La revolución contra los llamados “contaminantes eternos” ha dado un paso histórico gracias a un avance científico que permite degradar teflón y otros compuestos PFAS a temperatura ambiente, recuperando hasta el 97 % del flúor presente en su estructura.
Estos compuestos, utilizados durante décadas en utensilios antiadherentes, espumas contra incendios, envases alimentarios y textiles impermeables, son extremadamente difíciles de romper debido a sus enlaces carbono-flúor, algunos de los más fuertes de la química industrial. Por ello, su acumulación en el medio ambiente y en organismos vivos se ha convertido en una preocupación global.
El nuevo método, desarrollado por un equipo internacional de investigadores, emplea un proceso químico capaz de desmantelar la compleja estructura de los PFAS sin necesidad de altas temperaturas o presiones extremas, como ocurría en tecnologías anteriores.
Un avance clave contra los “contaminantes eternos” teflón y PFAS
Un equipo internacional, con participación de la Universitat de València (UV), ha desarrollado un sistema capaz de degradar tanto el teflón (PTFE) como las sustancias perfluoroalquiladas (PFAS), conocidas como «contaminantes eternos», sin necesidad de altas temperaturas ni reactivos químicos complejos.
El hallazgo, publicado en ‘Nature Communications’, abre una nueva vía para la eliminación y el reciclaje de compuestos fluorados altamente persistentes, considerados hasta ahora prácticamente indestructibles, según informa la Universitat en un comunicado.
La revolución contra los llamados “contaminantes eternos” ha dado un paso histórico gracias a un avance científico que permite degradar teflón y otros compuestos PFAS a temperatura ambiente, recuperando hasta el 97 % del flúor presente en su estructura.
Durante décadas, los materiales fluorados, como el teflón y otras sustancias perfluoroalquiladas (PFAS), han sido casi imprescindibles en sectores como las industrias química, textil o electrónica, entre otras, gracias a su resistencia al calor, la fricción y los productos químicos.
Sin embargo, esa estabilidad que los hizo tan valiosos también supone una amenaza ambiental persistente ya que los llamados «contaminantes eternos» son prácticamente imposibles de degradar y hoy se pueden detectar en el agua, los suelos y los organismos vivos de todo el planeta.
El papel de la Universitat de València y la Universidad de Nagoya
Un grupo de investigación liderado Taichi Araki y Norio Shibata, de la Universidad de Nagoya (Japón), ha conseguido romper los enlaces carbono-flúor —los más fuertes de la química orgánica— a temperatura ambiente, mediante un proceso simple, eficiente y sin necesidad de condiciones extremas.
En el trabajo ha participado Jorge Escorihuela, profesor titular del Departamento de Química Orgánica e investigador del Instituto de Ciencia Molecular (ICMol) de la Universitat de València.
El método se basa en una dispersión de sodio metálico, un reactivo que al entrar en contacto con los polímeros fluorados provoca su defluorinación completa y transforma el flúor contenido en los materiales en fluoruro de sodio (NaF), un compuesto estable y reciclable.
Recuperación de hasta el 97 % del flúor en forma de fluoruro de sodio
El proceso no requiere calor adicional ni equipos especiales, y permite recuperar hasta el 97 % del flúor en forma de NaF. El equipo ha demostrado la eficacia de este método no sólo con teflón (PTFE), sino también con moléculas PFAS comunes –PFOA, PFNA, PFBS y TFA– conocidas por su persistencia ambiental.
La simplicidad del procedimiento —realizable incluso a temperatura ambiente— abre la puerta a nuevas estrategias industriales y medioambientales para el tratamiento de residuos fluorados.
Según los autores, la técnica podría aplicarse a la gestión de residuos plásticos, así como a la descontaminación de suelos y aguas afectadas por PFAS.
«Este hallazgo demuestra que la defluorinación eficiente puede lograrse sin condiciones extremas. Se trata de un paso importante hacia una química más sostenible», señala Norio Shibata.
«En los últimos años, diversos estudios científicos han evidenciado una evolución significativa en el campo de la destrucción de fluoropolímeros«, añade Jorge Escorihuela.
La simplicidad del procedimiento —realizable incluso a temperatura ambiente— abre la puerta a nuevas estrategias industriales y medioambientales para el tratamiento de residuos fluorados.
Hacia una economía circular del flúor y una química más sostenible
«El presente trabajo representa un aporte valioso debido a su simplicidad y contribuye a la economía circular del flúor, abriendo nuevas vías para la recuperación de este elemento clave en la industria química«, concluye el científico de la UV.
Según los científicos, el avance abre la puerta a una gestión mucho más eficaz de los residuos que contienen PFAS, desde filtros y revestimientos industriales hasta productos de consumo. Podría aplicarse tanto en plantas de tratamiento de aguas contaminadas como en procesos de reciclaje especializado, evitando que toneladas de estos compuestos sigan acumulándose en suelos y acuíferos.
A pesar del entusiasmo que ha generado, los expertos advierten que aún es necesario escalar el proceso y evaluar su viabilidad económica a gran escala. Sin embargo, el descubrimiento ya se considera un hito en la lucha contra uno de los desafíos ambientales más complejos del siglo XXI. Seguir leyendo en EFE / ECOticias.com





















