Viajar en Semana Santa con mascotas o dejarlas solas aumenta su estrés según expertos, en un periodo marcado por desplazamientos, cambios de entorno y decisiones que afectan directamente al bienestar animal.
El dilema entre llevarlas de vacaciones o dejarlas en una guardería no tiene una única respuesta, pero sí un denominador común: los cambios pueden provocar ansiedad, sobreestimulación y problemas de comportamiento en hasta el 70 % de los casos.
Cuando las mascotas viajan, se enfrentan a estímulos desconocidos como trayectos largos, ruidos, nuevas personas o espacios diferentes. Estos factores pueden provocar ansiedad, nerviosismo o incluso problemas físicos como falta de apetito o alteraciones digestivas.
En el caso de los gatos, especialmente sensibles a los cambios, el estrés puede manifestarse con conductas como esconderse o mostrarse más agresivos.
Viajar en Semana Santa con mascotas o dejarlas solas aumenta su estrés según expertos en comportamiento animal
El 70 % de los problemas de conducta en animales está ligado al estrés en periodos vacacionales y cambios de rutina.
Cada mascota reacciona de forma diferente. Mientras algunos perros se adaptan con facilidad, otros sufren ante cualquier cambio. El carácter del animal y el tipo de viaje son determinantes para decidir si llevarlo o no.
Llevar al animal condiciona el destino, el alojamiento y las actividades. Además, no todos los lugares son realmente «pet friendly».
En muchos casos, las restricciones generan más estrés tanto para el dueño como para la mascota.
El ruido y el entorno, los grandes enemigos del bienestar animal
Ambientes como procesiones, aglomeraciones o destinos urbanos pueden resultar especialmente estresantes. El ruido, la multitud y la actividad constante provocan nerviosismo y alteran el comportamiento de los animales.
Dejar a las mascotas en centros especializados es una opción cada vez más habitual. En estos espacios, los animales suelen estar activos, socializan y permanecen entretenidos, lo que reduce la ansiedad por la separación.
Según datos del sector veterinario, hasta el 70 % de los problemas de comportamiento en animales están relacionados con el estrés. Durante las vacaciones, factores como cambios de horario, temperatura o entorno aumentan este riesgo.
Sobreestimulación: cuando el ocio humano se convierte en ansiedad animal
En el caso de los gatos, especialmente sensibles a los cambios, el estrés puede manifestarse con conductas como esconderse o mostrarse más agresivos.
Lo que para las personas es ocio, para los animales puede ser sobrecarga. Más visitas, más ruido, nuevos espacios y rutinas alteradas generan una presión constante que muchos animales no saben gestionar.
Los expertos recomiendan mantener horarios de comida y paseo, crear un espacio seguro y familiar en el destino y adaptar progresivamente al animal al transporte.
También es importante fomentar el juego para liberar tensión y, si es necesario, consultar con un veterinario.
La clave está en el dueño: la calma se transmite
Uno de los factores más determinantes es el estado emocional del propietario. Si el dueño está tranquilo, esa estabilidad se transmite al animal, reduciendo significativamente su nivel de estrés.
En definitiva, el bienestar animal debe ser una prioridad durante las vacaciones, y tomar decisiones informadas ayudará a reducir el estrés y a garantizar que las mascotas se mantengan sanas y tranquilas.










