La Laguna de la Janda reaparece como emblema de la lucha por la restauración de los humedales, en un contexto marcado por la urgencia climática y la pérdida acelerada de biodiversidad.
Antes de su desecación en los años 60 del siglo XX, La Janda fue el humedal interior más extenso de la Península Ibérica, con más de 4.000 hectáreas de agua dulce y una biodiversidad extraordinaria.
Por su ubicación estratégica en el corredor migratorio entre Europa y África, era un refugio crucial para cientos de miles de aves, incluidas especies reproductoras como la grulla común, la avutarda o el avetoro, muchas de las cuales desaparecieron localmente tras el drenaje.
Laguna de la Janda frente al abandono ambiental histórico
Décadas de decisiones políticas cuestionadas han dejado una huella profunda en un ecosistema clave para la biodiversidad europea.
Colectivos conservacionistas y vecinos se han movilizado este domingo para reclamar la recuperación de la Laguna de la Janda, en la provincia de Cádiz, y denunciar la falta de medidas por parte del Gobierno de España y de la Junta de Andalucía para restaurar este humedal histórico.
La protesta, en la que participaron alrededor de 300 personas, reunió en el kilómetro 47 de la carretera N-340, en el término municipal de Barbate, cerca de la Sierra del Retín, a asociaciones ecologistas que exigieron la restauración ecológica de la laguna y el cumplimiento de la normativa ambiental vigente tras décadas de desecación y degradación del enclave.
Un humedal desaparecido que aún puede recuperarse
Según los convocantes, la ausencia de actuaciones por parte de las administraciones estatal y autonómica ha permitido mantener una situación de abandono que ha supuesto la pérdida de uno de los humedales más importantes del sur de Europa, clave para la biodiversidad y para la ruta migratoria de numerosas especies de aves.
Durante la movilización, los participantes reclamaron voluntad política y un compromiso firme para iniciar un proceso de recuperación de la laguna, que consideran necesario tanto desde el punto de vista ambiental como para la adaptación al cambio climático y el desarrollo sostenible de la comarca.
La ciudadanía exige voluntad política y acción inmediata
Antes de su desecación en los años 60 del siglo XX, La Janda fue el humedal interior más extenso de la Península Ibérica, con más de 4.000 hectáreas de agua dulce y una biodiversidad extraordinaria.
Los organizadores advirtieron de que continuarán las acciones y movilizaciones si no se adoptan medidas concretas para revertir la situación actual.
La convocatoria incluyó una marcha reivindicativa de aproximadamente un kilómetro por el camino de servicio del canal colector, a la altura del kilómetro 47 de la carretera N-340, en el término municipal de Barbate, en las proximidades de la Sierra del Retín.
El recorrido permitió a los asistentes observar la transformación que está sufriendo este territorio por la implantación de cultivos intensivos de olivos y aguacates sobre las antiguas cubetas lagunares y terrenos colindantes.
Los colectivos denunciaron que la expansión de estos cultivos, impulsada por grandes empresas agrícolas, está acelerando la pérdida de los valores naturales de este ecosistema milenario, con la desaparición progresiva de aves y otras especies silvestres que hasta hace pocos años encontraban refugio en arrozales y pastizales de la zona.
La movilización concluyó con un funeral simbólico por la Laguna de la Janda, una ‘performance’ artística celebrada en las inmediaciones de la boca del túnel de desagüe que conduce sus aguas hacia las marismas del Barbate.
Así, La Janda representa un ejemplo vivo del dilema entre producción agrícola intensiva y conservación ecológica en España: un pasado de esplendor natural transformado por intereses productivos, y un presente en el que diversas voces reclaman un futuro donde la biodiversidad y la actividad humana puedan coexistir de forma más equilibrada. Seguir leyendo en NATURALEZA.



















