“A la larga, ser sostenible siempre es más económico”

¿Cómo era su vida antes de romper con todo y decidirse a trabajar por el medio ambiente?
Tenía veinte años y trabajaba de ingeniero, diseñando aparatos electrónicos secretos para el ejército estadounidense. Después, los vendía a ejércitos de países de la OTAN. Era joven, ganaba dinero y volaba en primera clase. Eso me hacía sentir importante. Pero pronto me di cuenta de que también vendíamos armamento a dictadores.

¿Recibió presiones de los militares para que no dejara el trabajo?
Me informaron que si revelaba los secretos que conocía me matarían. O sea que no he dicho nada …

El vertido de fuel del Exxon Valdez en Alaska (marzo de 1989) fue el desencadenante de su decisión …
Sí, estaba de viaje de negocios en Suecia y lo vi por la televisión, en el bar del hotel. Me sentí culpable porque utilizaba el avión constantemente, e iba en coche al trabajo, aunque estaba al lado de casa. Los combustibles fósiles impregnan nuestra vida. En aquel preciso momento supe que tenía que cambiar.

Y nosotros, ¿cómo podemos hacerlo?
Podemos hacer cambios pequeños, pero importantes: ir al trabajo en bicicleta, comprar alimentos biológicos y producidos cerca de casa, tener una casa más pequeña, tener un coche más pequeño, o no tener, cambiar el ordenador cada 5 o 6 años, en lugar de cada año, hacer vacaciones en el país. Se trata de consumir menos. Hay un millón de opciones que son sostenibles.

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¿Cree que hay tantas como de no sostenibles?
Sí, cada cosa que hacemos, la podemos hacer de otra manera. No todo debe ser acción, también podemos quedarnos quietos. En Estados Unidos y Europa, la gente tiene demasiadas cosas en la cabeza, todo el mundo va con prisa. Estamos permanentemente insatisfechos, y cuando estamos con los hijos o con la pareja, tenemos la cabeza en otro lado. Sostenibilidad es también cultivar la calma y sentirnos más relajados y felices. Si dejamos de consumir compulsivamente, podremos vivir con la mitad o una cuarta parte del dinero.

Hay gente que no puede permitirse comprar alimentos biológicos y debe hacer la compra en el supermercado.
Hace veintiún años que vivo con 5.000 dólares al año, y he vivido tanto en la ciudad como en la montaña. Compro ropa usada (la camisa que llevo tiene unos cuantos años), comparto casa, tengo un huerto en el jardín… Hay gente que dice que la comida biológica es cara, pero se compra un coche de 30.000 dólares. Todo es cuestión de prioridades. A la larga, ser sostenible siempre es más económico.

¿Qué opina de Internet y las nuevas tecnologías?
Uso Internet, pero no tengo teléfono móvil. No quiero tener un tumor en la cabeza por tener un móvil, y no me gusta que me interrumpan con llamadas. Si las nuevas tecnologías desaparecieran algún día sería feliz! Prefiero tener una conversación cara a cara con los amigos en lugar de ante el ordenador.

Pero son útiles para muchas cosas: dan apoyo social, hacen compañía …
Depende. Le pondré un ejemplo. Cuando era profesor en el Darmouth College, una de las universidades más importantes de EEUU, tenía una estudiante africana que me explicó que, en su pueblo, cuando tenía un problema, podía contar con la ayuda de todos. En la universidad, cuando tiene un problema, no le ayuda nadie. Se siente sola, a pesar de Internet y todas las tecnologías que puede utilizar.

Creo que la tecnología nos aísla, tenemos más depresiones que nunca. A algunos niños estadounidenses les han diagnosticado el desorden por déficit de naturaleza. Son criaturas que sólo se sienten cómodas encerradas en la habitación, delante del ordenador, y si salen al exterior tienen miedo de sentarse en la hierba, a los gusanos …

¿Cómo debería ser la educación de los niños, a su juicio?
Con vida al aire libre y trabajando en contacto con la naturaleza. Hay muchas cosas que pueden hacer para aprender: cultivar hortalizas, construir cabañas, hacer juguetes, coser, dibujar y pintar … Con esto pueden aprender igualmente geometría y matemáticas. Personalmente, admiro el sistema educativo que instaló Gandhi en la India de los años 40, donde los niños aprendían trabajando.

Queremos empezar a llevar un estilo de vida sostenible. ¿Por dónde empezamos?
Un buen punto de partida es la comida: podemos consumir productos locales. Tendremos muchas ventajas, como que no dependeremos de la economía global. Si hacemos vida local, nos divertimos en nuestra área, compramos allí la ropa y la comida, y educamos a nuestros hijos, contribuiremos a la sostenibilidad. En EEUU hay un movimiento llamado «localvore», que ya es una nueva palabra en el diccionario. Resume un movimiento cultural: gente que come productos locales, casi es una nueva especie.

¿Tiene connotaciones positivas o negativas?
A la gente le encanta. Además, no lo hacen sólo los alternativos, el movimiento toma todo el espectro político. Los conservadores, por ejemplo, ven muy bien apoyar a los negocios de sus vecinos en lugar de ir a comprar a la gran superficie, que se lleva todo el dinero en la sede multinacional.

¿Cómo se puede evitar este poder de las multinacionales?
En primer lugar, debemos conocer bien los medios de comunicación para no dejarnos manipular. Y lo mejor que podemos hacer es deshacernos de la televisión. Yo no tengo desde que tenía 18 años, y ahora tengo 52.

Pero lo más importante es no comprar sus productos. Sí, es más barato comprar un producto hecho por una niña de 13 años, pero, donde nos detendremos? Todavía será más económico un producto hecho por una niña de 9 años: tiene un cuerpo más pequeño y come menos. Tenemos que decir basta!
¿Prepara algún otro libro ahora mismo?
Sí. He diseñado un plan para tener un planeta totalmente sostenible dentro de 100 años. Básicamente, se trata de que las familias tengan un único hijo. En 100 años, la población mundial disminuiría de los 7.000 millones de personas actual, los 1.000 millones. Ahora, la situación es insostenible. Cada ser humano utiliza un 40% más de los recursos que hay para él en la Tierra, y el ritmo de extinción de especies es mil veces más rápido que el ritmo natural. Si no lo detenemos, llegaremos al colapso.

 

Teresa Bau – www.sostenible.cat

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