Protesta ante el Ministerio de Industria de las plataformas anticementerio nuclear

A la vista de las decenas de manifestaciones y concentraciones celebradas contra el cementerio nuclear desde que a finales de diciembre se iniciara el proceso del ATC, y tras la aprobación de multitud de declaraciones institucionales de Gobiernos y Parlamentos autonómicos, de Diputaciones provinciales, Consejos Comarcales y Ayuntamientos en el mismo sentido es obvio que ese consenso no existe. Al contrario, lo que resulta evidente es que este proyecto ha generado ya un amplio rechazo social, territorial y político. Hasta el Presidente de Extremadura ha anunciado su intención de dimitir si le instalasen el ATC en su Comunidad.

El de hoy es el segundo acto de protesta unitario que realizan las plataformas, después de que el 5 de mayo pasado celebraran protestas simultáneas en las Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno en las diferentes provincias y Comunidades Autónomas con municipios candidatos al ATC.

Las plataformas han vuelto a reiterar hoy su oposición a la construcción del ATC en cualquier parte del Estado y a denunciar el carácter antidemocrático del proceso de búsqueda de candidatos iniciado por el Ministerio de Industria.

Estas organizaciones denuncian, por su propia experiencia en sus pueblos y comarcas, que el proceso del MITyC para el ATC se ha caracterizado por la falta de transparencia, la ausencia de mecanismos participativos y la falta de información veraz al público y a los municipios.

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Básicamente, la estrategia seguida ha consistido en tentar a los Ayuntamientos con dinero de los fondos públicos de ENRESA para tratar de conseguir que algunas Corporaciones ofreciesen sus municipios como candidatos a albergar el cementerio nuclear, sin importar si esos consistorios habían tenido en cuenta la opinión de sus vecinos, la de los pueblos de su entorno, y la de su comunidad autónoma.

Los residuos radiactivos de alta actividad son un producto inevitable de las centrales nucleares. La industria nuclear los ha producido irresponsablemente sin saber qué hacer con ellos durante sus más de 50 años de existencia. Son un producto muy peligroso, debido a su elevado potencial radiotóxico y a su alto nivel de radiactividad, que persiste durante cientos de miles de años. La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) ha calculado el coste de su gestión en España, solo hasta 2070, en más de 13.000 millones de euros (de dinero público).

A la vista de estos datos, resulta obvio que los residuos radiactivos suponen un problema de primer orden de magnitud, desde el punto de vista social, medioambiental y económico.

Es lógico, por tanto, concluir que, como bien dijo el Presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, en el Debate del Estado de la Nación celebrado en 2006 en el Congreso de los Diputados, avanzar eficazmente en el arduo problema de los residuos radiactivos exige lograr, previamente, un amplio consenso social de organizaciones defensoras del medio ambiente, y el mayor consenso territorial y político posible.

Estos colectivos han pedido una reunión al ministro Sebastián para tratar de explicarle que la construcción del ATC no es urgente y que hay tiempo suficiente para buscar ese previo y amplio consenso social y territorial que el propio Presidente del Gobierno reconoce que es necesario lograr en relación al grave problema de los residuos radiactivos.

En consonancia, le piden que reconsidere el actual proceso de búsqueda de candidatos a albergar el ATC con el fin de reorientarlo en el sentido de lograr un verdadero y amplio consenso social, con las organizaciones de defensa ambiental, y territorial, sobre la gestión de residuos radiactivos.

El ATC es una instalación muy peligrosa. Los procesos de manipulación y almacenaje de los elementos de combustible nuclear que se ubicarían en el interior del cementerio implican riesgos de accidente, además de la contaminación radiactiva rutinaria que se produciría, incluida la emisión de gases radiactivos al exterior.

Además, los residuos radiactivos se tendrían que transportar desde cada central hasta el cementerio en tren o por carretera, exponiéndonos al riesgo de escape radiactivo en caso de accidente o sabotaje. Los contenedores de transporte tienen serias deficiencias en cuanto a su resistencia a choques y al fuego. Los estándares del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) son fácilmente superables: resistencia a un choque con una superficie plana a un máximo de 50 Km/h; resistencia a un impacto sobre una superficie metálica punzante a un máximo de 16 Km/h; y resistencia a un fuego de 800 ºC durante tan solo un máximo de 30 minutos.

Por otra parte, el “Centro Tecnológico Asociado” sería en realidad una instalación experimental nuclear para investigar con técnicas de transmutación (proceso aún en fase experimental), lo que provocaría riesgos adicionales de accidentes y la generación de nuevos residuos radiactivos.

www.greenpeace.org

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