Un estudio estadounidense demuestra que los humanos podrían vivir hasta 200 años si se aplicara su método: ADN de ballena

Publicado el: 6 de enero de 2026 a las 06:33
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Ballena saltando fuera del agua en mar abierto, imagen relacionada con el estudio sobre longevidad y reparación del ADN

¿Podrían los seres humanos llegar a vivir cerca de 200 años copiando a las ballenas del Ártico? La pregunta suena a ciencia ficción, pero tiene detrás un estudio muy real publicado en la revista “Nature”. Un grupo internacional de investigadores ha encontrado en la ballena boreal un truco biológico para reparar su ADN de forma especialmente eficaz y resistir durante siglos a enfermedades como el cáncer.

Estas ballenas, que pueden superar los 200 años y rondar las 80 toneladas, viven casi siempre entre hielo y agua cercana al punto de congelación en el océano Ártico. A pesar de su tamaño, no muestran más cáncer que otros mamíferos, algo que choca con la llamada paradoja de Peto, ese puzzle que se pregunta por qué los animales grandes y longevos no tienen muchos más tumores que nosotros.



La clave está en una proteína

El equipo de la Universidad de Rochester ha analizado en detalle las células de la ballena boreal. Al comparar su material genético con el de otros mamíferos, encontraron niveles muy elevados de una proteína llamada CIRBP. Esta molécula se activa con temperaturas bajas y participa en la reparación de uno de los daños más peligrosos para el ADN, las roturas de doble cadena.

En la práctica esto significa que cuando el ADN de la ballena sufre un daño serio, dispone de un “equipo de mecánicos” molecular mucho más numeroso y eficiente que el nuestro. El nuevo trabajo confirma que, en lugar de depender de más genes supresores de tumores, la ballena apuesta por conservar al máximo su genoma mediante reparaciones muy precisas y por mantener muy bajas las tasas de mutación.



Del laboratorio a las posibles terapias

Para comprobar hasta qué punto esa proteína marca la diferencia, los científicos introdujeron la versión de CIRBP de ballena en cultivos de células humanas. Cuando lo hicieron, las células repararon las roturas del ADN de forma más rápida y con menos errores. En la mosca de la fruta, elevar la CIRBP sirvió para alargar la vida y mejorar la resistencia a la radiación.

En palabras de la bióloga Vera Gorbunova, responsable del estudio, esta línea de trabajo muestra que es posible “vivir más tiempo que la vida humana típica” si se refuerzan de forma segura los sistemas de mantenimiento del genoma. Sin embargo, por ahora la investigación se queda en modelos celulares y en insectos, y el siguiente paso será probar si algo parecido puede lograrse en mamíferos más cercanos, como el ratón.

El papel del frío

CIRBP es una proteína que se activa con el frío. El coautor Andrei Seluanov explica que cuando se baja unos pocos grados la temperatura de las células, estas fabrican más cantidad de la proteína. Es decir, el propio entorno helado del Ártico ayuda a las ballenas a mantener en marcha su sistema de reparación.

El equipo de Rochester quiere comprobar ahora si exposiciones breves al frío, como los baños en agua muy fría que ya practican muchos aficionados, elevan de forma medible la CIRBP en personas. Aun así, insisten en que es demasiado pronto para recomendar duchas heladas como receta de salud.

Cuando la medicina se cruza con la conservación

Más allá de los titulares sobre la “ballena antienvejecimiento”, este trabajo recuerda hasta qué punto la salud humana está ligada a la salud de los ecosistemas. La ballena boreal vive casi exclusivamente en aguas árticas y subárticas con hielo estacional y es uno de los grandes mamíferos mejor adaptados a un océano helado.

Investigaciones recientes advierten de que la pérdida de hielo marino por el calentamiento global podría reducir de forma drástica el hábitat de esta especie a lo largo de este siglo y aumentar problemas como el tráfico marítimo, el ruido submarino o el riesgo de choques con barcos y vertidos de combustibles fósiles.

En el fondo el mensaje es doble. Por un lado, estudiar a las ballenas del Ártico puede ayudarnos a diseñar futuras terapias contra el cáncer y el envejecimiento basadas en reforzar la reparación del ADN. Por otro, proteger a estos animales y su hábitat significa conservar una biblioteca viviente de soluciones biológicas que todavía estamos empezando a leer.

El estudio científico en el que se basa esta noticia ha sido publicado en la revista “Nature” y puede consultarse Evidence for improved DNA repair in the long-lived bowhead whale.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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