Marruecos refuerza la protección de sus humedales en un momento crítico marcado por siete años consecutivos de sequía y un deterioro acelerado de estos ecosistemas, que desaparecen a un ritmo tres veces mayor que los bosques. El país magrebí cuenta con unos 300 humedales que desempeñan un papel vital en la biodiversidad y la prevención de inundaciones.
Con 38 espacios reconocidos por el Convenio de Ramsar, Rabat impulsa una estrategia que combina restauración ecológica y aprovechamiento sostenible, con el objetivo de recuperar al menos el 30 % de los ecosistemas degradados y fortalecer la resiliencia hídrica.
Marruecos refuerza la protección de sus humedales ante sequía y degradación
El país impulsa la restauración del 30 % de ecosistemas degradados y aspira a que Essaouira sea reconocida como “Ciudad Humedal”.
Los humedales de Marruecos se enfrentan a la erosión, el avance de las dunas y la desertificación tras siete años de sequía. Las recientes lluvias mejoraron los embalses, pero el estrés hídrico sigue siendo una preocupación a largo plazo.
Desde 2020, las autoridades han puesto en marcha una serie de proyectos de restauración. Los mismos incluyen trabajos en Afenourir. Además de programas de potenciamiento de la calidad del agua en la laguna de Marchica. Junto con iniciativas de reforestación y recuperación de riberas.
Marruecos intensifica las medidas para preservar sus humedales, ecosistemas que desaparecen a un ritmo tres veces mayor que los bosques. Y que son claves para el país magrebí, tanto como hábitat de las aves migratorias como para la prevención de las inundaciones.
300 humedales y 38 sitios Ramsar de importancia internacional
El país cuenta con unos 300 humedales, entre continentales y costeros, que abarcan cerca de 400.000 hectáreas. Los espacios naturales representan alrededor del 70 % de esa superficie total.
De ellos, 38 están reconocidos como humedales de importancia internacional en el marco del Convenio de Ramsar, acuerdo que lleva el nombre de la ciudad iraní donde fue adoptado en 1971 y que está suscrito actualmente por más de 170 países para promover la conservación y el uso sostenible de las zonas húmedas.
Los humedales de Marruecos enfrentan amenazas como la erosión de riberas, el avance de dunas y la desertificación, agravadas por siete años consecutivos de sequía. Aunque las lluvias recientes han mejorado los recursos hídricos y el nivel de los embalses, expertos advierten que el estrés hídrico sigue siendo un desafío de fondo.
«Siempre se dice que los bosques son el pulmón del mundo, pero a menudo olvidamos la importancia de los humedales, que se están degradando hasta tres veces más rápido que los bosques y están entre los ecosistemas más amenazados del mundo», advirtió en declaraciones a EFE Abderrahim el Houmi, director general de la Agencia Nacional de Aguas y Bosques (ANEF) de Marruecos.
El responsable marroquí destacó que el país impulsó una estrategia de gestión de estos ecosistemas -clave para monitorear la situación del agua y reducir el riesgo de las inundaciones- que «combina conservación ecológica y aprovechamiento sostenible, beneficiando la agricultura, el turismo y la biodiversidad».
Restaurar el 30 % de ecosistemas degradados como meta nacional
Desde 2020, Marruecos lanzó un plan para restaurar al menos el 30 % de los ecosistemas degradados. Entre las medidas se incluyen obras de canalización y regulación de crecidas en el humedal de Afenourir, en el Medio Atlas. Programas de mejora de la calidad del agua en la laguna de Marchica, en Nador. Y reforestación en diversas cuencas vertientes, entre otras.
Paralelamente, se llevan a cabo programas de rehabilitación de hábitats mediante la restauración ecológica de riberas. Y la creación de islotes y nidos artificiales en humedales litorales como Sidi Boughaba, en el norte, y la laguna de Naila, en el sur.
Essaouira y el halcón de Eleonor en el centro de la estrategia
Recientemente, ANEF -junto a otros departamentos ministeriales- lanzaron un plan para proteger otro humedal costero, el archipiélago de Essaouira, sitio Ramsar desde 2015 y ruta clave para aves migratorias, con el fin de conservar su ecología, restaurar su patrimonio y promover un uso económico sostenible.
Zouhair Amhaouche, jefe del Departamento de Parques Nacionales y Áreas Protegidas de ANEF, explicó que el archipiélago es el hábitat principal del halcón de Eleonor, especie casi amenazada: «Cada año llega al sitio en abril, anida y luego parte en octubre para continuar su migración».
Desde el río Oued el Kessab (en el archipiélago de Essaouira) donde los equipos de ANEF realizaron una visita de sensibilización, Amhaouche explicó que se llevaron a cabo obras de restauración de dunas, infraestructuras ecoturísticas y campañas de sensibilización sobre la importancia del sitio.
El archipiélago, que se extiende sobre 47 hectáreas, alberga unas 700 parejas del halcón de Eleonor, además de gaviotas patiamarillas -la especie más abundante del país-, reptiles (como trogonophis y eslizones de mionecton y plantas endémicas.
Humedales clave para biodiversidad, turismo y control de inundaciones
Amhaouche señaló que entre las medidas se controla el tamaño de las poblaciones de gaviotas con la ayuda de científicos, «ya que cuando una población aumenta, otras disminuyen», apuntó.
La zona, patrimonio Mundial de la UNESCO en 2001, fue habitada desde el siglo VII a.C. y conserva vestigios de distintas épocas: seis fortines del siglo XVIII, cisternas, mezquita con alminar, restos de una villa romana, hospital y prisión, entre otros.
Marruecos aspira a que Essaouira reciba la acreditación internacional de «Ciudad Humedal«, junto a Ifrane y Mahdia, siguiendo el ejemplo de Valencia, en España y Valdivia, en Chile.
Las nuevas medidas que ha tomado el gobierno marroquí buscan restaurar los humedales. Y se centran en el archipiélago de Esauira, un sitio Ramsar y parada clave para las aves migratorias. La zona alberga a unas 700 parejas reproductoras de halcón de Eleonora.
Marruecos aspira a obtener el estatus internacional de Ciudad Humedal para Esauira. Con ello pretenden seguir el ejemplo de Valencia en España o de la chilena Valdivia. Y, al mismo tiempo, buscan fortalecer la conservación y fomentar el turismo sostenible. Seguir leyendo en NATURALEZA


















