Los buitres revelan los medicamentos que contaminan su alimento. Investigadores del IREC han demostrado que las egagrópilas de estas aves sirven como potentes bioindicadores para rastrear la presencia de fármacos en su dieta. Este método no invasivo permite detectar la contaminación química sin necesidad de capturar ni manipular a las aves.
El análisis de casi trescientas muestras recogidas durante cuatro años reveló la presencia de medicamentos veterinarios en más del 40 % de las mismas. Los antibióticos lideraron la lista de los hallazgos, apareciendo con especial frecuencia en aquellos restos biológicos vinculados al consumo de ganado doméstico.
La ingestión involuntaria de estas sustancias químicas representa una seria amenaza para las aves carroñeras, puesto que ya han acontecido varios episodios de mortandad masiva por intoxicación. La correcta gestión de los restos de animales criados en explotaciones resulta clave para impedir que los fármacos lleguen al ecosistema.
Los ensayos confirman que los principios activos se mantienen estables tras permanecer semanas a la intemperie. Gracias a esta persistencia, la recolección periódica de regurgitaciones se perfila como una herramienta económica y eficaz de alerta temprana ambiental.
Los buitres revelan los medicamentos que contaminan su alimento en sus egagrópilas
Los buitres revelan los medicamentos que contaminan su alimento sin necesidad de capturarlos, extraerles sangre ni esperar a encontrar animales muertos. Científicos del IREC han demostrado que analizar sus egagrópilas permite rastrear la exposición a fármacos veterinarios potencialmente peligrosos.
El hallazgo abre una vía especialmente interesante para la conservación. Tras analizar 292 muestras recogidas entre 2021 y 2024, los investigadores encontraron medicamentos veterinarios en el 44,2 %, convirtiendo un residuo biológico fácilmente recolectable en una potencial herramienta de alerta temprana.
Los buitres revelan los medicamentos que contaminan su alimento sin capturas
Las egagrópilas son acumulaciones de pelo, huesos, plumas y otros materiales no digeridos que determinadas aves regurgitan después de alimentarse. Para los científicos, pueden convertirse ahora en auténticos archivos químicos de aquello que han ingerido.
Investigadores del Grupo de Investigación en Toxicología de Fauna Silvestre del IREC, ubicado en Ciudad Real, analizaron egagrópilas de buitre leonado (Gyps fulvus) como indicador de la exposición de las aves carroñeras.
El método ofrece una ventaja decisiva: permite realizar vigilancia no invasiva y a bajo coste. En lugar de capturar ejemplares o buscar cadáveres recientes, los investigadores pueden recoger muestras depositadas naturalmente en los lugares frecuentados por las aves.
Casi la mitad de las muestras contenía medicamentos veterinarios
Los resultados publicados en Environmental Science & Technology muestran la dimensión del fenómeno. El 44,2 % de las 292 egagrópilas analizadas presentaba residuos de algún medicamento veterinario.
Los antibióticos aparecieron en el 43,5 % de las muestras. Entre los compuestos más frecuentes estuvieron la enrofloxacina, con un 22,6 %; la lincomicina, con un 14,4 %; y la ciprofloxacina, con un 12 %.
Los antiinflamatorios fueron mucho menos frecuentes, con presencia en el 2,1 %. Sin embargo, detectar pocas muestras no elimina necesariamente el riesgo, porque determinados medicamentos pueden resultar especialmente tóxicos para las aves carroñeras.
El ganado tratado puede convertirse en una vía de exposición
Una de las claves aparece al estudiar qué habían comido los buitres. Las egagrópilas con restos de ganado doméstico contenían medicamentos en el 48,2 % de los casos, mientras que entre aquellas vinculadas a fauna silvestre el porcentaje descendía al 20 %.
Los investigadores encontraron además una asociación entre la presencia de restos de cerdo y medicamentos veterinarios. El resultado señala directamente hacia la importancia de controlar qué cadáveres terminan disponibles para las especies carroñeras.
Los muladares cumplen una función alimentaria importante, pero la seguridad química de esos recursos también resulta esencial. Evitar que animales recientemente tratados con determinados medicamentos entren en la cadena trófica podría reducir riesgos invisibles para buitres y otras aves necrófagas.
