El Día del compromiso internacional del control del mercurio 2026 alerta sobre el aumento de la contaminación

Publicado el: 23 de febrero de 2026 a las 10:39
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Día del compromiso internacional del control del mercurio 2026 y contaminación minera

El Día del compromiso internacional del control del mercurio 2026 llega con una advertencia clara. La contaminación por este metal tóxico sigue aumentando en todo el planeta. Naciones Unidas recuerda que se trata de una de las diez sustancias químicas más peligrosas para la salud humana.

La minería artesanal, la incineración de residuos y la quema de combustibles fósiles están disparando sus emisiones. El mercurio ya circula por ríos, océanos y cadenas alimentarias, acumulándose en peces y mariscos que terminan en nuestros platos.



Día del compromiso internacional del control del mercurio 2026 ante una contaminación creciente

El Día del compromiso internacional del control del mercurio 2026 advierte sobre el impacto creciente de este metal tóxico en ríos, océanos y salud infantil.

El compromiso para controlar el mercurio comenzó tras el desastre de Minamata en Japón. En donde Chisso Corporation vertió residuos industriales contaminados con mercurio en la bahía durante décadas.

La contaminación envenenó a los peces, causando entre los pobladores locales la enfermedad de Minamata. La misma causó la muerte de más de 3000 personas y afectó gravemente al resto de los seres vivos y al medio ambiente.



La contaminación por mercurio ha aumentado en el planeta por el incremento de la minería artesanal, la incineración de residuos o la combustión de combustibles fósiles en centrales eléctricas. Esta polución afecta a la salud de los seres vivos y al medio ambiente y de cuya peligrosidad se alerta en el Día del compromiso internacional del control del mercurio.

Naciones Unidas estableció el 23 de febrero para prevenir la contaminación por mercurio, catalogada entre las diez sustancias químicas más tóxicas. Que representa una «amenaza particular» para el desarrollo del niño en el útero de la madre y en la infancia, según la Organización Mundial para la Salud (OMS).

El compromiso de control del mercurio surgió del desastre en la bahía de Minamata, en la isla japonesa de Kyushu, donde, durante más de tres décadas a principios del siglo pasado, la empresa Chisso Corporation depositó toneladas de residuos industriales contaminados por mercurio y no tratados provenientes de su planta química.

La contaminación causada por los residuos depositados en la bahía afectó a los peces con los que se alimentaba la población de la bahía de Minamata (nombre que recibe la enfermedad neurodegenerativa que causa la contaminación por mercurio). Y provocó la muerte de más de 3.000 personas y graves consecuencias para los seres humanos y el medio ambiente.

De Minamata al Convenio internacional de 2013

A raíz del caso, en 2013 se firmó el Convenio de Minamata, negociado al amparo del Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), cuyo objetivo es la protección de la salud de los seres vivos y el medioambiente de la contaminación por mercurio, un metal muy volátil, característica que facilita su transporte a grandes distancias.

El mercurio está presente de forma natural en el agua, el suelo y el aire, en la actividad volcánica o los incendios forestales que expulsan el metal que se deposita en la vegetación.

Con la intervención humana, está en diferentes procesos de fabricación de productos como plásticos, baterías o pilas, algunas bombillas de bajo consumo, fluorescentes, cemento, aparatos eléctricos o electrónicos, vacunas, cosméticos, medicamentos o amalgamas dentales (prohibidas en la Unión Europea desde enero de 2025).

Asimismo, en la minería artesanal, en cremaciones, en la incineración de residuos en vertederos. O en la combustión de carbón en centrales eléctricas, calderas industriales de carbón o fundición de algunos metales no ferrosos, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Ríos con el doble de vertidos que en la era preindustrial

La contaminación por mercurio en los ríos del mundo se ha duplicado desde la era preindustrial, pasando de 390 toneladas métricas al año vertidas en 1850 a 1.000 toneladas hoy en día, de acuerdo con un estudio liderado por la Universidad de Nanjing (China), con científicos de ese país, Francia y Estados Unidos, y publicado en la revista Science Advances.

Solo en Brasil, conforme a datos del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (IPAM), entre 1985 y 2022 la invasión de territorios indígenas en el estado de Roraima, en la frontera con Venezuela y Guyana, provocó la expansión minera. Y la llegada de 20.000 mineros ilegales que utilizan mercurio para la extracción artesanal de oro en ríos.

Una contaminación que fluye por los ríos y termina en el océano, provocando la contaminación en los peces.

Es por ello que el mercurio ha pasado a la cadena trófica, con el consumo de pescados y mariscos, debido a la bioacumulación en forma de metilmercurio en estos animales marinos, según un estudio realizado en 2024 por la ONG internacional Blomm en Alemania, el Reino Unido, España, Francia e Italia.

Almadén, el legado histórico del mercurio en España

El aumento de la minería aurífera artesanal ha convertido a la cuenca amazónica en el lugar más contaminado por mercurio en el mundo. Seguido de algunas zonas en Ghana, Indonesia o Bangladés.

En España, la comarca de Almadén (Castilla-La Mancha) es el «punto negro» de contaminación por mercurio tras siglos de extracción del metal que contamina suelos y escombreras». Esto lo explica la técnico de Ecologistas en Acción Leticia Balsega.

«Son los únicos que tienen mercurio para rato porque hay mercurio almacenado, aunque se desconoce la cantidad», ha subrayado la experta. Y ha apuntado que «no ha podido conseguir datos del Ministerio de Industria sobre cuánto queda ni qué van a hacer con él».

Este tipo de contaminación «se produce con la incineración de residuos en los vertederos y otra fuente muy importante es la incineración de los cadáveres». Porque, subraya, «el mercurio es supervolátil; cuando se quema, se va a la atmósfera y se puede desplazar perfectamente miles de kilómetros».

Atún y pez espada, entre los más contaminados

Entre los peces más contaminados en el océano están el atún, el pez espada, el marrajo o el cazón, que viven mucho tiempo y acumulan mucha cantidad de mercurio.

El mercurio se produce de forma natural, pero también se libera a través de actividades humanas, como la manufactura y la minería. Además de la cremación, la quema de residuos, la generación de energía a partir de carbón y ciertos productos de consumo.

En el Día del compromiso internacional del control del mercurio 2026 destaca el hecho de que la contaminación se ha disparado a nivel mundial. La cuenca del Amazonas, partes de Ghana, Indonesia, Bangladesh y Almadén (España) se encuentran entre las zonas más afectadas por este metal. Seguir leyendo en RECICLAJE Y RESIDUOS

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