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domingo, enero 29, 2023

Este es el VIDEO del #No al desperdicio de comida

En este escenario, se hace necesario modificar el concepto de alimento y otorgarle el valor que le corresponde. Porque para producir comida y alimentar a una población en continuo crecimiento se precisan ingentes cantidades de recursos (semillas, agua, piensos, etc) que, de seguir este ritmo de consumo acelerado, acabarán por agotarse.

5.- Deja que los invitados se sirvan solos para que puedan elegir la cantidad. Los anfitriones suelen equivocarse a la hora de llenar los platos y es mejor que los comensales calibren sus necesidades y procedan en consecuencia.

6.- Dona a organizaciones benéficas los alimentos no perecederos que ya no uses. Es el caso de latas de conservas y frutos secos, por ejemplo.

Aunque no seamos conscientes de ello, disponer de suficiente comida es un privilegio. Así que no la desperdiciemos.

Este vídeo cambiará tu forma de ver la comida

Las Navidades constituyen una magnífica época para disfrutar en familia y compartir confidencias, sentimientos, proyectos y buenos deseos en torno a una suculenta mesa repleta de apetitosos alimentos. Sin embargo, este tipo de celebraciones han pasado a convertirse también en sinónimo de derroche.

En Europa se desperdicia un tercio de los alimentos producidos, dato que se traduce en aproximadamente 1.300 millones de toneladas anuales que traen consigo cuantiosas pérdidas económicas y de mano de obra, además de un notable impacto ambiental (toda vez que se trata de un fenómeno que contribuye en gran medida al cambio climático), así como social y moral: se tira comida cuando millones de personas se mueren de hambre cada día en el mundo.

En este escenario, se hace necesario modificar el concepto de alimento y otorgarle el valor que le corresponde. Porque para producir comida y alimentar a una población en continuo crecimiento se precisan ingentes cantidades de recursos (semillas, agua, piensos, etc) que, de seguir este ritmo de consumo acelerado, acabarán por agotarse.

La prudencia y la racionalidad se imponen y, si bien los estamentos gubernamentales tienen un importante papel que cumplir, lo cierto es que los consumidores pueden contribuir igualmente a un uso más racional de los recursos.

CONSEJOS FÁCILES Y ASEQUIBLES

La FAO proporciona una serie de consejos de gran interés y fácil implantación:

1.- Sé realista y planifica con suficiente antelación, adaptando la cantidad de alimentos al número de comensales.

2.- Congela las sobras o compártelas con los invitados. Es preciso recordar que, por lo general, la comida no debe dejarse a temperatura ambiente durante más de dos horas.

3.- Convierte los alimentos sobrantes en la comida o la cena del día siguiente. La creatividad se impone. Hay múltiples recetas a disposición de los interesados. De hecho, platos como guisos, el gulash, el fattoush y la panzanella partieron del deseo de no desperdiciar frutas, verduras o pan.

4.- Prepara la comida que has congelado antes de cocinar algo nuevo. Siempre tendemos a cambiar, pero es mejor dar preferencia a lo que tenemos disponible en casa. Debe evitarse recalentar los alimentos y luego volver a ponerlos en el refrigerador.

5.- Deja que los invitados se sirvan solos para que puedan elegir la cantidad. Los anfitriones suelen equivocarse a la hora de llenar los platos y es mejor que los comensales calibren sus necesidades y procedan en consecuencia.

6.- Dona a organizaciones benéficas los alimentos no perecederos que ya no uses. Es el caso de latas de conservas y frutos secos, por ejemplo.

Aunque no seamos conscientes de ello, disponer de suficiente comida es un privilegio. Así que no la desperdiciemos.

Más información sobre cómo contribuir a un mundo con #HambreCero

http://www.fao.org/fao-stories/article/es/c/1073504/

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