La dispersión de la población rural en Galicia hace más difícil la recogida de residuos

La extensión y alta dispersión de la población que reside en esta localidad pontevedresa limita en gran medida la tarea de recogida de desechos, haciéndola más dificultosa. Con el fin de superar este inconveniente, desde el año 2011 el concello cuenta con un programa de compostaje doméstico en el que participan diversas viviendas.

La concejala de Medio Ambiente del municipio pontevedrés de Meis, Ofelia Barral, fue entrevistada en EsRadio por Ignacio Balboa con el objetivo de introducir a los oyentes en la riqueza natural y paisajística de una localidad en la que cabría destacar sus rutas ecológicas, caracterizadas por su extraordinaria belleza y sensación de paz. Es el caso, por ejemplo, de la Ruta de los Molinos, conformada por 51 molinos que ya han sido restaurados.

Barral se muestra convencida de que cada pequeño gesto que los ciudadanos hagan desde sus hogares, “cuenta”, y los resultados acabarán “beneficiándonos a todos”. Comportamientos tan sencillos como evitar la adquisición de productos sobreempaquetados y separar en origen los distintos materiales ue conforman la basura, procediendo al depósito de los mismos en los contenedores de recogida selectiva, contribuirán en gran medida a caminar hacia un mundo mejor.

EL AUTOCOMPOSTAJE, EN AUGE

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La extensión y alta dispersión de la población que reside en esta localidad pontevedresa limita en gran medida la tarea de recogida de desechos, haciéndola más dificultosa. Con el fin de superar este inconveniente, desde el año 2011 el concello cuenta con un programa de compostaje doméstico en el que participan diversas viviendas. Recientemente fue ampliado gracias a la dotación, por parte de Sogama, de 25 compostadores, permitiendo incorporar a la experiencia otros tantos hogares.

El seguimiento que desde el ente local se ha hecho de esta iniciativa ha resultado muy positivo. “Las familias están cumpliendo”, precisó Barral, al tiempo que matizó que “se trata de recuperar una tradición, no de volver al pasado”, añadiendo que “el autocompostaje constituye una de las formas más evidentes de reciclaje”.

Tal y como señaló, la técnica es muy sencilla, pues se trata de posibilitar la fermentación controlada de la materia orgánica en un recipiente, que puede tener diferentes dimensiones y capacidades, obteniendo como resultado un abono natural de alta calidad, apto para ser aplicado con garantías en huertos y jardines. Aseguró que con esta práctica se reduce en gran medida la generación de basura, extremo altamente beneficioso.

Insistió en que el proceso no exige grandes requisitos. Simplemente controlar la temperatura y humedad de los desperdicios que alberga el compostador y que éste se encuentre ubicado en una zona adecuada, sin demasiado sol y también sin demasiada sombra, enfatizando que “es una realidad que los productos, con este magnífico compost, saben diferentes”.

Mantener las aguas naturales limpias constituye otra de las grandes preocupaciones. De ahí que se programen campañas periódicas de recogida de basura en los cauces de los ríos.

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL, UNA PRIORIDAD

En el ámbito de la educación ambiental, la portavoz del concello considera que la población es consciente de que también debe ser responsable del patrimonio público y para ello tiene que “denunciar malas prácticas y llevar a cabo una tarea de sensibilización social”.

Con tal fin, el gobierno local puso en marcha una línea de colaboración con los centros escolares de la localidad, toda vez que “los niños son los embajadores del medio ambiente por excelencia”. Mantener las calles limpias, utilizar convenientemente los contenedores y garantizar las buenas condiciones de las zonas verdes, constituyen los principales retos de cara a un futuro inmediato.

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