Las pilas y baterías usadas son residuos peligrosos que deben depositarse en contenedores específicos

Muchas pilas y baterías contienen sustancias que hacen que estos productos, cuando llegan al final de su vida útil, se conviertan en residuos peligrosos. Entre los elementos peligrosos que pueden contener están algunos metales como el mercurio, plomo y cadmio, conocidos por una serie de efectos perjudiciales graves y probados para la salud humana y el medio ambiente.

No existen datos fiables sobre el consumo de pilas y acumuladores usados en España, pero según estimaciones del Gobierno Vasco, los ratios de generación anual de pilas por cada 1.000 habitantes son de 361 kilogramos en el caso de las pilas alcalinas y salinas y de 0,87 kilogramos en el caso de las pilas botón. De estos datos se puede extrapolar un consumo de pilas en la Comunidad de Madrid de 1.800 toneladas/año en el caso de pilas alcalinas y salinas y 4,35 toneladas/año en el caso de las pilas botón.

La actual normativa europea obliga a los estados miembros a realizar una recogida específica de aquellas pilas y acumuladores usados que contienen determinadas sustancias peligrosas, para su posterior reciclaje si es posible, o tratamiento evitando así que vayan a parar a vertederos de residuos urbanos o incineradoras.

Recogida

Se declara servicio público de titularidad municipal, según lo establecido en el artículo 12.3 de la Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos:

a)En los municipios de más de 500.000 habitantes, la recogida selectiva de las pilas y acumuladores usados, su almacenamiento temporal y la recogida y transporte desde los almacenamientos temporales hasta los centros de valorización o eliminación.

b)En los municipios cuya población se encuentre comprendida entre 5.000 y 500.000 habitantes, la recogida selectiva de pilas y acumuladores usados, así como su almacenamiento temporal.

En la Comunidad de Madrid hay establecidas diversas vías de recogida de pilas y baterías. En la vía pública es fácil encontrar contenedores para depositar pilas usadas. Asimismo, también se pueden encontrar este tipo de contenedores en grandes superficies, supermercados, centros culturales, etc… Existe también la posibilidad de depositar las pilas en los “establecimientos colaboradores”, se trata de establecimientos que participan en la recogida (como relojerías o tiendas de fotografías, donde se venden pilas), ofreciendo la posibilidad a los ciudadanos de depositar allí sus pilas usadas.

Contrariamente a la recogida de las pilas y acumuladores portátiles usados procedentes de particulares, la recogida de los industriales y los destinados a la automoción, debido a su valor económico, parece estar cercana al 100%, de acuerdo con prácticas bien establecidas en el sector. Las baterías de coches se pueden reciclar, los garajes suelen recoger las baterías usadas al cambiarlas por las nuevas.

Otra de las vías de recogida de estos residuos son los Puntos Limpios.

Tratamiento

El tratamiento se lleva a cabo en las instalaciones de la Comunidad de Madrid ubicadas en el municipio de San Fernando de Henares. Según el Programa de Gestión de Pilas y Acumuladores Usados de la Comunidad de Madrid, las pilas alcalinas/salinas son acondicionadas en bidones de 200 litros y trasladadas al Depósito de Seguridad de San Fernando de Henares, sin ningún tratamiento previo de valorización. Las pilas botón son sometidas a un proceso de tratamiento para la recuperación de mercurio mediante destilación.

Ventajas de su correcto tratamiento

Las pilas y baterías se pueden considerar una fuente de materias primas secundarias. Entre los metales valiosos que pueden ser recuperados de las mismas se encuentran el níquel, el cobalto y la plata. Con una correcta gestión, además de recuperar materiales valiosos, se pueden separar distintas materias que están presentes en las baterías, tales como ácidos, y sales evitando daños de estas sustancias al medio ambiente.

La sustitución de metales vírgenes en la producción de nuevas baterías por metales reciclados disminuye el gasto de energía y los impactos ambientales negativos derivados de la extracción del mineral virgen.

Utilizar cadmio o níquel reciclados exige un 46% y un 75% menos de energía primaria, respectivamente, en comparación con la extracción y refinado de los metales vírgenes. Tratándose del cinc, la relación entre la energía necesaria para el reciclado y la necesaria para la extracción de recursos primarios es de 2,2 a 8. Estas cifras podrían ser particularmente significativas por el hecho de que la producción primaria de metales es responsable de aproximadamente un 10% de las emisiones mundiales de CO2. (Propuesta de Directiva [SEC(2003)1343], 2003).

www.fida.es

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