La planta que desafía la genética: solo 2 de sus 8 cromosomas se distinguen claramente y apuntan a un origen en muchos pasos

Publicado el: 30 de enero de 2026 a las 20:50
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Mora de los pantanos (Rubus chamaemorus) en su hábitat natural, la planta octoploide analizada por el Earth BioGenome Project.

El Earth BioGenome Project, que aspira a leer el ADN de todos los eucariotas del planeta, incorpora como referencia una baya icónica en Noruega, clave en postres navideños y en la cultura popular

La mora de los pantanos (Rubus chamaemorus), una planta dioica que prospera en turberas frías y cuya cosecha se asocia en Noruega a la Navidad, ha resultado ser algo más que una baya estacional. Un trabajo de genómica dentro del Earth BioGenome Project (EBP) ha reconstruido su ADN con un nivel de detalle inusual para una especie “silvestre” y ha confirmado que su historia evolutiva es el resultado de cruces y duplicaciones del material genético ocurridos en varias fases, no de una sola mezcla lineal.



La clave está en su arquitectura cromosómica. A diferencia de los humanos, diploides, la planta es octoploide (ocho juegos de cromosomas). Ese rasgo se conocía desde hace años en botánica, pero el análisis completo del genoma aporta una lectura más fina sobre cómo se formó ese rompecabezas. Según los investigadores citados en la información de base, la contribución de las especies ancestrales no es uniforme y dos de esos ocho conjuntos de cromosomas destacan de forma clara, un indicio de que la hibridación y la poliploidización se encadenaron en el tiempo, no en un solo “salto”.

Proyecto EBP | Vídeo: Frontiers

El hallazgo se enmarca en la carrera internacional por secuenciar la biodiversidad. El EBP se lanzó en 2018 con el objetivo de secuenciar y catalogar el ADN de todos los eucariotas conocidos (plantas, animales, hongos y protistas), un reto descrito por sus promotores como un “moonshot” para la biología, una empresa comparable en ambición al Proyecto Genoma Humano. En Noruega, la iniciativa nacional EBP-Nor, coordinada desde la Universidad de Oslo, impulsa esa contribución local y ha trabajado para consolidar infraestructura y pipelines de análisis genómico.



Más allá del interés científico, el genoma de referencia de la mora de los pantanos abre dos debates prácticos. El primero es ecológico. Disponer de genomas de alta calidad permite rastrear con precisión la diversidad genética de poblaciones y su conectividad, una información crítica para especies y ecosistemas sometidos a presión por el cambio climático y la transformación de hábitats. El segundo es agronómico. La especie se ha resistido históricamente al cultivo extensivo y, como recuerdan los investigadores, la reproducción por semillas demora la fructificación, lo que limita la domesticación. En ese contexto, comprender su base genética (y su origen híbrido) puede ayudar a explicar por qué es tan difícil “domarla” y qué rasgos se podrían seleccionar sin empobrecer la variabilidad.

Queda, sin embargo, una frontera abierta. Identificar con precisión qué especies concretas contribuyeron a esos ocho juegos de cromosomas exige que también estén secuenciados los genomas de los posibles “candidatos” dentro del género Rubus. El EBP nació, precisamente, para que ese tipo de preguntas deje de depender de piezas sueltas y pueda resolverse con un atlas genético global. 

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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