Las ciudades también discriminan: el “efecto lujo” deja a los barrios pobres sin naturaleza y sin biodiversidad

Publicado el: 19 de noviembre de 2025 a las 12:33
Síguenos
Comparación entre un barrio urbano verde y acomodado, simbolo del efecto lujo y otro con menos árboles y biodiversidad en la misma ciudad

Se sabe que la biodiversidad urbana mejora la calidad de vida de los habitantes de las ciudades, pero sus beneficios no se distribuyen equitativamente entre la población urbana. La correlación positiva entre la biodiversidad urbana y el estatus socioeconómico dentro de las ciudades es el Efecto Lujo.

El mismo puede considerarse, por lo tanto, una medida de injusticia ambiental, que si bien es común, no necesariamente implica una relación universal.



Por eso es necesario comprender sus causas para intentar desarrollar centros urbanos más equitativos, lo que incluye examinar cómo los contextos económicos y demográficos a mayor escala espacial se asocian con el Efecto Lujo.

El efecto lujo: los barrios ricos concentran árboles, aves y biodiversidad urbana

En las grandes ciudades, los barrios más ricos suelen tener más árboles, más aves y, en definitiva, más espacios verdes. Este fenómeno, conocido como “efecto lujo», revela una desigualdad ambiental que se repite desde Nueva York a Londres y de Pekín a Ciudad del Cabo: el acceso a la naturaleza también depende del bienestar económico.



Mientras en Brasil se celebra la COP30, con la biodiversidad y la justicia ambiental en el centro del debate, un estudio coordinado por la Universidad de Turín aporta una nueva perspectiva: la desigualdad ecológica dentro de los centros urbanos.

“La biodiversidad urbana es clave para entender las interacciones entre las personas y la naturaleza y cómo podemos convivir en armonía con ella», explica Irene Regaiolo, bióloga y autora principal de la investigación.

El trabajo, publicado en la revista científica People and Nature, analiza más de un centenar de estudios internacionales y confirma una tendencia: los barrios más acomodados tienden a albergar una mayor biodiversidad, mientras que las zonas desfavorecidas suelen ser más grises y pobres en vegetación.

Desigualdad ambiental global: centros acomodados frente a periferias empobrecidas

El “efecto lujo” se puede observar en muchas ciudades, pero Regaiolo destaca que “no es universal”, sino que depende del contexto urbano y geográfico, y de las necesidades socioeconómicas de cada población. Según la investigadora, la mayoría de los estudios sobre este fenómeno proceden del norte global —Norteamérica y Australia—, lo que deja lagunas sobre lo que ocurre en las ciudades del sur.

“Los países en vías de desarrollo suelen tener otras prioridades”, observa, como el acceso a la alimentación o la seguridad, “cuestiones que en el norte no representan un problema inmediato para la mayoría de la población”.

Por eso, las dinámicas urbanas son “distintas”, aunque comparten desigualdades parecidas: centros ricos frente a periferias pobres, donde la diferencia de acceso a la naturaleza se traduce, según explica, en injusticia ambiental.

El estudio, enmarcado en el Objetivo 11 de la Agenda 2030 de la ONU, apunta a un desafío creciente: cómo diseñar ciudades más sostenibles, inclusivas y equitativas, capaces de conciliar las necesidades sociales con las ambientales. “Si queremos que las ciudades del futuro cumplan esos objetivos, debemos avanzar en una dirección que concilie las necesidades ambientales y sociales”, opina.

Gentrificación verde: cuando los parques expulsan a los vecinos

El estudio advierte también sobre otro fenómeno: la llamada gentrificación verde. Para intentar reducir el «efecto lujo», algunos investigadores proponen “crear espacios verdes públicos en los barrios marginales”, pero Regaiolo piensa que es ”una solución un poco simplista” porque puede provocar el “aumento del valor inmobiliario”, encareciendo el barrio y volviéndolo inaccesible para sus habitantes.

Para evitarlo, los autores proponen soluciones más integrales: huertos urbanos, jardines comunitarios y proyectos de ciencia ciudadana que involucren directamente a la población local, consiguiendo espacios que, además de conservar la biodiversidad, fortalecen los lazos sociales, crean empleos verdes y refuerzan el sentido de pertenencia, señala.

La ciudad como espacio clave de la biodiversidad en plena crisis climática

Actualmente, más de la mitad de la población mundial reside en zonas urbanas, una tasa que la ONU prevé que alcance el 70 % en 2050, lo que significa que “para muchas personas, la ciudad podría ser el único espacio donde experimentar la naturaleza”, afirma Regaiolo.

Por ello, defiende que las áreas verdes urbanas deben convertirse en laboratorios de sostenibilidad: “Las soluciones basadas en la naturaleza —desde plantaciones hasta infraestructuras verdes— pueden ayudar a combatir el cambio climático, reduciendo las islas de calor, promoviendo la conservación de la biodiversidad y fomentando la inclusión social”, concluye.

Los resultados del estudio sugieren que las sociedades más pobres carecen de los recursos económicos para afrontar la injusticia ambiental que representa el Efecto Lujo.

Identificar los factores que impulsan el Efecto Lujo es fundamental para abordar la injusticia ambiental y puede ayudar a priorizar estrategias que permitan reducir las disparidades en cuanto a la obtención de beneficios para la biodiversidad en zonas urbanas a nivel mundial. Seguir leyendo en ECOticias.com / EFE

Imagen autor

Sandra M.G.

Redactora de ECOticias.com desde hace más de 10 años, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.