Un medicamento recuerda cómo desaparecieron millones de buitres
La preocupación científica tiene un precedente devastador. El diclofenaco veterinario estuvo relacionado con el desplome de alrededor del 99 % de determinadas poblaciones asiáticas de buitres del género Gyps, convirtiéndose en uno de los ejemplos más graves de impacto farmacológico sobre fauna silvestre.
En España, este antiinflamatorio está autorizado para determinados usos veterinarios desde 2013. En 2020 se documentó en Europa la muerte de un buitre negro asociada a intoxicación por diclofenaco.
El estudio también detectó flunixino, otro antiinflamatorio considerado peligroso para las aves necrófagas, en seis egagrópilas próximas al punto de alimentación de Los Rábanos, en Castilla y León, alcanzando concentraciones de hasta 45 nanogramos por gramo.
Las egagrópilas podrían convertirse en una alarma ambiental
Una herramienta de vigilancia necesita conservar las señales que pretende medir. Los experimentos comprobaron que numerosos fármacos permanecían suficientemente estables incluso después de que las egagrópilas estuvieran dos semanas expuestas a la intemperie.
Gran parte de los antibióticos y antiinflamatorios estudiados conservó más del 50 % de su concentración inicial. Esto proporciona un margen temporal valioso y evita que los equipos tengan que recoger inmediatamente cada muestra.
Por eso, los buitres revelan los medicamentos que contaminan su alimento mediante un método con potencial para programas de seguimiento territorial. Recolectar egagrópilas en distintos dormideros podría ayudar a localizar zonas donde la exposición farmacológica merece una investigación más profunda.
Otro descubrimiento de los científicos españoles
El descubrimiento de los científicos del IREC transforma algo aparentemente insignificante en una herramienta de conservación. Una egagrópila abandonada bajo un dormidero puede contener información sobre qué medicamentos circulan por la alimentación de los buitres y dónde aparecen.
El siguiente desafío consiste en utilizar esa información preventivamente. Si los buitres revelan los medicamentos que contaminan su alimento, mejorar los controles sobre cadáveres ganaderos destinados a alimentación suplementaria podría impedir que determinados tratamientos veterinarios terminen convirtiéndose en una amenaza inesperada para la fauna silvestre.
Los buitres revelan los medicamentos que contaminan su alimento en 30 segundos
¿Qué medicamentos han encontrado en los buitres de España?
El estudio detectó principalmente antibióticos, entre ellos enrofloxacina, lincomicina y ciprofloxacina. También encontró antiinflamatorios como el flunixino.
¿Por qué los medicamentos veterinarios son peligrosos para los buitres?
Los buitres pueden consumir cadáveres de animales previamente tratados. Algunos principios activos pueden permanecer en los tejidos y determinados medicamentos pueden resultar tóxicos para las aves carroñeras.
¿Qué son las egagrópilas de los buitres?
Son acumulaciones de huesos, pelo, plumas y otros materiales que las aves no pueden digerir y posteriormente regurgitan. Su análisis puede proporcionar información sobre alimentación y exposición a sustancias químicas.
¿Cuántas egagrópilas de buitre tenían medicamentos?
Los investigadores encontraron residuos de medicamentos veterinarios en el 44,2 % de las 292 egagrópilas analizadas entre 2021 y 2024.
¿Dónde recogieron las egagrópilas de los buitres?
Las muestras procedían de dormideros próximos a puntos de alimentación suplementaria de Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, La Rioja y Navarra.
¿El diclofenaco puede matar a los buitres?
Sí. El diclofenaco veterinario estuvo relacionado con el colapso de poblaciones asiáticas de buitres del género Gyps, con descensos cercanos al 99 % en algunas poblaciones.
¿Cómo llegan los antibióticos hasta los buitres?
Una posible vía son los cadáveres de ganado que han recibido tratamientos veterinarios. El estudio encontró una mayor frecuencia de medicamentos en muestras asociadas a ganado doméstico que en las vinculadas a fauna silvestre.



