Ahorro de energía
En la mayoría de los casos, la conservación de la energía invoca un cambio de comportamiento. Esto incluye apagar las luces en una habitación o el ventilador cuando nadie lo usa o simplemente reducir el tiempo que uno ve la televisión.
Ahorrar energía requiere a menudo un compromiso de parte de los usuarios: cuando se quiere abonar una factura de la luz menos onerosa es factible abrigarse un poco más y calefaccionar menos un ambiente.

Eficiencia energética
A diferencia de la conservación de la energía, el objetivo de la eficiencia energética es obtener el mismo resultado con menos recursos o esfuerzo. Sin embargo, no debemos limitarnos a pensar que tenemos que sacrificar nuestra comodidad y productividad para reducir el impacto ambiental. De hecho, la eficiencia energética apunta exactamente a lo contrario.
El ejemplo más común de la eficiencia energética es la sustitución de las bombillas normales (que consumen una considerable cantidad de energía y engrosan las facturas de la electricidad) por otras que ahorren energía.

No es lo mismo
Nuestra vida cotidiana y el confort no se verán afectados si optamos por utilizar este tipo de bombillas, ya que iluminan la habitación, pero emplean mucha menos energía para conseguirlo. En contraste con la bombilla halógena tradicional, LED puede reducir fácilmente la energía consumida hasta en un 80% y tiene una vida útil mucho mayor.

Como se mencionó anteriormente, la conservación de la energía y la eficiencia energética son excelentes ayudas para la naturaleza, el medio ambiente y el bolsillo de cada usuario. Para obtener lo mejor de ambos mundos, podemos emplear ambos métodos.
Por ejemplo, después de haber hecho el cambio tecnológico para reemplazar las bombillas halógenas por otras que consuman menos energía, podemos apagarlas cuando no necesitamos iluminación para conservar la energía. A eso se le denomina “cambio de comportamiento energético”.

Ejemplos de ahorro de energía
Tanto la eficiencia energética, como el ahorro de energía son dos herramientas que cualquier persona tiene al alcance de su mano y que le permitirán contribuir de forma real y tangible a la reversión de los efectos del Cambio Climático.
Empleándolas a conciencia cada individuo aportará su propia cuota de apoyo al ahorro y la eficiencia y sin dudas estará tomando el camino correcto para ser un mejor ciudadano de su barrio, localidad, país y del mundo entero, porque cada gesto, aunque parezca nimio, suma.

1 – Apagar y desenchufar los aparatos que no se usan
Si cualquier persona se plantea seriamente la cantidad de electrodomésticos o aparatos que tiene en su hogar consumiendo energía sin hacer un uso efectivo de ellos, se daría cuenta de las enormes posibilidades de ahorro que tiene al alcance de su mano.
Un ventilador o un calefactor prendido en una habitación vacía, solo genera gastos. Incluso los cargadores de los móviles si no están cumpliendo su función, pero están conectados, simplemente están consumiendo y la lista de ejemplos es muy larga.

2 – Decir no a los “stand by”
Las luces de stand by, es fácil comprobar que están “calientes al tacto”, por tanto, están consumiendo electricidad innecesariamente. Lo mismo se aplica a todos aquellos aparatos que no se están usando, como PC, pantallas, televisores, etc.

3 – Cocinar eficientemente
Elegir la forma adecuada de preparar cada plato, es fundamental para no solamente ahorrar una cantidad considerable de energía, sino también emplearla de forma eficiente. Si se tiene una olla exprés, es una buena forma de cocinar lo mismo, pero en mucho menos tiempo.

4 – Cuidar los espacios acondicionados
Si estamos calentando o enfriando una habitación, es fundamental cerciorarnos que no hay pérdida de energía por descuidos. Una ventana o una puerta abiertas, pueden ser el lugar por donde se escape el calor, el aire acondicionado y muchos euros en electricidad.
5 – No usar electricidad innecesaria
Si tenemos que buscar algo en una habitación, prender las luces que necesitamos para ello. Si hay una lámpara con solo una bombilla en la sala, no tenemos porqué recurrir a iluminar Todo el ambiente, sino el sitio especifico a dónde nos dirigimos.

6 – Efectividad de uso
Si se tiene sitio para tender la ropa que se ha lavado y hay un sol espléndido, la secadora está de más. Si se está mirando la televisión ¿para qué tenemos funcionando el PC, además de conservar la radio y la Tablet encendidas?
Ahora que llegan las Navidades y se emplean luces para iluminar tanto el arbolito como algunos hogares, es bueno saber exactamente cuánto nos costará esa algarabía de luces y plantearnos que comprar las que consumen menos y apagarlas cuando no las podemos disfrutar, es una muy buena medida de ahorro.

Elige ahorrar
En realidad, ahorrar energía SIEMPRE es posible, solo es necesario que cada persona se lo proponga y comience a pensar cuantos Kw se esfuman (y se pagan) sin que se esté disfrutando en realidad de la verdadera utilidad que podrían brindar.
Pequeños gestos, cambios de actitud y elecciones correctas pueden proporcionar la satisfacción del “deber cumplido”, en cuanto al aporte personal para la reversión de la problemática medioambiental y a fin de mes, la cuenta de la luz nos dará una alegría, en vez de un susto.


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