Medio Ambiente finaliza los trabajos en las zonas afectadas por los incendios del verano pasado en Murcia

Al respecto, ha explicado que «las labores se han acelerado por la necesidad de actuar antes de que se inicie la regeneración natural, para evitar daños posteriores y proteger el suelo ante la posible llegada de lluvias».

La consejera de Agua, Agricultura y Medio Ambiente, Adela Martínez-Cachá, ha comprobado este martes el estado de la Sierra del Almirez de Lorca, tras finalizar las obras de emergencia de la primera fase de recuperación de las zonas afectadas por el incendio del pasado verano.

Martínez-Cachá ha destacado que «los trabajos de emergencia se han hecho en tiempo récord gracias a los técnicos y al apoyo social de los grupos de voluntarios de Lorca, que han realizado una importante aportación en la recuperación de la zona afectada».

Al respecto, ha explicado que «las labores se han acelerado por la necesidad de actuar antes de que se inicie la regeneración natural, para evitar daños posteriores y proteger el suelo ante la posible llegada de lluvias».

La consejera ha recordado que el Plan de recuperación de terrenos incendiados en la Sierra del Almirez se puso en marcha en agosto de 2015, al igual que los del entorno del Cañón de Almadenes y la Sierra del Almorchón.

El Plan de actuación en Lorca, cuyo desarrollo se estima en 10 años, cuenta con una dotación global de 1.805.154 euros. De ellos,595.972 euros ya se han invertido. El mismo consta de cinco grandes bloques de acciones: medidas cautelares, de emergencia, de regeneración ecológica, de seguimiento ambiental y de voluntariado y divulgación.

El incendio arrasó 228,22 hectáreas de las que el 92,1 por ciento (210,20 hectáreas) eran de monte mediterráneo de pino carrasco, el 6,45 por ciento (14,72 hectáreas) de matorrales, pastizales y cortafuegos y, finalmente, un 1,45 por ciento (3,3 hectáreas) de terrenos de cultivo.

MEJORA DE LOS CAMINOS RURALES

Una de las actuaciones más importantes realizadas durante estos primeros meses ha consistido en cortar los árboles quemados, sobre 136,85 hectáreas de superficie, cuyos residuos se han utilizado para disminuir el impacto de las lluvias torrenciales y restaurar la red hidrológica del monte.

De forma complementaria a estas acciones, se han realizado trabajos para garantizar el acceso a las zonas de actuación. Así, se ha actuado en cinco caminos forestales (Collado de la Vaca, La Cantera de la solana del incendio, Curva de la Romana, la Garita del Almirez y otros dos caminos que transcurren por la solana del incendio) mediante la mejora del firme, la apertura de cunetas para retener y drenar agua de lluvia, la construcción de badenes y pasos de agua para favorecer el drenaje transversal y el aporte de zahorra en aquellos tramos arcillosos que presentan dificultades para circular en caso de lluvia.

El sistema forestal perdió múltiples funcionalidades que se le reconocen al ecosistema mediterráneo, como la amortiguación de la energía cinética de las gotas de lluvia torrencial al impactar con las copas de pino carrasco, sabina mora, lentisco, enebro o coscoja; la retención de agua; favorecer la infiltración; conservar la fertilidad de los suelos; reducir considerablemente la escorrentía superficial; servir como soporte de hábitats naturales de vegetación o constituir hábitats de especies de fauna silvestre en peligro de extinción.

Al respecto, el fuego destruyó el sumidero de carbono que secuestraba 28.500 toneladas de CO2 y que servía, entre otras funciones, como refugio de diversas especies de fauna, algunas de ellas tan emblemáticas como el águila real, búho real o el halcón peregrino.

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