Bolsas artesanales y recicladas cargadas de esperanza desde el Centro Penitenciario de Monterroso

Y en esa incansable labor, emergió una idea de la que es autora la profesora Lucía Rodil. Alarmada por el ingente consumo de bolsas plásticas y, seguramente alarmada por la gran cantidad de plásticos que acaban en los océanos.

Recientemente, la Escuela de Adultos del Centro Penitenciario de Monterroso (Lugo), de la mano de su director, Pedro Cantero, se adentraba en un nuevo proyecto de educación ambiental que ya se suma a una larga lista de actividades de formación en las que el medio ambiente ha tenido y tiene un papel protagonista, sirviendo como vehículo canalizador hacia ese gran objetivo que es la reinserción social y que culmina un arduo trabajo de reciclaje en el que se intenta potenciar lo mejor de cada uno de los internos y reorientar aquellos aspectos que precisan de orden, organización y equilibrio.

Y en esa incansable labor, emergió una idea de la que es autora la profesora Lucía Rodil. Alarmada por el ingente consumo de bolsas plásticas y, seguramente alarmada por la gran cantidad de plásticos que acaban en los océanos, y que representan un serio problema para los ecosistemas marinos, la fauna, la pesca, el turismo y la propia alimentación humana, consideró que era el momento propicio para llevar a cabo un proyecto que, además de formar a los internos, se erigiese también en una herramienta con la que llamar la atención de la población acerca de la contaminación por plásticos y apostar por alternativas más sostenibles.

Una segunda oportunidad

Y en este marco surgió “Una segunda oportunidad”, iniciativa visualizada en su sentido más amplio. Con ropa fuera de uso, vaquera y procedente de batas del centro médico, los alumnos confeccionan bolsas reutilizables, un trabajo que llevan a cabo en un taller de costura creado ad hoc y que supervisa personalmente Rodil. De momento, el programa se centra en la propia confección y todavía no han consensuado la salida que darán a esta especial colección de bolsas, únicas, originales y con un indiscutible mensaje ambiental y social.

Entre las posibilidades que han barajado, una que gana peso es la de articular una mesa en un lugar estratégico, probablemente en las proximidades de un centro comercial o gran supermercado, y donar estas bolsas a los consumidores para dar visibilidad a su trabajo y llamar la atención sobre la necesidad de minimizar el excesivo consumo de plástico y potenciar la reutilización como una de las prácticas más efectivas para disminuir el consumo de los ya limitados y escasos recursos naturales.

En declaraciones a la cadena Ser, Pedro Cantero recordó el plan de acción que, desde 2007, se ha venido llevando a cabo en el centro penitenciario de Monterroso con gran éxito. Desarrollo sostenible, compostaje, vermicompostaje y un huerto ecológico en el que emplearon miles de botellas plásticas fuera de uso son algunas de las actividades realizadas, acompañadas por la edición de libros y aderezadas por un proyecto de reducción del desperdicio alimentario en el que están trabajando intensamente desde hace más de un año.

Para más información: Sogama

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