Países pobres advierten: destrucción total sin el dinero de los países ricos

Estos países insistieron en que las naciones desarrolladas deberían reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero por lo menos en un 40 por ciento respecto a los niveles de 1990 para 2020, mucho más que lo que se ha ofrecido.

El presidente sudanés del Grupo 77 y China, en representación de los países pobres, dijo que incluso las ofertas más ambiciosas de la Unión Europea son demasiado débiles para que en la cumbre de la ONU sobre el clima que se celebrará el mes que viene en Copenhague se pueda alcanzar un nuevo acuerdo para combatir el calentamiento global que sustituya al Protocolo de Kioto.

«El resultado de esto es que se condena a los países en desarrollo a una destrucción total de su sustento, de su economía. Su tierra, sus bosques, todo será destruido. ¿Y con qué propósito?», manifestó en una rueda de prensa el sudanés Lumumba Sanislaus Di-Aping. «Cualquier cosa por debajo del 40 (por ciento en la reducción de las emisiones) significa que lo que se ofrece a la población de África, a la superficie de África, es la destrucción», añadió.

Hasta ahora, los países desarrollados tienen previsto realizar unos recortes en sus emisiones de entre el 11 y el 15 por ciento para 2020 respecto a los niveles de 1990 con el fin de atajar el cambio climático, que podría causar más sequías, inundaciones, subidas del nivel del mar, ciclones más fuertes y la extensión de algunas enfermedades.

Pero incluso la ONU considera que una reducción del 40 por ciento en las emisiones de gases contaminantes sería algo demasiado brusco. El secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Yvo de Boer, declaró: «Creo que un 40 (por ciento) menos es un peso demasiado grande para levantarlo». Para ello habría que «volver a empezar» y económicamente «tendría un coste muy alto», estimó.

UN ESFUERZO «MÍNIMO»

Pero Di-Aping aseguró que «en términos reales y absolutos», el esfuerzo que hay que hacer es «mínimo». Asimismo, recordó que los países ricos han gastado miles de millones de dólares tratando de resolver la crisis financiera internacional o en defensa.

De Boer opinó que puede ser que se hagan recortes más fuertes: «Veo que se están haciendo progresos para que las cifras sean más ambiciosas». En este contexto, expresó su deseo de que Rusia y Ucrania revisen sus planes en este aspecto. Por su parte, el jefe de la delegación sueca, Anders Turesson, cuyo país preside actualmente la Unión Europea, señaló que reducir las emisiones en un 40 por ciento, como piden los países africanos, «sería extremadamente difícil».

«Incluso aunque la Unión Europea las redujese a cero, sería extremadamente complicado», declaró a la agencia Reuters. Turesson incidió en la importancia de que Estados Unidos precise en qué porcentaje va a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Este país es el único que está fuera del Protocolo de Kioto –que establece reducciones de las emisiones para 2012–, y el Senado está debatiendo un proyecto de ley que fija un porcentaje de aproximadamente el 7 por ciento respecto a los niveles de 1990.

Un panel de científicos de la ONU expertos en el clima calcularon en 2007 que los países desarrollados tendrían que disminuir entre un 25 y un 40 por ciento sus emisiones para 2020 para poder evitar lo peor del calentamiento global. Las naciones africanas han alertado de que la gente está muriendo a causa de interrupciones en el suministro de agua y de alimentos y creen que el informe de 2007 subestimó los cambios que se iban a producir en el futuro.

EP – ECOticias.com

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