático en su conjunto puede modificar las condiciones necesarias para que el ciclo entre aves y mosquitos se mantenga durante más tiempo.

Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental. Pese a la alarma que generan la aparición de focos y de muertes, el virus del Nilo Occidental no provoca una enfermedad grave en la mayoría de los infectados. Tampoco se transmite habitualmente de una persona a otra. El principal riesgo procede de la picadura de un mosquito infectado.

«En este sentido, hay que trasladar un mensaje de tranquilidad», sostiene Tomás, quien además explica que aproximadamente el 80% de las infecciones son asintomáticas y alrededor de un 20% provoca síntomas leves, como fiebre, cefalea, cansancio o dolores musculares. Solo una pequeña proporción, inferior al 1%, desarrolla una forma neuroinvasiva, que puede manifestarse como meningitis o encefalitis. «El riesgo aumenta con la edad, con estados de inmunosupresión o con patologías de base. Por eso hay que tener precaución, porque esta enfermedad neuroinvasiva tiene una importante mortalidad «, advierte esta microbióloga.

No existen ni vacunas ni tratamiento contra este virus

Al no existir un tratamiento antiviral específico, ni una vacuna de uso generalizado para prevenir la infección por el virus del Nilo Occidental en humanos, reducir el contacto con los mosquitos sigue siendo la principal herramienta para luchar contra esta enfermedad. En línea con las recomendaciones del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), Tomás recomienda utilizar repelentes adecuados, cubrir la piel con ropa cuando sea posible y emplear mosquiteras o aire acondicionado en las viviendas. También resalta la importancia de evitar pequeñas acumulaciones de agua donde puedan reproducirse los mosquitos.

«La mayoría de los mosquitos transmiten virus ya conocidos, y sabemos cómo prevenir estas infecciones, por lo que el foco en la mayoría de los casos tiene que estar en la prevención y en establecer campañas previas al verano para evitar la expansión de estos insectos», recalca.

Por este motivo, la vigilancia de las autoridades sanitarias no se limita a los casos humanos: también se siguen las poblaciones de mosquitos y la circulación del virus en aves y caballos, que sirven como indicadores de que el patógeno está circulando activamente en una determinada zona.

Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental. Ese enfoque forma parte de la estrategia de salud pública conocida como One Health, que integra la salud humana, animal y ambiental. Para Tomás, la respuesta debe combinar la vigilancia coordinada con el control de los vectores y de los reservorios, prestando especial atención a las áreas donde la circulación es más elevada. El ECDC mantiene además una vigilancia semanal de la transmisión a escala europea.

El cambio climático añade dificultad a este seguimiento. La OMS ha señalado que las nuevas condiciones ambientales están modificando la distribución de distintos mosquitos y ampliando los periodos durante los que permanecen activos. En España, esto ya se está traduciendo en una temporada de transmisión más larga y en la aparición de circulación viral en lugares donde antes no existía o era menos frecuente.

Todo sobre la fiebre del Nilo Occidental

La fiebre del valle del Nilo Occidental (FNO) o West Nile fever (en inglés) es una zoonosis causada por determinadas cepas del virus del Nilo Occidental (VNO) que se transmite por mosquitos, según indica en su página web el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Este virus, del género Flavivirus, se mantiene gracias a un ciclo de transmisión mosquito-ave-mosquito. Determinados mamíferos, especialmente seres humanos y équidos, se consideran huéspedes finales del virus, por lo que no transmiten la enfermedad, pero sí que la padecen.

Al mismo tiempo, las aves se consideran reservorio de la enfermedad, ya que son capaces de mantener el virus sin tener en algunos casos síntoma alguno, jugando un papel muy importante en su mantenimiento y diseminación. Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental.

¿Dónde está este virus a nivel mundial?

El virus del Nilo Occidental se encuentra en África, partes de Europa, Oriente Medio, Asia occidental, América y Australia. En el caso de España, el primer caso humano se detectó en 2007, año en el que comenzaron las actividades de vigilancia y control. 

Existen varias especies de mosquitos del género Culex ampliamente distribuidas por la península, principales vectores del virus del Nilo Occidental en España. El calentamiento global está alterando sus patrones habituales: el aumento de las temperaturas, las olas de calor y otros fenómenos extremos asociados al cambio climático están modificando la distribución, la actividad y los periodos de presencia de los mosquitos, lo que amplía en algunas zonas la ventana temporal más allá del periodo abril-octubre , cuando tradicionalmente se daban las condiciones óptimas.

¿Cómo se contagia la fiebre del Nilo occidental?

El virus del Nilo se transmite por la picadura de mosquitos comunes, fundamentalmente del género Culex, cuyas especies actúan también como vectores de otras enfermedades, como la malaria aviar, la filariasis o diversos tipos de encefalitis. El periodo de incubación del virus dura entre 3 y 14 días.

Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental, ya que el periodo de máxima incidencia coincide con el verano: entre finales de agosto y principios de septiembre. Pueden darse casos en otros momentos del año, aunque el riesgo disminuye a medida que el clima se vuelve más frío y los mosquitos comienzan a desaparecer.

Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental por la proliferación de los mosquitos

El verdadero desafío de 2026 no es la aparición de un patógeno desconocido, sino que las condiciones para su transmisión están cambiando. Un invierno lluvioso ha multiplicado potenciales criaderos y las temperaturas elevadas favorecen la actividad de los mosquitos y pueden acelerar el ciclo del virus dentro del vector.

El precedente de 45 casos humanos autóctonos en 2025, aproximadamente la mitad con enfermedad neuroinvasiva según los datos recogidos, refuerza la importancia de anticiparse precisamente cuando el final de agosto y el comienzo de septiembre pueden convertirse en semanas especialmente sensibles.

Aumenta el riesgo de virus del Nilo Occidental, pero la respuesta más eficaz comienza mucho antes de que aparezca un paciente: vigilancia de mosquitos, aves y caballos, eliminación de aguas estancadas, control de vectores y protección individual frente a las picaduras.

Con alrededor del 80 % de las infecciones asintomáticas y menos del 1 % evolucionando hacia enfermedad neuroinvasiva, el objetivo no debe ser generar alarma, sino reducir oportunidades de transmisión. En un clima que está alargando la temporada de actividad de los mosquitos, la estrategia One Health adquiere todo su sentido: vigilar conjuntamente el ambiente, los animales y las personas para detectar el riesgo antes de que llegue a los hospitales.

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