El control del coipú en Girona ha iniciado su primera campaña del año con la instalación de jaulas trampa en los ríos Ter y Onyar. Técnicos de la Asociación Sorellona buscan frenar la expansión de este roedor invasor procedente de Sudamérica, una especie que amenaza los ecosistemas fluviales y cuya presencia se gestiona desde hace una década mediante programas de captura y seguimiento financiados por la Generalitat.
Su presencia altera el equilibrio de los ecosistemas acuáticos, ya que se alimenta de vegetación ribereña y cultivos, degrada las orillas de ríos y canales y compite con especies autóctonas por el hábitat y los recursos.
Además, la proliferación del coipú puede afectar a infraestructuras hidráulicas, como diques y sistemas de riego, debido a las galerías que excava en las riberas.
Control del coipú en Girona para proteger ríos y biodiversidad
El control del coipú en Girona se refuerza con campañas anuales para reducir una especie invasora en los ecosistemas fluviales.
Técnicos de la Asociación Sorellona han empezado esta semana la primera campaña del año para atrapar coipús, una especie de roedor invasora, mediante unas jaulas trampa ubicadas en diferentes puntos de los ríos Ter y Onyar a su paso por el término municipal de Girona.
La Sorellona, asociación creada en 2013, la forman ambientólogos, biólogos y profesionales de la gestión del medio natural con experiencia en educación ambiental y en proyectos vinculados a ecosistemas fluviales e impulsa esta actuación dentro del Proyecto de ‘Ulls al Riu’, financiado por la Generalitat.
Su director, Quim Pou, ha explicado que cada año se llevan a cabo entre tres y seis campañas de control de coipús en Girona y alrededores, que representan entre diez y veinte días de trabajo.
Una especie invasora llegada desde Sudamérica
Su presencia altera el equilibrio de los ecosistemas acuáticos, ya que se alimenta de vegetación ribereña y cultivos, degrada las orillas de ríos y canales y compite con especies autóctonas por el hábitat y los recursos.
El coipú, roedor originario de Sudamérica de piel de gran calidad, hace una década que llegó a esta zona desde Francia por la cuenca del río Muga.
Pou sostiene que «el objetivo de estas actuaciones es intentar frenar su expansión porque, como la mayoría de exóticas invasoras, ha llegado para quedarse«.
En Girona, los técnicos dejan jaulas homologadas con señuelos en su interior para capturar el mayor número posible de ejemplares, entre 100 y 150 cada año, aunque se superaron los 200 en 2024.
Impacto del coipú en los ecosistemas fluviales
Quim Pou señala que el coipú es una especie muy visible y de rápida extensión, pero que es «solo una de las muchísimas invasoras que hay», para añadir que las carpas causan mucho más daño a la biodiversidad del río.
Inicialmente, el coipú se localizó en algunas comarcas gerundenses pero su rápida expansión hizo que se empezara a gestionar su presencia en ríos y humedales, implementando un sistema específico de detección y captura.
Para frenar este crecimiento y reducir en un 70 % la presencia de la especie en Girona, la Generalitat puso en marcha en 2023 un plan de choque.
Según el Departamento de Territorio, este 2026 su distribución se mantiene estable con respecto a los últimos años, sin una expansión significativa en nuevas zonas, aunque se detectan puntualmente ejemplares aislados sobre los que se actúa de forma inmediata.
En conjunto, el control del coipú en Girona representa una actuación necesaria para preservar los ecosistemas acuáticos y agrícolas del territorio. Frenar la expansión de esta especie invasora es esencial para proteger la biodiversidad, garantizar el equilibrio ambiental y reducir los costes económicos derivados de los daños que provoca. Seguir leyendo en NATURALEZA




















