Naturaleza

Parece un simple insecto pero este escarabajo del tamaño de una semilla ya está en España y ha atacado 680 especies de árboles en todo el mundo: perfora la corteza de los árboles e introduce un hongo que bloquea el paso de agua y nutrientes

Un diminuto escarabajo que ya está en España amenaza a cientos de especies de árboles al introducir un hongo en su interior.

Parece un simple insecto pero este escarabajo del tamaño de una semilla ya está en España y ha atacado 680 especies de árboles en todo el mundo: perfora la corteza de los árboles e introduce un hongo que bloquea el paso de agua y nutrientes

Parece insignificante, apenas dos milímetros, casi como una semilla de sésamo, pero se ha convertido en un verdadero problema. Hablamos del barrenador polífago de los orificios de tiro, que se ha convertido en una plaga arbórea de alcance global. Viene del sudeste asiático, se llama científicamente Euwallacea fornicatus, y tiene la capacidad para atacar a más de 680 especies leñosas, y está presente en cinco continentes.

Donde más daños están causando es en Sudáfrica, donde se publicado un modelo que alerta que del 2020 al 2030, su impacto supondrá un coste de 275.000 millones de rands, y la eliminación de unos 65 millones de árboles si no se logra frenar su rápida expansión.

Un invasor que cultiva hongos

La hembra realiza perforaciones de un milímetro en los árboles, lo que hace que aparezca serrín, manchas, savia y acumulaciones blanquecinas, pero el insecto se esconde detrás de la madera. El peligro es que lleva el hongo Fusarium euwallaceae consigo y lo cultiva dentro como si fuera alimento. Las consecuencias son fatales para el árbol afectado, ya que daña los tejidos que transportan agua y nutrientes, provocando algo similar a un atasco de tuberías, pero en los conductos por donde pasa el agua dentro de los árboles.

Los científicos Elmar van Rooyen, Trudy Paap, Wilhelm de Beer y François Roets, con equipos de Stellenbosch y Pretoria, lo han descrito como “un invasor perfecto”, ya que es una hembra que, aun si aparear, tiene la capacidad de producir machos, cruzarse con ellos y fundar una colonia cuando viaja oculta en madera.

Sudáfrica pone cifras al daño

Se estima que el insecto llegó a Sudáfrica en 2012, pero no fue hasta el 2017 cuando se confirmó su presencia, y para entonces, se ha detectado en ocho de las nueve provincias, solo se libra Limpopo. Así lo recoge FABI, el Instituto de Biotecnología Forestal y Agrícola de la Universidad de Pretoria.

Las cifras son demoledoras, puede tener un coste de 275.000 millones de rands durante una década, alrededor de 18.450 millones de dólares, según las estimaciones del economista Martin de Wit. Este coste se asocia a la tala, al transportar y a eliminar árboles muertos.

El país cuenta con alrededor de 225 millones de árboles urbanos, y las estimaciones hablan de la retirada de unos 65 millones. Aunque son estimaciones y advertencias, no un balance confirmado, habla del potente impacto de la presencia de este insecto.

La madera acelera su expansión

Aunque tiene capacidad para volar, solo puede recorrer distancias cortas, pero su expansión se debe a que viaja dentro de la leña, ramas, restos verdes y plantas infectadas. Es habitual que se transporte madera sin tratar, y esto supone un verdadero peligro.

La EPPO ha registrado en este 2026, la presencia este insecto en África, América, Asia, Europa y Oceanía. En España concretamente, aparecieron los primeros ejemplares en 2022, en Motril, pero no fue hasta 2024 cuando se declaró el foco, con vigilancia, poda y destrucción del material afectado.

Controlarlo sigue siendo difícil

La exterminación es muy complicada cuando se llega tarde, cuando han avanzado, porque es muy complicado determinar el alcance. Requiere acciones drásticas de poda, retirada de árboles y triturar posteriormente la madera. También se limita de golpe el transporte de restos vegetales, pero esto es complicado y tampoco asegura haber controlado la plaga.

De momento, Wilma Nel y su equipo en FABI creyeron hallar un remedio que funcionaban laboratorio, pero que tuvo poco efecto en la realidad, lo mismo pasó con otro estudio, que redujo las colonias parcialmente, pero no pudo frenar la expansión.

El estudio se publicó en el Journal of Economic Entomology.

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