Los cisnes y patos atrapados en el hielo de los lagos alemanes: «No es solo el frío, es el virus de la gripe aviar el que los deja indefensos ante la congelación»

Publicado el: 23 de febrero de 2026 a las 09:45
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Patos y aves acuáticas sobre un lago helado en Berlín durante un brote de gripe aviar H5N1.

Ves un cisne quieto sobre un lago helado, sin moverse durante horas, y la primera idea que se te pasa por la cabeza es que está pegado al hielo y que hay que sacarlo de ahí como sea. Esta escena se ha repetido estos días en muchos países europeos y, en especial, en Berlín, donde el frío intenso y la gripe aviar están golpeando con fuerza a las aves acuáticas. La mala noticia es que muchos de esos animales están ya muy enfermos. La buena noticia es que, en la mayoría de casos, lanzarse al hielo para “rescatarles” no solo no les ayuda, también pone en riesgo a las personas y favorece la propagación del virus.

En invierno, una parte de la mortalidad de aves es pura selección natural. Los ejemplares más viejos, débiles o enfermos tienen menos reservas para superar semanas de frío, hielo y falta de alimento. Esto ya sería duro de por sí, pero este año se suma un factor extra. El Leibniz-Institut für Zoo- und Wildtierforschung (Leibniz-IZW) ha documentado un aumento de cisnes y cormoranes muertos o muy debilitados en los lagos de la capital alemana y confirma que, en 41 aves silvestres, se ha detectado gripe aviar, con otros 14 casos todavía en estudio. La combinación de heladas prolongadas y virus convierte cada lámina de agua en un escenario delicado.



No están pegadas al hielo, están ahorrando energía

Lo primero que conviene tener claro es que las aves acuáticas están mucho mejor equipadas para el frío que nosotros. Cuando hace mucho frío, reducen su metabolismo y se quedan casi inmóviles para gastar lo mínimo. Su plumaje se “esponja” y crea una capa de aire que funciona como abrigo. Además, la famosa glándula de la base de la cola produce un aceite con el que se impregnan las plumas y que actúa como impermeable y como barrera frente al hielo.

Por eso, ese pato o ese cisne que ves quieto sobre el lago no está necesariamente atrapado. Puede estar haciendo justamente lo que debe para sobrevivir, que es moverse poco, perder la menor energía posible y confiar en su propio aislamiento natural. Para el ojo humano parece una escena de congelación total. En la práctica es una estrategia de ahorro extremo.



Cuándo un ave sí puede estar en problemas

Otra cosa muy distinta es cuando el animal está realmente congelado en el hielo. El propio Leibniz-IZW señala que esto suele ocurrir solo en aves ya muy enfermas, heridas o tan debilitadas que ni siquiera son capaces de cambiar de postura. El hielo es casi siempre el último capítulo de una historia que empezó antes con enfermedad, hambre o lesiones.

En Berlín, las autoridades han detectado un número inusualmente alto de cisnes afectados por la gripe aviar H5N1 y recuerdan que los brotes son más frecuentes en los meses fríos, cuando muchos individuos se concentran en los pocos huecos de agua sin hielo. El resultado es una tormenta perfecta. Más aves juntas, menos alimento, más estrés y un virus que se transmite con facilidad a través de heces y secreciones.

Por qué no hay que rescatar ni alimentar por cuenta propia

Aquí llega el choque con el instinto de cualquiera que pasea por un parque. Lo vemos sufrir, queremos actuar. Sin embargo, el IZW y las autoridades alemanas piden de forma expresa que no se intente rescatar a los cisnes que parecen atrapados ni se salga al hielo para acercarse a ellos. Primero por seguridad básica, porque muchas láminas de hielo no soportan el peso de una persona y ni siquiera los equipos profesionales lo tienen fácil para llegar hasta un animal en mitad de un canal helado.

Segundo por el propio animal. Perseguir a un ave salvaje muy debilitada añade un estrés enorme y, en la mayoría de casos, no cambia el desenlace. Si está gravemente enferma, el rescate improvisado normalmente llega tarde. Y además está la gripe aviar. El virus H5N1 se transmite sobre todo entre aves, pero las autoridades recuerdan que existe riesgo de contagio en mamíferos y que incluso los perros pueden enfermar o transportar virus en el pelaje y las patas.

El otro gesto bienintencionado que conviene evitar es tirar pan o grano. En Berlín incluso está prohibido por la ley de caza alimentar a especies silvestres como cisnes, gansos o patos. El motivo no es solo nutricional. Al echar comida en un punto concreto, se fuerza a que decenas de aves se amontonen en muy poco espacio, justo lo que más facilita que la gripe aviar pase de unas a otras. El propio instituto advierte de que el riesgo de infección “puede aumentar de forma masiva” cuando muchos animales se concentran en el agua alrededor de un foco de alimento.

Qué hacer si encuentras un ave muerta o enferma

Entonces, si no hay que entrar al hielo ni alimentar, ¿qué sí recomiendan los expertos en una situación así?

  • Mantener la distancia con cualquier ave muerta o claramente enferma, y no tocarla.
  • Llevar a los perros siempre con correa cerca de ríos, lagos y embalses, para evitar que se acerquen a los cadáveres.
  • Anotar el lugar y avisar a las autoridades competentes. En el caso de Alemania se indica a los veterinarios oficiales de distrito o a la policía, que derivan el aviso. En España, el canal habitual son los servicios veterinarios de tu comunidad autónoma, el ayuntamiento o el centro de recuperación de fauna silvestre.
  • Dejar que sean los equipos autorizados quienes retiren los cuerpos y decidan si se realizan pruebas de gripe aviar u otras enfermedades.

En el caso concreto del canal urbano de Landwehrkanal, el servicio veterinario del distrito ya está siguiendo de cerca la situación de los cisnes, justamente para evitar dobles intervenciones mal coordinadas.

A veces ayudar es saber no intervenir

Puede resultar muy duro ver un cisne inmóvil en mitad del hielo y marcharse sin hacer nada. Sin embargo, en muchos casos lo responsable es exactamente eso. Los inviernos fríos siempre han seleccionado a las aves más fuertes y adaptadas. La diferencia ahora es que la gripe aviar se ha instalado en las poblaciones de aves acuáticas y cada movimiento innecesario, cada concentración extra alrededor de un puñado de pan, le da al virus una oportunidad más.

La mejor forma de ayudar pasa por respetar esa distancia, no pisar el hielo, no alimentar a los bandos de patos y cisnes, y avisar a las autoridades cuando veamos animales muertos o enfermos. Mirar, entender lo que está pasando y seguir las recomendaciones oficiales también es una manera de cuidar de la fauna salvaje y de reducir riesgos para nuestras mascotas y para nosotros mismos.

El comunicado oficial que recoge todos estos datos y recomendaciones, titulado en alemán “Extreme Witterung führt zu erhöhten Verlusten bei Wasservögeln”, ha sido publicado en la página del Leibniz-IZW.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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