Un movimiento migratorio sin precedentes tiene a los biólogos perplejos: los castores están viajando al Ártico en una hazaña sin precedentes

Publicado el: 23 de mayo de 2026 a las 20:21
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Presa de castores en la tundra del Ártico canadiense transformando el paisaje por el cambio climático.

Los castores, famosos por levantar presas y cambiar el curso del agua, están llegando cada vez más al norte. Un nuevo estudio ha encontrado pruebas de su expansión en el Ártico canadiense usando dos pistas muy distintas, las cicatrices que dejan al morder arbustos y las imágenes de satélite que muestran cómo crece el agua en la tundra. La conclusión no es menor. Estos animales no solo llegan a nuevos territorios, también los transforman.

El dato más claro llega de la región Inuvialuit, en los Territorios del Noroeste de Canadá. Allí, los investigadores registraron 60 puntos con cabañas o presas de castor y encontraron señales de colonización desde 2008. En Alaska, el fenómeno ya tiene otra escala, con unos 12.000 o 13.000 estanques de castor mapeados en la tundra occidental. No es poca cosa.



Qué han visto los científicos

El trabajo, dirigido por investigadores de Anglia Ruskin University, combina dendrocronología e imágenes de satélite. Dicho de forma sencilla, han leído los anillos de crecimiento de sauces y alisos para saber cuándo los castores mordieron esas plantas. Después, compararon esas fechas con cambios en la superficie del agua vistos desde el espacio.

Parece una técnica muy de laboratorio, pero en realidad parte de una idea bastante simple. Cuando un castor corta ramas o levanta una presa, deja una huella física en el paisaje. La doctora Georgia Hole lo resume con una imagen muy clara, los castores «escriben su historia en el paisaje».



En tres zonas de estudio, el equipo recogió 94 tallos de Salix y Alnus con marcas de alimentación. Esas señales se compararon con cronologías de arbustos que llegaban hasta 2023, lo que permitió reconstruir cuándo habían estado presentes los animales. En uno de los complejos de presa y cabaña, el agua creció de forma brusca entre 2015 y 2019.

Por qué suben al norte

La explicación más citada es el calentamiento del Ártico. A medida que suben las temperaturas, la tundra tiene más arbustos leñosos, como sauces y alisos, que sirven de comida y también de material de construcción para los castores. En la práctica, donde antes había menos recursos para ellos, ahora encuentran una despensa y una ferretería natural.

Pero no todo se puede reducir al clima. Ken Tape, de la Universidad de Alaska Fairbanks, señala que también puede influir la recuperación de las poblaciones tras siglos de caza intensa por el comercio de pieles. Es decir, el Ártico se está volviendo más habitable para ellos, pero quizá también estamos viendo el rebote de una especie que fue muy perseguida.

Por eso los científicos se mueven con cautela. No dicen que haya una sola causa cerrada. La expansión puede deberse a una mezcla de temperaturas más suaves, más vegetación, cambios en el agua disponible en invierno y menor presión de captura en algunas zonas. Y ahí está parte del problema.

No son visitantes discretos

Los castores son conocidos como «ingenieros de ecosistemas». No es una etiqueta bonita sin más. Al levantar presas, convierten arroyos estrechos en estanques, cambian la dirección del agua e inundan zonas que antes permanecían secas durante buena parte del año.

En regiones templadas, esas presas pueden ayudar a retener agua y crear humedales con mucha vida. En el Ártico, la historia es más delicada. Allí el suelo congelado, el permafrost, forma parte del equilibrio del paisaje. Si el agua se queda estancada y almacena calor, ese suelo puede empezar a descongelarse.

Lo llamativo es que estas obras se ven desde el espacio. Los investigadores han usado fotografías aéreas antiguas e imágenes de satélite modernas para seguir la aparición de estanques. Según NOAA, en la tundra ártica de Alaska se han mapeado unos 12.000 estanques y muchas zonas han duplicado su número en las últimas dos décadas.

El permafrost entra en juego

El permafrost no es solo tierra helada. Guarda carbono acumulado durante mucho tiempo, y su estabilidad preocupa a los científicos porque el deshielo puede alterar el suelo, el agua y las emisiones de gases de efecto invernadero. Si un estanque retiene calor en invierno, el hielo no se comporta igual que en un arroyo pequeño y poco profundo.

La propia red Arctic Beaver Observation Network advierte de que las presas pueden poner en riesgo la estabilidad del permafrost al inundar el paisaje y cambiar la hidrología. También señala que el agua más profunda puede elevar la temperatura invernal de los arroyos y crear refugios para nuevas especies, incluidos peces que antes no encontraban condiciones favorables.

Esto no significa que cada estanque sea una catástrofe climática. El matiz importa. Lo que preocupa es la suma de miles de pequeñas obras naturales en una región que ya se calienta deprisa. El reloj, aquí, corre bastante rápido.

Peces, rutas y vida diaria

El avance del castor no afecta solo al paisaje visto desde un satélite. También puede tocar la vida diaria de las comunidades indígenas que dependen de ríos, lagos, pesca y rutas en bote. Una presa no es solo un montón de ramas. Puede cambiar el acceso al agua, la calidad del agua o el movimiento de los peces.

La doctora Helen Wheeler, de Anglia Ruskin University, ha señalado que el impacto real sobre el medio ambiente y sobre las comunidades indígenas «aún no se conoce del todo». Ese detalle es importante, porque evita vender certezas donde todavía hay preguntas abiertas.

A cambio, sí hay algo bastante claro. Los castores están modificando ecosistemas que durante mucho tiempo se habían entendido como ríos estrechos, fríos y de flujo libre. Ahora, en algunos puntos, aparecen cadenas de estanques, humedales nuevos y zonas más cálidas. Y eso se nota.

Un cambio difícil de frenar

La Arctic Beaver Observation Network nació en 2020 para reunir a científicos, grupos indígenas, gestores del territorio y observadores locales. Su objetivo es coordinar datos y entender mejor qué está pasando con la expansión de los castores en Alaska, Canadá, Europa y Rusia.

No hay una solución sencilla. Retirar castores o desmontar presas puede funcionar en puntos concretos, pero no parece una respuesta fácil cuando el fenómeno se extiende por territorios enormes y remotos. Además, los castores no actúan solos. Se mueven dentro de un Ártico que ya está cambiando por el cambio climático.

En el fondo, esta noticia habla de algo más grande que un roedor entrando en un lugar nuevo. Habla de cómo el cambio climático abre puertas ecológicas que antes estaban casi cerradas. Y cuando una especie capaz de construir presas cruza esa puerta, el paisaje empieza a responder.

El estudio completo, titulado «Dendrochronology and remote sensing reveal beaver occupancy and colonization dynamics in an expanding Arctic population», ha sido publicado en la revista Ecosphere.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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