Residentes de Fukushima regresan por primera vez a sus casas

Los residentes de la zona evacuada por las autoridades japonesas tras el desastre nuclear de Fukushima en marzo de 2011 han comenzado a regresar este martes a una zona que ya ha sido limpiada, si bien la población mantiene su temor respecto a la seguridad frente a la radiación.

   La reapertura de la zona de Miyakoji en Tamura, una ciudad a 220 kilómetros de Tokio, supone un pequeño paso en los intentos de Japón por recuperar la normalidad tras el desastre pero un gran acontecimiento para los 357 residentes registrados del distrito.

   «Muchos de nuestros amigos y vecinos no volverán», ha afirmado Kimiko Koyama, de 69 años, tras regresar a su granja en la que ha vivido durante 50 años, mientras que su marido, Toshio, de 72 años, intenta colocar una antena de televisión en el tejado.

   «No hay empleo. Es apresurado y los jóvenes temen la radiación», ha explicado la mujer, que ha precisado que «mi hija no traerá aquí a nuestros nietos por la radiación».

   «El periodo de evacuación fue largo, pero estoy contento de que podamos finalmente volver a casa», ha declarado el alcalde de Tamura, Yukei Tomitsuka. «Para Tamura y sus familias, este es un nuevo comienzo», ha subrayado.

   Miyakoji es la primera área dentro de la zona de exclusión impuesta en un radio de 20 kilómetros en torno a Fukushima que es reabierta tras haberse completado el procedimiento de limpieza. El Gobierno prevenía levantar la prohibición sober Miyakoji el pasado octubre pero la oposición por parte de los residentes demoró la medida.

   Los niños en alojamientos temporales fuera de la zona de evacuación pasan 30 minutos al día jugando al aire libre, pero no se ha decidido aún cuánto tiempo pasarán ahora una vez regresen a sus hogares. «Les explicamos que ‘hay gérmenes malos fuera y si estás fuera demasiado tiempo, los gérmenes se meten en tu cuerpo'», ha explicado un profesor, asegurando que «la mayoría de ellos lo entienden».

   El desastre de 2011 obligó a evacuar a más de 160.000 personas de las localidades próximas a la central nuclear de Fukushima. Alrededor de una tercera parte todavía siguen viviendo en alojamientos temporales en la provincia, con sus vidas en suspenso a la espera de que el Gobierno acabe con la descontaminación.

   Entre los que no prevén volver está Kitaro Saito, de unos 60 años, ya que considera que el Gobierno está usando a los residentes de Miyakoji como «conejos de indias» para comprobar si puede autoridad más retornos.

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