El desperdicio alimentario post-cosecha nutriría en África Subsahariana a 48 millones de personas

Las razones de esta situación obedecen a la falta de tecnología, el insuficiente conocimiento en las cadenas de suministro, el acceso limitado a los mercados, las infraestructuras deficientes y una financiación inadecuada.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), los alimentos que “desaparecen” después de la cosecha por deterioro podrían dar de comer a 48 millones de personas en el África subsahariana. Estas pérdidas post-cosecha se refieren a la reducción, tanto en calidad como en cantidad de alimentos (cereales, frutas, vegetales, carne, pescado y leche), que se produce entre la explotación agrícola y el punto de venta antes de que puedan ser consumidos.

Las razones de esta situación obedecen a la falta de tecnología, el insuficiente conocimiento en las cadenas de suministro, el acceso limitado a los mercados, las infraestructuras deficientes y una financiación inadecuada, circunstancia que propicia, según estimaciones de la FAO, que las pérdidas puedan alcanzar hasta el 20% en los cereales, el 30% en los productos lácteos y el pescado, y el 40% en frutas y hortalizas.

En este marco, la propia FAO, la Unión Africana y la Fundación Rockefeller han reforzado alianzas para ayudar, a través de determinadas políticas y estrategias, como es el caso del fortalecimiento de los vínculos en la cadena de valor de la producción alimentaria, la disposición de mejores mercados e infraestructuras, soluciones técnicas más propicias y asistencia a los gobiernos para ofrecer políticas e inversiones favorables, a reducir estas pérdidas post-cosecha para 2030; un reto que se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a través de los cuales los gobiernos de todo el mundo se comprometieron a reducir drásticamente el desperdicio alimentario para dentro de 12 años, con la particularidad de que, en el marco de la Declaración de Malabo, los países miembros de la Unión Africana se fijaron como reto reducir a la mitad las pérdidas post-cosecha para 2025.

Uno de los principales focos de atención se dirige, tal y como manifestó el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, a hacer más eficientes las cadenas de suministro alimentario, extremo que repercutiría positivamente sobre los medios de subsistencia de los agricultores africanos y supondría menos presión sobre el medio ambiente, permitiendo avanzar hacia el ideal de un mundo con Hambre Cero.

Proyecto “yieldwise”

Por su parte, el Director de la iniciativa “YieldWise”, de la Fundación Rockefeller, dotada con 130 millones de dólares estadounidenses para minimizar la pérdida y el desperdicio alimentario, considera que existe hoy una gran conciencia en torno a esta cuestión por parte de gobiernos y el sector privado, debiendo ahora trasladar esa conciencia y sensibilización a acciones concretas a adoptar por parte de los decisores de políticas y negocios agrícolas.

El proyecto, que dio comienzo en febrero de 2017, tiene una duración de 18 meses y se centra en las pérdidas post-cosecha de cultivos básicos en los países pilotos de Kenya, Tanzania, Zambia y Zimbabwe, así como en el apoyo a las políticas para la Comisión de la Unión Africana.

A través de esta iniciativa, más de un centenar de partes interesadas y personal técnico han recibido capacitación en gestión post-cosecha y, en Tanzania, se ha incorporado la Metodología de análisis de la pérdida de alimentos de la FAO a los programas de capacitación terciaria, desarrollándose igualmente un marco de Monitoreo y Evaluación para seguir el progreso hacia los ODS y los Objetivos de Malabo.

De forma paralela, se ensayan soluciones simples y prácticas tales como unos sacos sellados herméticamente que permitan almacenar grano más tiempo y cajas reutilizables para transportar frutas y hortalizas frescas y disminuir así el daño derivado del transporte.

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