En Vélez-Málaga ordenan retirar residuos de amianto de una fábrica abandonada

Gámez ha señalado en rueda de prensa que el área de Urbanismo ha dictado una orden de ejecución en virtud de la cual insta a los propietarios a acometer «por motivos de seguridad y salubridad» tanto el vallado de 853 metros del recinto como la recogida de más de 567 metros cúbicos de residuos de amianto en un plazo máximo de dos meses.

El Ayuntamiento del municipio malagueño de Vélez-Málaga ha ordenado a la empresa propietaria de una antigua fábrica de ladrillos ubicada en la localidad la retirada de los residuos de amianto que se acumulan en el recinto, pertenecientes a las cubiertas del edificio, que se encuentra en estado ruinoso.

Así lo ha dado a conocer el Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía (GENA-Ecologistas en Acción), uno de cuyos miembros, José Luis Gámez, denunció el pasado año, cuando era concejal, el peligro de contaminación por amianto que suponía esta fábrica, poniéndolo en conocimiento del Consistorio, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y el Servicio Andaluz de Salud (SAS).

Gámez ha señalado en rueda de prensa que el área de Urbanismo ha dictado una orden de ejecución en virtud de la cual insta a los propietarios a acometer «por motivos de seguridad y salubridad» tanto el vallado de 853 metros del recinto como la recogida de más de 567 metros cúbicos de residuos de amianto en un plazo máximo de dos meses.

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El miembro de GENA ha recordado que la fábrica, situada entre los núcleos de Vélez-Málaga y Torre del Mar, muy cerca de un centro comercial, un parque acuático, una residencia de mayores, un salón de celebraciones y varias urbanizaciones, cerró sus puertas en 2010 y desde entonces ha sufrido robos, saqueos, incendios y derrumbes.

Según ha advertido, el amianto es un producto que a medida que se va deteriorando libera una serie de elementos volátiles que pueden ser inhalados por las personas que estén cerca y pueden suponer riesgos importantes para la salud.

Así, ha explicado que España prohibió en 2001 la comercialización y utilización de crisotilo –amianto blanco–, material que se utilizaba sobre todo en forma de fibrocemento o uralita, y que la demolición de elementos que contengan amianto «es muy peligrosa y debe estar estrictamente controlada, ya que las microfibras inhaladas elevan enormemente el riesgo de un tipo de cáncer de pleura, entre otras enfermedades».

«Como quiera que la mayor parte de la cubierta estaba construida con uralita que contiene asbesto, supone y ha supuesto un riesgo por contaminación desde el inicio de las roturas de las placas de uralita hasta que no se desamiante con garantías todo el espacio afectado», ha asegurado.

Además de las denuncias formuladas por el exconcejal ante Ayuntamiento, el Seprona y el SAS, Gámez ha detallado que el partido Ecologista Equo también interpuso en su día una denuncia ante la Fiscalía por este caso, que fue admitida a trámite y está siendo objeto de investigación en este momento.

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