Las aves han reducido su tamaño medio hasta un 72% desde 1940, según un estudio internacional liderado por el ICTA-UAB que analiza ocho décadas de cambios ecológicos en África, América Latina y Asia. La investigación se apoya en la memoria colectiva de diez comunidades indígenas y locales para documentar la desaparición progresiva de especies de gran tamaño.
Mientras en los años cuarenta la masa corporal media superaba los 1.500 gramos, hoy apenas alcanza los 535 gramos. El patrón es claro: las especies grandes, más vulnerables a la caza y la pérdida de hábitat, están siendo reemplazadas por aves más pequeñas, con profundas implicaciones ecológicas y culturales.
Los especialistas señalan que este fenómeno está relacionado principalmente con el cambio climático. El aumento de las temperaturas favorece cuerpos más pequeños, que disipan mejor el calor y requieren menos energía para sobrevivir en condiciones ambientales más exigentes.
Esta adaptación, aunque puede ofrecer ventajas a corto plazo, también conlleva consecuencias ecológicas importantes, ya que el tamaño corporal influye en la reproducción, la migración, la resistencia a enfermedades y la capacidad para competir por recursos.
Las aves han reducido su tamaño medio hasta un 72% desde 1940 en territorios indígenas
Una investigación internacional basada en memoria ecológica indígena revela la sustitución de especies grandes por otras más pequeñas
Las aves que hoy habitan muchos territorios de África, América Latina y Asia son, en promedio, considerablemente más pequeñas que las que predominaban en 1940.
Así lo indica un estudio internacional liderado por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) que documenta, a partir de la memoria ecológica de diez pueblos indígenas y comunidades locales, una reducción de hasta el 72 % en la masa corporal media de las especies de aves presentes en sus territorios entre 1940 y 2020.
La investigación se basa en una encuesta coordinada a escala global en la que participaron 1.434 personas adultas de diez comunidades situadas en tres continentes. En total, el equipo recopiló 6.914 registros únicos correspondientes a 283 especies de aves y compararon cuáles eran las especies más comunes durante la infancia de las personas participantes y cuáles lo son en la actualidad.
Sustitución progresiva de especies grandes
El análisis revela un patrón constante: las especies grandes han ido desapareciendo progresivamente de los entornos locales, siendo reemplazadas por especies de menor tamaño.
Mientras que en la década de 1940 la masa corporal media de las aves reportadas superaba los 1.500 gramos, en la década de 2020 la media se sitúa en torno a los 535 gramos. En conjunto, los modelos estadísticos apuntan a una reducción cercana al 72% en el tamaño medio de las aves observadas por estas comunidades a lo largo de ocho décadas.
Según Álvaro Fernández-Llamazares, investigador sénior del ICTA-UAB y primer autor del estudio, este cambio podría reflejar tanto la desaparición local de especies de gran tamaño —más vulnerables a la caza, la pérdida de hábitat y el desarrollo de infraestructuras— como profundas transformaciones sociales que han alterado la relación entre las comunidades y su entorno natural.
El estudio también subraya que la crisis global de las aves, ampliamente documentada en la literatura científica, es igualmente perceptible en la memoria colectiva de comunidades con profundas conexiones con su territorio.
Lejos de considerar estos conocimientos como meros datos complementarios, «apostamos por un diálogo respetuoso y equitativo entre sistemas de conocimiento científico e indígena, reconociendo el valor intrínseco de cada sistema y su potencial para reforzar las políticas de conservación de la biodiversidad», indica el Dr. Fernández-Llamazares.
Consecuencias culturales y ecosistémicas
El estudio también subraya que la crisis global de las aves, ampliamente documentada en la literatura científica, es igualmente perceptible en la memoria colectiva de comunidades con profundas conexiones con su territorio.
La pérdida de aves de gran tamaño no solo tiene implicaciones ecológicas, puesto que muchas cumplen funciones clave en los ecosistemas, sino también culturales, ya que forman parte de la identidad, la memoria y las prácticas tradicionales de numerosas comunidades en todo el mundo.
El trabajo demuestra que los cambios en la biodiversidad no solo se registran en bases de datos científicas, sino también en la experiencia de quienes han convivido estrechamente con la naturaleza en sus territorios durante generaciones.
Los expertos subrayan que la protección de hábitats, la restauración de corredores ecológicos, la reducción de emisiones y el seguimiento científico continuo serán esenciales para frenar esta tendencia y preservar la diversidad y estabilidad de las comunidades de aves en el futuro. Seguir leyendo en NATURALEZA.


















